"¡Tengo al demonio dentro y lo voy a matar! ¡Nadie me va a parar!"
Deja al borde de la muerte a su hermano de 44 años tras asestarle más de diez puñaladas en un ático de la avenida de Europa de Jerez
"¡Tengo al demonio dentro y lo tengo que matar! ¡Nadie me va a parar!". Esta era la frase que gritaba el hombre que ayer intentó asesinar a su hermano en el número 11 del portal 7 del 'Edificio Roma', una urbanización ubicada en la avenida de Europa y colindante con los campos de fútbol de La Granja, en Jerez. Los vecinos comenzaron a escuchar gritos poco después de las once de la mañana. No eran normales, eran los propios de alguien que veía temer por su vida, destacaron testigos presenciales a este medio.
Una de las personas que oyó estos gritos fue S.V.G., un agente del Cuerpo Nacional de Policía vecino de Jerez pero que presta sus servicios en el aeropuerto de El Prat (Barcelona) y que vive en el mismo edificio. "Tal era la gravedad de lo que sucedía allí dentro que cogí lo que tenía más a mano, que era un extintor, y empecé con él a darle golpes a la puerta hasta que accedí al interior".
La imagen que se encontró ante sí cuando abrió la puerta del domicilio fue, simplemente, dantesca. Javier, su vecino de 44 años, "un hombre con el que todos nos llevamos bien", estaba tumbado en el suelo. Sobre él estaba su hermano, intentando inmovilizarle, dando gritos y asestando puñaladas como un verdadero loco "con un cuchilo de grandes dimensiones a dos manos". "Lo tenía a su merced". Según se cree el hermano agresor padece una enfermedad mental, y en un episodio de la misma perpetró este ataque que, por el momento, se califica como intento de homicidio desde la comisaría de la Policía Nacional.
La víctima, que además padece una enfermedad ósea, recibió no menos de diez puñaladas. Todas ellas se ubican entre la cintura y la cabeza. Llevaba cuchilladas en el vientre, en el tórax, en la cara y, de las más graves, en el cuello. "Estaba en mitad de un charco de sangre", destacó a este medio el agente del Cuerpo Nacional de Policía que entró en primer lugar y quien, minutos después de entrar en el domicilio, contó con la ayuda de otros dos policías fuera de servicio, ambos jerezanos, si bien desempeñan sus tareas profesionales en las comisarías de El Puerto de Santa María y de Ronda.
La agresividad del autor de los hechos fue tal que incluso apenas reaccionó cuando el primer agente le asestó dos veces con un jarrón en la cabeza para que desistiera de su empeño criminal. "Seguía gritando y diciendo que lo tenía que matar", asegura. La buena fortuna quiso que un enfermero también formara parte de la 'plantilla' de vecinos del bloque 7 del edificio Roma. Fue éste quien tomó las riendas de las labores de soporte vital del hombre apuñalado, indicando a los agentes y a los vecinos dónde y cómo debían taponar las heridas para evitar que fallecieron por un shock hipovolémico (pérdida masiva de sangre). No dudó el sanitario en solicitar a sus vecinos toallas y sábanas para ejercer dichas tareas de compresión. Para entonces, un patrullero del Cuerpo Nacional de Policía había acudido a la vivienda, así como los servicios de emergencia del 112 de la Junta de Andalucía.
Reducir al agresor fue realmente complicado pues el primer agente en acceder a la casa tuvo que echarse literalmente encima de él, indicarle que era agente de las fuerzas del orden e incluso golpearle con el referido jarrón aunque todo ello no sirviera de nada pues su furia no se vio rebajada. Según pudo saber este medio la víctima vivía sola en el piso por lo que se comprende que su hermano fue a visitarle. Si llevaba la idea de asesinarle o ésta surgió una vez dentro del pequeño dúplex que ocupaba en el ático es un misterio en estos primeros compases de la investigación.
El estado de la víctima, que como ha quedado señalado padecía patologías previas, es muy grave. Ayer mismo se temía por su vida, por lo que quedó ingresado en la UCI del hospital de Jerez.
Para resumir este triste episodio no hay mejor frase que la dicha por el agente S. V. G. a este medio: "Le daba puñaladas como si fuera una película". "Si llego a esperar a que alguien abriera la puerta tengo absolutamente claro que Javier ahora mismo estaría muerto. No podía hacer otra cosa. Y entré".
Según manifestaba ayer, a lo largo de su carrera de policía ha visto muchas cosas "aunque pocas tan impactantes como ésta. Por tu trabajo puedes ver a gente que está a punto de tirarse por un balcón, a personas que han sido agredidas, incluso apuñaladas, pero ver cómo un ser humano apuñalaba a otro delante de ti es realmente duro. Hice lo que tenía que hacer y tengo la esperanza de que Javier pueda salvar la vida".
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