Las cunas continúan vacías
2011 empezó prometiendo mucho, pero se va con pocos por no decir nulos avances en la investigación de los casos denunciados de bebés robados en Cádiz, que luchan por salvar la prescripción en cadena
QUE lo oigan los jueces, que el dolor de una madre nunca puede prescribir. Es un llanto que, a fuerza de los años transcurridos, se ha vuelve sordo, seco de lágrimas, pero igual de desconsolado.
Decenas de llantos sordos, secos y desconsolados siguen conmoviendo a madres, a padres y hermanos en una provincia que por desgracia acumula una de las mayores cifras de posibles bebés robados, y en la que pocos avances, por no decir nulos, ha habido para tratar de mitigar el dolor este año.
2011 empezó prometiendo mucho, pero se va dejando aún las cunas vacías. La fiscal jefe de Cádiz acababa de ordenar a la Policía, en diciembre de 2010, que investigara los casos, un centenar largo, sobre todo en la antigua Residencia Zamacola, hoy hospital Puerta del Mar. Una residencia que llegó a acumular tantos casos de fallecimientos que bien podría haber sido rebautizada como 'Funeraria Zamacola'. Especialmente elocuentes son los datos registrados en agosto de 1972: un listado del cementerio San José, de Cádiz, recoge que ese mes se efectuaron 24 enterramientos de fetos, y más de la mitad, 14, habían nacido en la residencia gaditana.
La esperanza daría pronto paso al desánimo. Agotado el plazo de investigación sin que la Policía, según se dijo, lograra reunir indicios suficientes para incriminar a nadie, la Fiscalía comenzó a remitir las denuncias a los Juzgados. Y llegó el mazazo. Una primera prescripción. Y luego, otra. Y otra. Y otra. A día de hoy, los casos están paralizados, pendientes de la resolución a los recursos contra los archivos presentados tanto por Fiscalía como por la asociación SOS Bebés Robados Cádiz, que luchan por salvar la prescripción en cadena.
Que lo oigan los jueces, que el dolor de una madre nunca puede prescribir. Así lo decían a voz en grito no hace mucho, a mediados del pasado mes de noviembre, los afectados por las calles de Cádiz, en una manifestación que culminó ante el cementerio San José, donde bajo tierra continúan decenas de restos oficialmente enterrados allí, sin que apenas nadie mueva un dedo por desenterrar la verdad.
En La Isla, muy poco después Dolores se derrumbaba tras conseguir que la Fiscalía ordenara la exhumación de los restos de su bebé. Sí había restos en el que ha sido el primer caso de desenterramiento que ha salido a la luz. Perdida la esperanza, al menos Dolores puede cerrar su duelo.
Que lo oigan los jueces, que el dolor de una madre no prescribe, volverán a gritar los afectados por las calles de Cádiz este próximo mes de enero, el día 27, en una nueva manifestación que esta vez concluirá en San Juan de Dios, ante el Ayuntamiento, para exigir la paralización del parque previsto en el camposanto mientras no sean exhumados los posibles restos.
Bajo tierra, definitivamente no se ha escrito la crónica de sucesos de este 2011 que se va en apenas dos jornadas. Por fortuna, por mar y tierra sí han corrido ríos de tinta, los que en este año que ya acaba hemos volcado en estas páginas sin apenas pausa.
Porque no hay duda que ha sido un 'annus horribilis' para los narcotraficantes, que se han visto acosados sin tregua por mar y tierra. El nuevo Sive (Sistema Integrado de Vigilancia Exterior) instalado a principios de año en la desembocadura del río Guadalquivir ha sido definitivo. Apenas ha habido semana en la que la Guardia Civil no haya logrado abortar un alijo de hachís en el litoral de la Costa Noroeste.
Y entre rejas por fin vuelve a estar el rey de las planeadoras, el conocido capo sanluqueño Iván Odero, al que se le responsabilizaba hasta hace poco de la entrada de 25.000 kilos de hachís al año por las costas gaditanas.
Al muelle de la capital, al tiempo, de la mano de sendas operaciones de Policía y Agencia Tributaria, en colaboración con el SOCA británico, llegaban, un velero en junio, y un catamarán en octubre, con 600 y 300 kilos de cocaína.
Cerco sin cuartel ha habido también para los aeronarcos, las diversas organizaciones que se habían especializado, primero, en traer hachís de lujo, y después, cocaína, a bordo de helicópteros y avionetas.
Sonada fue la operación de la Guardia Civil que deparó la incautación de toda una flota de aeronaves en el aeródromo de Trebujena, y sonada ha sido hace poco la desarticulación de la banda del búlgaro Álex El Gordo y del 'desmemoriado' marroquí Sulimán. El pendrive que se le intervino a este último reveló las descomunales ganancias de estas redes internacionales: 20 millones de euros en año y medio.
Bastante menos consiguen los ladrones del oro del pobre, el cobre, aunque seguramente, si se contabilizaran los daños que han podido causar en la provincia en los últimos tiempos, la cifra no distaría mucho de las ganancias de los narcos.
En este campo, lo más destacado ha sido sin duda la operación Hierro Dulce, la detención, en julio, del falso grupo de trabajadores que desmantelaron la azucarera del Guadalcacín, y la operación Tempul, que acabó con la organización de estructura cuasi militar asentada en Sevilla y Badajoz, que realizó dos asaltos consecutivos en la planta termosolar de San José del Valle.
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