La familia de Ubrique que pide una casa se va a vivir al Ayuntamiento

El cabeza de familia planta los muebles ante el mismo Consistorio y dice que no se irá hasta que el alcalde le entregue las llaves de la vivienda social que reclama

Un viandante mira a Francisco Adolfo Márquez y Eva Muñoz con todos sus utensilios ante el Ayuntamiento.
Un viandante mira a Francisco Adolfo Márquez y Eva Muñoz con todos sus utensilios ante el Ayuntamiento.
Redacción / Ubrique

12 de junio 2009 - 05:01

La plaza del Ayuntamiento de Ubrique es desde ayer el hogar de la familia Márquez, que reclama una vivienda social porque el zarpazo de la crisis económica los ha dejado literalmente en la calle.

El cabeza de familia, Francisco Adolfo Márquez, de 39 años y padre de dos niños, se plantó a primeras horas de la mañana, con los muebles a cuesta, en el centro del pueblo y no piensa moverse del sitio "hasta que el alcalde o la concejala de Asuntos Sociales no me den las llaves de una vivienda", confiesa.

Él, de 39 años, y su mujer Eva Muñoz, de 28, llevan tres meses liados en una particular guerra para poder salir a flote del pozo económico en el que se encuentran. En este tiempo, han protagonizado protestas en Cádiz y Ubrique para reclamar a la Junta de Andalucía y al Ayuntamiento un techo para cobijarse y ayudas porque lo han perdido todo. Se plantaron con lo puesto durante 15 días a las puertas de la Delegación Provincial de Vivienda, en Cádiz, con una huelga de hambre por parte de ella. No solucionaron nada y volvieron a casa para intentar sacar un compromiso a la institución municipal serrana.

Han llamado a las puertas de la administración, que responde una y otra vez que han de esperar su turno de la lista en la que están suscritos para adquirir un inmueble social en el pueblo. Pero aseguran que en su situación no pueden demorarse ni un minuto. Saben ya que a final de este mes vendrá el desalojo de su casa, que ha sido subastada.

Francisco Adolfo, enfermo de varices que no puede trabajar, confiesa que ya no puede más. Por eso, estará apostado delante del Consistorio ubriqueño hasta que vea la luz por algún lado. "Si me dieran explicaciones no estaría dando este ejemplo. Pero estamos desesperados. Me dicen en Servicios Sociales que no saben cuánto tiempo tengo que esperar la casa", explica este vecino desmoralizado. Es padre de dos hijos de corta edad, a los que esta situación afecta en su rendimiento escolar, según cuenta. "Con lo que estamos pasando hay un descuadre en mi casa que mis niños lo notan".

Él se quedará hasta que haga falta en este emplazamiento rodeado de las cuatro pertenencias que lo acompañan: mesa y sillas de playa, un colchón, una pequeña radio, entre otros enseres. Por su parte, su mujer se encargará de atender a sus hijos, que comparten estancia con los abuelos.

Su particular rosario está lleno de idas y vueltas pegando a las puertas de las concejalías del Consistorio, que está gobernado por el Partido Andalucista y el Partido Popular. No en vano, los andalucistas se comprometieron hace unas semanas a agilizar las ayudas que las administraciones ponen para estos casos para sobrellevar este tipo de circunstancias familiares.

"No quieren saber nada de nosotros", añade este hombre con amargura, que dice estar dispuesto, de manera indefinida, a permanecer clavado en la plaza hasta que haya un horizonte para su familia.

La última reunión la tuvo este miércoles y fue infructuosa.

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