Provincia de Cádiz

3.000 personas claman justicia en Conil por la muerte de Juan

  • Una ofrenda floral y un minuto de silencio en el banco en el que fue acuchillado cierran una manifestación multitudinaria

Llegaron en dos autobuses y en varios vehículos particulares los familiares y amigos de Juan Mena, el joven de 21 años, madrileño del barrio de Orcasitas, que falleció el pasado domingo tras recibir dos cuchilladas en la calle Chiclana de Conil. Eran más de un centenar. Se fueron concentrando sobre las cuatro y media de la tarde en la puerta de la iglesia de Santa Catalina. Allí se pusieron camisetas blancas con frases como "Juan Mena somos todos", "Todos somos Juan, te queremos", "Te queremos Chino. Siempre recordaremos tu sonrisa", "Justicia para Juan Mena" y "Pena máxima para los asesinos".

Consternados, y dándose ánimos continuamente, sobre las cinco menos diez iniciaron el camino hacia la entrada de la población escoltados por un vehículo de Protección Civil de Conil. Iban al encuentro de la cabecera de la manifestación, que les esperaba en el punto de encuentro situado frente al cuartel de la Benemérita. Allí ya les aguardaba casi un millar de personas.

Tras el encuentro, ocuparon sus lugares y se decidió que abriera la protesta una pancarta con el lema "Todos somos Juan Mena ¡¡Justicia!!", con dos fotos del joven a cada lado. Otro compañero repartía lazos negros con alfileres para que los presentes se los colocasen.

Detrás de la pancarta principal iban los padres del joven, una tía, y muchos, muchos amigos: de los barrios de Orcasitas y Vallecas, del equipo de fútbol, de Conil, de San Fernando, gente que le quería y que coreó al unísono consignas como "Juan, amigo, siempre contigo", "Juan, cariño, Madrid está contigo", "Con los asesinos, ninguna tolerancia", "Pena máxima para los asesinos" o "Por tres asesinos, ensucian un pueblo". A pocos metros del inicio de la protesta, el alcalde de Conil, Antonio Roldán, y varios miembros de su equipo de gobierno se presentaron a la familia y le pidieron acompañarla en un segundo plano de la protesta, a lo que éstos no pusieron objeción.

Poco a poco, el público que aguardaba en las aceras se iba sumando a la manifestación que a mediados de la carretera de El Punto ya alcanzaba el millar de personas, lo que llevó a la Policía Local y a Protección Civil cambiar el itinerario hacia calles con mas anchura para dar cabida a todos los que se sumaban minuto a minuto a este acto de dolor, protesta, apoyo e indignación. A las voces de "No nos mires, únete" y "Mañana puede ser tú hijo", la gente se sumaba a la cola de la concentración, que desde la cabeza se perdía de vista. Solo las luces de los vehículos policiales delataban dónde comenzaba y acaba la iniciativa ciudadana.

Después de llegar a la rotonda del centro de salud, en la avenida Gonzalo Sánchez Fuentes, ya se divisaba la calle Chiclana, y a unos 300 metros de su inicio, el banco de forja donde Juan Mena fue salvajemente agredido. Desde aquel día se ha convertido en un pequeño altar, al amparo de tres imágenes de vírgenes, ramos de flores y velas encendidas. En este punto ya eran unas tres mil las personas las que asistían a esta protesta, según la Policía Local.

Tras un peregrinación de hora y media por las calles de Conil, la multitudinaria manifestación llegó al lugar, donde una pareja de jóvenes, megáfono en mano y desde una azotea, pidió dos minutos de silencio en memoria de su amigo. El silencio solo se rompió con por el llanto de algunos familiares, y por las consignas espontáneas que salían de diversos puntos de la muchedumbre.

Se dio lectura a un pequeño manifiesto en el que se expresó el cariño que sentían por Juan sus allegados y el deseo de que sobre los autores del asesinato caiga la máxima condena. Otros amigos colocaron dos cartulinas blancas sobre la pared en las que se fueron escribiendo mensajes de cariño hacia Juan Mena. Su tía, con la voz rota por el dolor, solo transmitió un mensaje: "No tenemos nada que decir. Lo estáis escuchando todos aquí. Justicia es lo único que pedimos", a lo que los presentes volvieron a corear la misma letanía: "¡Queremos justicia, queremos justicia, queremos justicia!".

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