Los esteros gaditanos servirán de escenario al uso de mallas biodegradables
El proyecto conjunto de la UCA y Aimplas quiere contribuir a la restauración de las praderas marinas
Un estudio de la UCA muestra el impacto global de los plásticos agrícola en el océano
La Universidad de Cádiz y el Instituto Tecnológico del Plástico (Aimplas) y colaboran en un proyecto destinado a desarrollar mallas biodegradables para restaurar praderas marinas, reforzar la protección del litoral, mejorar la productividad de las pesquerías locales y reducir la presencia de patógenos en el agua.
Esta iniciativa, denominada Marviva, cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y la cofinanciación de los fondos Feder y busca potenciar la mitigación del cambio climático mediante el carbono azul, alineada con el Reglamento Europeo sobre Restauración de la Naturaleza y el Pacto Verde Europeo.
El estudio parte del hecho de que el deterioro de los ecosistemas costeros vegetados representa uno de los desafíos ambientales más críticos para la salud de nuestros mares. Para revertir esta situación, informa Aimplas en un comunicado.el proyecto Marviva trabaja en el desarrollo de una infraestructura innovadora basada en biopolímeros diseñada para la restauración efectiva de praderas marinas.
REPOBLACIÓN DE ANGIOSPERMA
Esta solución permite la repoblación de especies de angiospermas —también llamadas fanerógamas o pastos marinos— mediante estructuras que garantizan una biodegradación controlada y conforme a los criterios regulatorios europeos.
Un aspecto esencial del proyecto es su validación en condiciones controladas en entornos naturales, en este caso, en los esteros de la Universidad de Cádiz, para posteriormente desarrollar prototipos.
El proyecto une la capacidad tecnológica de Aimplas en el desarrollo de materiales plásticos sostenibles con la experiencia científica de la Universidad de Cádiz en restauración ecológica. Juntos buscan consolidar una línea de restauración que elimine los residuos plásticos de las intervenciones ambientales y demuestre que la tecnología biopolimérica es una herramienta clave para la salud de los océanos.
Las praderas marinas son responsables de enterrar en torno al 50 % del carbono en sedimentos costeros, y actúan además como zonas de cría para especies de interés comercial y reducen la carga de patógenos en el agua.
"Su pérdida acelerada compromete la estabilidad de los sedimentos litorales y la productividad de las pesquerías locales. Estas soluciones de eco-innovación evitan la degradación de los servicios costeros y reducen la ingesta accidental de plásticos por la fauna marina", señalan desde el consorcio que lleva a cabo el estudio.
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