Las operadoras de telefonía quieren un 30% más de antenas en la ciudad
Actualmente se desconoce el número exacto de instalaciones que hay en el municipio · El Consistorio se enfrenta a la presión de empresas y colectivos vecinales, que buscan intereses totalmente opuestos
Mientras colectivos sociales, vecinos y algunos partidos políticos, como IU, no paran de denunciar la instalación de antenas de telefonía móvil en edificios de la ciudad, por el supuesto riesgo que conllevan las radiaciones que emiten, las principales operadoras del país (Telefónica, Vodafone, Yoigo y Orange) necesitan desplegar un 30 por ciento más de las que ya hay en El Puerto.
Según explica un portavoz de estas cuatro empresas, encargado del despliegue de antenas, las operadoras necesitan ampliar esta infraestructura debido al importante incremento "en los últimos años del volumen del tráfico de llamadas registrado en El Puerto, y que aumenta aún más en época estival" por el elevado número de visitantes y turistas que recibe la ciudad. "En El Puerto existe un déficit que, con el paso del tiempo, esperamos se resuelva", asegura el portavoz, Carlos Cernuda. Lo que no han podido ofrecer hasta ahora las operadoras es el número exacto de antenas que ya existen en la ciudad. El Ayuntamiento, por su parte, tampoco tiene un registro específico de estas instalaciones. Los únicos que tienen algunos datos son los miembros de la Plataforma contra las Antenas de telefonía móvil, quienes, a través de las denuncias vecinales, tienen constancia de 45 antenas de diferentes tipos y varias torres de alta tensión ubicadas en distintas zonas de la ciudad (algunas cercanas a colegios, guarderías e incluso encima de hospitales).
Sin embargo, el portavoz de la plataforma, José Rodríguez, apunta que el número debe ser mayor, puesto que hay muchas que están "camufladas" y, al estar en las azoteas de los edificios, su presencia es más difícil de detectar. Por su parte, las operadoras dicen que no están camufladas, sino que su recubrimiento en forma de chimenea "se debe fundamentalmente a motivos estéticos".
El Ayuntamiento, competente a la hora de regular estos asuntos, se encuentra actualmente en medio de la batalla, en cierto modo ideológica, entre operadoras y colectivos. La plataforma consiguió arrancar un compromiso con el alcalde hace medio año para elaborar una ordenanza municipal (la que hay no entró nunca en vigor) que controle y planifique las instalaciones, así como para que se abone un canon, que ahora no existe, al municipio en contraprestación por el uso del espacio público (el aire, en este caso) a la hora de emitir las ondas de telefonía móvil. Pero las operadoras, potentes empresas y multinacionales, apuntan en otro sentido, totalmente opuesto. Precisamente, lo que piden es "más flexibilidad" en los trámites administrativos para poder expandir la red de antenas por la ciudad, ya que actualmente se encuentran con demasiadas trabas burocráticas.
De hecho, en los últimos casos detectados en la ciudad casi siempre se han registrado problemas con las licencias. Como ocurre en un edificio en el Manantial, donde los vecinos han visto cómo han instalado una antena, tras varios intentos, sin la autorización municipal. En un primer momento, los vecinos del entorno frustraron el intento al pedir la autorización a los operarios, que no la tenían. Pero, cuentan los vecinos, "una mañana apareció ya instalada" y en el Ayuntamiento sólo les dicen que han abierto un expediente.
A mediados de marzo, el Consistorio anunció el inicio de una actuación para solicitar a los propietarios de las antenas detectadas en dos edificios la documentación que demostrase la legalidad de la instalación. Actualmente se desconoce en qué punto se encuentran estos expedientes. Con aquel anuncio, el Ayuntamiento, a través del área de Urbanismo, pidió a la ciudadanía que denunciara las antenas que descubrieran.
La polémica con estos dispositivos radica en la presunta relación existente entre diversas dolencias y enfermedades y la radiación que emiten las antenas, no tanto a los vecinos que viven en el edificio donde se instala, sino a los que están en el entorno. Realmente, los diferentes estudios científicos publicados varían en sus análisis y, aunque muchos apuntan a que sí existe una conexión, aún no hay nada comprobado con total certeza. Las operadoras, según apunta su portavoz, aseguran tajantemente que se trata de una mala información y, apoyándose en informes de la Organización Mundial de la Salud y del Ministerio, sentencian que son "totalmente seguras". Aunque, como recuerdan desde la plataforma, la normativa europea habla de respetar las "zonas sensibles", que a su juicio, serían edificios como guarderías y hospitales.
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