No hallan evidencias científicas que relacionen las lluvias con los terremotos registrados en Cádiz

El científico de IGME-CSIC Raúl Pérez ha subrayado que la serie sísmica entra "dentro de lo normal" de una zona tectónicamente activa

Imágenes de los torrentes de agua por las calles de Ubrique
Imágenes de los torrentes de agua por las calles de Ubrique / Miguel Ángel Gonzálerz

Científicos del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC) no han encontrado evidencias científicas que relacionen las lluvias recientes con la serie de terremotos registrados al sureste de la provincia de Málaga y en Cádiz.

El científico de IGME-CSIC Raúl Pérez ha explicado que la Red Sísmica Nacional no ha encontrado un nexo que permita relacionar los últimos temblores con hidrosismos, los terremotos provocados por las precipitaciones.

El IGME-CSIC ha analizado la serie de seísmos que comenzó el 3 de febrero, movimientos que se concentran en un área de 35 kilómetros de diámetro y que han sido sentidos por la población.

El Instituto Geográfico Nacional ha informado este domingo de varios terremotos sentidos por la población como el de Gaucín (Málaga), ubicada en la Serranía de Ronda, de magnitud 2.8 registrado después de que otro de magnitud 3.0 alertara este sábado a la población.

Los seísmos se han repetido desde el inicio de febrero en otras localidades de la zona como Cortes de la Frontera, Jimena de Líbar, Benadalid, Manilva, Casares o Jubrique, zonas también afectadas por el tren de borrascas de este mes.

Pérez ha subrayado que la serie sísmica de Málaga y Cádiz entra "dentro de lo normal" de una zona tectónicamente activa.

"Hemos realizado múltiples análisis desde el 3 de febrero y no hay evidencia que una las lluvias y los terremotos más allá del paralelismo de que son dos fenómenos que se han producido a la vez en la misma zona", ha reiterado Pérez.

Los expertos del IGME-CSIC han analizado "todo lo posible", desde la permeabilidad de la zona de lluvia y el área de seísmos, pero se trata de dos valles diferentes.

Además, los temblores tampoco son anómalos porque se están registrando en una zona con otras series de terremotos como las que afectaron en 2018 y 2020, pero también en la década de los noventa del siglo pasado.

"No se puede predecir pero sí prevenir y hemos hecho todos los análisis posibles para registrar cada terremoto, ver si es anómalo, su distribución en el espacio, su intensidad... y no hay coincidencias entre la zona de acuíferos y la sísmica que permita establecer relaciones", ha añadido el experto del IGME-CSIC.

Ha reconocido que la coincidencia temporal de dos tipos de emergencia, con las inundaciones de la borrasca y los terremotos, multiplica la sensación de inseguridad de la población, que también los siente más porque ya está en modo alerta.

Pese a todo, se ha descartado una relación causal entre los dos fenómenos.

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