La esquizofrenia y las depresiones graves, principales desencadenantes de los parricidios

E.p. Madrid

28 de agosto 2013 - 05:01

Los trastornos psiquiátricos agudos son los principales desencadenantes por las que las personas enfermas llegan a cometer un parricidio, siendo los "más frecuentes" entre ellos la esquizofrenia y las depresiones graves. Así lo aseguró ayer a Europa Press el vicepresidente de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (Asepp), el doctor José Antonio López Rodríguez, que sostiene que para que el inherente instinto de supervivencia de la propia prole sea subvertido "tiene que suceder algo muy importante". Según el experto, la supervivencia personal y de los hijos "ésta grabada a fuego en los circuitos cerebrales", por lo que sólo encuentra tres escenarios en los que sea obviada. El más usual de ellos es el padecimiento de una depresión grave, la cual "altera todo el circuito cerebral", señala. El paciente de la misma "padece tanto que mata a su hijo para aliviarle el sufrimiento que él cree que va a pasar", sostiene López Rodríguez, que añade que la alteración del ánimo es tan grande "que no entiende más que la vida es un calvario". Este puede llegar a ser el caso de las mujeres con depresión postparto, aunque que se llegue a cometer un parricidio en esta situación es "muy excepcional", explica. En estas ocasiones, la madre "se siente incapaz de llevar al niño adelante y piensa que va a sufrir toda su vida por su culpa", confirma. Tras las depresiones se sitúa la esquizofrenia, enfermedad que altera la realidad y hace difícil "saber qué piensa el paciente en ese momento", indica. Éste tiene tal alteración de las relaciones afectivas "que no es fácil entender qué pasa", expone. Otra enfermedad, aunque ya menos frecuente, que puede desencadenar este tipo de asesinato es el trastorno grave de personalidad, en la cual el enfermo "no tienen ningún sentimiento por nadie, ni capacidad de entender que otro sufra".

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