Llega la primera ola de frío del invierno Muy pocos municipios gaditanos superaron ayer los 10 grados de temperatura máxima

La caída espectacular de los termómetros congela la Sierra y la Campiña de Jerez

  • Grazalema registró temperaturas de casi 6 grados bajo cero y la probabilidad de nieve llenará hoy el pueblo · En Villaluenga el frío rompe tuberías · Jerez también amaneció ayer bajo cero y hubo cancelaciones de varios vuelos en el aeropuerto

La ola de frío siberiano que azota a toda España se dejó ayer notar con virulencia en toda la provincia de Cádiz, con un protagonismo especial para la Sierra y la Campiña de Jerez. En Grazalema, por ejemplo, los termómetros llegaron a rozar hasta los 6 grados bajo cero mientras que el aeropuerto jerezano llegó a marcar 1,3 grados bajo cero a las 8:15 horas de la mañana, aunque algunos relojes urbanos descendieron esta temperatura de manera oficiosa hasta los menos 3 grados.

Pese al intenso frío, en otras comarcas de la provincia como la Bahía de Cádiz, el Campo de Gibraltar y La Janda los termómetros no bajaron de los cero grados. La capital de la provincia, por ejemplo, tuvo una mínima de 2,7 grados a las 7:00 horas de la mañana.

En la Sierra, la bajada en picado de los termómetros congeló tuberías de los depósitos particulares de agua en Villaluenga del Rosario, formó placas de hielo en las carreteras de la comarca y cubrió de un manto de escarcha los campos y los vehículos. Y es que la madrugada dejó tiritando a la Sierra cuando las temperaturas mínimas oscilaron entre los menos 4 y los cero grados. Como ejemplos, en El Gastor se alcanzaron los menos 2 grados y en Setenil y El Bosque, 1 grado bajo cero. Pese a estas incidencias, la normalidad imperó en la zona, que vio a lo largo de las horas cómo el mercurio comenzaba a ascender poco a poco.

Eso sí, en los establecimientos y ayuntamientos de algunos pueblos que rodean el macizo de Grazalema los teléfonos no pararon ayer de sonar. Recibieron decenas de llamadas de personas preguntando si había nevado. Y es que, aunque el polvo blanco no ha hecho todavía acto de presencia, la Agencia Estatal de Meteorología prevé para hoy un 35 por ciento de posibilidad de lluvia y nieve en cotas por encima de los 600 metros, lo que ha ocasionado una gran expectativa de cara a este fin de semana. En Grazalema, municipio situado a 800 metros de altitud, se frotan ya las manos por si la nieve hace acto de presencia y vuelve a llenar de gentes el pueblo. Algunos establecimientos hoteleros han colgado el cartel de completo para este sábado.

En esta localidad se registró la madrugada del viernes menos 5,7 grados bajo cero, lo que provocó que la escarcha se asentara en techos y mobiliario urbano, aunque sin nevar. Más de un vecino se afanó un buen rato, a primeras horas de la mañana de ayer, en quitar el hielo que cubría su vehículo para poder desplazarse.

En las dependencias del Ayuntamiento de Grazalema no daban abastos para atender el teléfono. Sobre las dos de la tarde, y con dos grados de temperatura, una empleada llevaba ya encima alrededor de 50 llamadas de particulares preguntando por lo mismo: la nieve. "Todavía no; para mañana (por hoy) se prevé algo de nieve", repetía una y otra vez la trabajadora ante las demandas.

A unos 500 metros de distancia, a las afueras del pueblo, se repetía también esta especie de mantra. En la Villa Turística de Grazalema no salían del asombro. Desde que se anunció la posibilidad de nieve en la Sierra, apenas hace dos días, han vendido todas las plazas para la jornada de hoy. No queda una cama libre en este establecimiento de Tugasa, como le sucede al resto de alojamientos de esta población serrana.

En Villaluenga del Rosario, el intenso frío vivido dejó estampas de tuberías rotas y hielo en las calles. Si durante las primeras horas de la mañana no se veía ayer un alma por las calles, con los primeros rayos de sol los abuelos del pueblo se armaban de valor y salían al exterior. No hace muchos años que en este pueblo vivieron una caída de la temperatura que rozó hasta los menos 12 grados, recuerdan.

En el aeropuerto de Jerez, de los cinco vuelos previstos a Madrid sólo uno llegó a su destino, mientras que otro fue desviado a Barcelona y los tres restantes fueron cancelados por las pésimas condiciones climatológicas de Barajas.

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