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Provincia de Cádiz

La doble pandemia del sector del automóvil en Cádiz

  • La venta de coches nuevos baja por tercer año consecutivo en Cádiz por la caída de la demanda y la falta de vehículos a causa de la crisis de los chips

Vehículos nuevos expuestos en un concesionario.

Vehículos nuevos expuestos en un concesionario. / Juan Carlos Vázquez

¿En qué momento se había jodido el Perú?, se preguntaba Zavalita en el arranque de Conversación en la catedral, de Mario Vargas Llosa. Si la cuestión se traslada al comportamiento del mercado del automóvil nuevo en el año 2021, que cerró en Cádiz a la baja por tercer año consecutivo con una caída del 8,7% respecto a 2020, la respuesta es clara: en el segundo semestre y tiene dos protagonistas con un nexo en común: la pandemia. Por el lado de la oferta, faltan coches nuevos como consecuencia de la crisis de los microchips, derivada de los confinamientos en el sudeste asiático. Y por el lado de la demanda, la aparición de la variante Ómicron ha vuelto a traer la incertidumbre a la economía, llevando a los consumidores a aplazar sus compras.

“Ambas incidencias han repercutido en la situación del automóvil. Cuando el año parecía que se enderezaba, se ha venido abajo por las consecuencias de la pandemia anterior en la fabricación de los componentes. Ahora mismo no hay coches y eso ha elevado el mercado de vehículo de ocasión, hasta el punto de que se están importando vehículos de segunda mano”, explica Ricardo Alfonso, presidente de Acoauto, la Asociación de Concesionarios del Automóvil de la provincia de Cádiz.

El sector arrancó el ejercicio con una perspectiva clara de recuperación, tras un 2020 nefasto en el que el mercado gaditano retrocedió más de un 30% y en el que estuvo prácticamente tres meses sin registrar ninguna operación como consecuencia del confinamiento y el estado de alarma. En la primera mitad de 2021 se registró un notable incremento de las ventas, pero a partir de la primavera empezó a vislumbrarse una crisis por el lado de la oferta que hacía mucho que no se veía: faltaban coches para satisfacer la demanda. La razón estriba en la falta de un componente clave en los automóviles modernos: los microchips, cuya fabricación se concentra en el sudeste asiático.

Muchas fábricas habían cerrado como consecuencia de los confinamientos severos aplicados en China y sus países vecinos. Cuando la fabricación se reanudó, las grandes marcas automovilísticas habían ajustado a la baja sus pedidos de chips, hueco que aprovechó para satisfacer sus necesidades la industria de consumibles, como móviles y tablets, cuya demanda se ha disparado en los últimos años y va a ir a más con la implantación del 5G.

En el momento en que la industria del automóvil ha intentado reaccionar, se ha encontrado con una carestía de componentes que se prolongará al menos hasta el final de 2022, según las previsiones más optimistas. “Estamos diseñando los presupuestos con la idea de que hasta el último trimestre del año no se va a enderezar la situación”, confiesa Ricardo Alfonso.

A ello se suma que a partir del 1 de enero ha entrado en vigor el nuevo impuesto de matriculación, que ha supuesto de media un incremento de los precios de unos 1.000 euros por unidad. Esto no hace más que agravar la confusión en la que están sumidos los consumidores sobre qué tipo de vehículo elegir entre un abanico formado por gasolina, eléctricos, híbridos, híbridos enchufables o incluso diésel, a pesar de estar denostado socialmente y señalado por las autoridades.

El sector tiene claro que el vehículo eléctrico es el futuro, pero no el presente. “Desde las administraciones se hacen unos planes y luego la realidad es otra. Los coches eléctricos son más caros y las ayudas son pocas, además de que la infraestructura de recarga no funciona salvo en las grandes capitales”, señala el presidente de la patronal.

Datos de ventas

Según las patronales Anfac, Faconauto y Ganvam, en 2021 se estrenaron 13.200 turismos y 4x4 nuevos en la provincia, un 8,7% menos que en 2020 y más de un 38% inferior a 2019. Y lo que es peor, el mes de diciembre, que suele ser muy positivo para el sector, acabó una caída del 10,5% en comparación con el último mes de 2020. La demanda se ha orientado hacia el vehículo de ocasión, pero el problema es que prácticamente se ha agotado el stock, aunque por cada coche nuevo comercializado en Cádiz, se han vendido casi cuatro usados.

El mercado de segunda mano cerró el año con 48.492 operaciones, un 9,1% más que en 2020, aunque sigue por debajo de 2019. A pesar de estas cifras, este segmento sufre de la falta de suministro de coches ya que una de sus principales fuentes de alimentación son las flotas de las grandes empresas de alquiler, que han aplazado su renovación por la incertidumbre en la que está sumida la industria turística.

A nivel nacional, la importación de vehículos usados se ha disparado más de un 28% mientras que las operaciones con coches procedentes de renta a car se han desplomado un 26,2% respecto a 2020 y nada menos que un 41,3% en comparación con 2019, según los datos de Faconauto y Ganvam.

En estos momentos, prácticamente no hay vehículos de kilómetro cero, salvo algunas excepciones. En España, las operaciones con usados de entre cinco y ocho años fueron las que más crecieron durante el año pasado, con un incremento del 34,2%. Y las transferencias con modelos de más de 15 años ascendieron un 22,7%, concentrando uno de cada de tres vehículos usados vendidos el año pasado.

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