Provincia de Cádiz

“Si hay un fraude en un contrato, que se denuncie en Horeca”

  • De María defiende el convenio de hostelería en Cádiz y quiere que se cumpla a rajatabla

Antonio de María, durante el turno de preguntas, con David Fernández, director de Diario de Cádiz Antonio de María, durante el turno de preguntas, con David Fernández, director de Diario de Cádiz

Antonio de María, durante el turno de preguntas, con David Fernández, director de Diario de Cádiz / Lourdes de Vicente

Un buen número de preguntas del público tuvo que responder el histórico presidente de la asociación de hosteleros, hoteleros, bares, etc. de la provincia. De María no rehuyó algunos de los asuntos más espinosos del sector. La primera pregunta, de hecho, fue sobre una denuncia recurrente hacia los empresarios de la hostelería y que tiene que ver con la contratación laboral, es decir, esos contratos de unas pocas horas que luego se convierten en jornadas laborales interminables. Para De María no hay medias tintas. “Quien conozca un fraude, que lo denuncie, pero que nos lo denuncie a nosotros, a Horeca, porque somos los empresarios honrados, la mayoría en la provincia, los primeros interesados en acabar con algo que, aparte de ser un abuso hacia el trabajador, es competencia desleal para los compañeros que lo hacen bien”.

Aún así, sin negar que esto exista -“en cualquier sector hay malos trabajadores y malos empresarios”-, achacó esta denuncia a un “runrún” más que a una práctica habitual. “Horeca no se identifica con este tipo de empresario, sino con aquellos que siguen un convenio colectivo que es uno de los mejores que hay. Lo mínimo que gana un trabajador de la hostelería en Cádiz son 1.500 euros brutos en quince pagas. Cualquiera que esté por debajo de eso está incumpliendo el convenio”.

También analizó el por qué en algunas encuestas la provincia no sacaba buena nota en el trato al cliente y sugirió que pudiera existir algún visitante que no entendiera la forma de ser de aquí. “Cuando viene gente de fuera se la trata de forma familiar. La mayoría lo agradece.No es falta de respeto, sino que quien trabaja aquí, a diferencia de otros lugares, suele ser de aquí, lo que acerca al visitante al territorio. Cuando uno viaja a otros destinos, el personal te trata con frialdad, con distancia. Aquí no sucede eso”.

Otro debate tiene que ver con el nombre que debería tener el aeropuerto de Jerez y que quizá debería añadir Cádiz al letrero, pero De María no ve debate en ello. “Si en Google pinchas aeropuerto de Conil, te sale el aeropuerto de Jerez. No hay posibilidad de confusión por lo que no veo necesidad de cambiar el nombre. Lo que sí veo es la necesidad de ampliarlo”, contestó.

Las terrazas invasivas salieron a relucir y él dijo que no las conocía. “Igual que con lo anterior, si una terraza incumple una norma, que se denuncie, pero las terrazas tienen unos permisos. Si causan molestias por el ruido, lo que tienen que hacer las administraciones o el propio empresario es contribuir a que los vecinos puedan aislarse de esos ruidos. Pero las terrazas forman parte del equipamiento urbano y son necesarias”. Del mismo modo, asegura haber detectado una caída del visitante entre 30 y 45 años “porque hemos perdido la noche. Hay un exceso de regulación incluso en sitios donde no hay vecinos ni se molesta a nadie”.

Elogió, al preguntarle por la formación, el formidable avance de los trabajadores en el manejo de idiomas. “Es verdad que todavía nos falta más gente que domine el alemán. Ahora alguien que hable alemán encuentra trabajo al instante, pero es que hablamos del alemán. Hace unos años no hablábamos ni inglés y ahora lo habla casi todo el mundo”. Por cierto, que ya metidos en idiomas, también se le preguntó si, después de tantos años regentando restaurantes chinos, habla chino. “Hablo un chino de andar por casa, el mandarín. Pero sí, me entiendo en chino y, además, un chino, tras 44 años trabajando con chinos, de lo más coloquial”.

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