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Con razón decían que eran súper profesionales: la Policía detiene a tres miembros de la mafia calabresa como autores del robo a un banco de Cádiz en noviembre

Policías,  junto a la entidad asaltada, poco después de cometerse el atraco,  el pasado 15 de noviembre.
Policías, junto a la entidad asaltada, poco después de cometerse el atraco, el pasado 15 de noviembre.
R.romero / Cádiz

29 de enero 2011 - 05:01

'N´drangheta' procede de la palabra griega andragathos, que significa hombre valiente, aunque en la práctica, es el nombre con el que se conoce a la temida mafia calabresa, no pocos de cuyos miembros hace tiempo que se han instalado en España, en la costa del Sol, huyendo de la persecución sin cuartel decretada por las autoridades italianas. Y desde allí llegaron tres de sus miembros para asestar el limpio atraco que se perpetró el pasado 15 de noviembre en la sucursal bancaria de Cajasol emplazada en la barriada de Astilleros. Así lo desveló ayer la Policía Nacional, que detalló la reciente realización de la Operación Garibaldi, que ha permitido apresar supuestamente a los tres individuos que, armados con un cúter de grandes dimensiones, lograron apoderarse del botín del banco y huir tras haber aguardado pacientemente, y con una increíble sangre fría, a que se abriera la caja fuerte, dotada con un dispositivo de retardo.

Han sido dos meses intensos de investigaciones, dirigidas por la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (Udev) de la Comisaría Provincial de Cádiz, y en las que han colaborado los Grupos de Atracos de las Comisarías Provinciales de Madrid y Almería, así como la Udev de la Comisaría Local de Torremolinos, los que han permitido esclarecer el atraco y apresar a los supuestos asaltantes. Se trata de R.P. de 36 años, A.M. de 34 años y M.S. de 30, todos de nacionalidad italiana y vinculados a la mafia calabresa, a los que también se les imputa otro robo en una oficina de correos el pasado día 17 de este mes en Torremolinos.

Los mafiosos, que, según ha explicado la Policía en un comunicado de prensa, cuentan con un amplio historial delictivo en Italia por hechos de la misma naturaleza y otros como asociación ilícita, extorsión y tráfico de drogas, entre otros, "se habían trasladado desde su país de origen hasta España, tras haber sufrido una serie de duros golpes por parte de las autoridades policiales y judiciales italianas".

Los atracadores que asaltaron el banco de Astilleros contaban con el apoyo de otros calabreses afincados en España, que les facilitaban su estancia en pisos de seguridad antes y después de los golpes, y les proporcionaban vehículos para efectuar sus desplazamientos a lo ancho y largo de la geografía española.

Los agentes de la Udev de Cádiz siguieron la pista de los delincuentes por gran parte del territorio nacional e incluso el norte de Italia, siendo localizados finalmente en Torremolinos y Almería. En esta última ciudad tenían previsto en breve cometer un nuevo atraco a otra entidad bancaria, que la Policía pudo finalmente abortar pocas horas antes.

Allí, en Almería, se detuvo al cabecilla del grupo, mientras que sus dos cómplices fueron atrapados en las inmediaciones de Marbella, tras el atraco a la oficina de correos y después de una espectacular persecución. Y es que ambos, al dar la voz de alarma un testigo del robo, emprendieron la huida en un taxi en el que mantuvieron retenido al conductor y al cual intimidaron con un cúter durante toda la persecución, a gran velocidad, por carreteras malagueñas hasta ser interceptados y reducidos en las inmediaciones de Marbella.

A la banda, que tenía previsto retornar a Italia tras la comisión de golpe que tenían planeado en Almería, le fue intervenido un vehículo así como 3.500 euros en billetes de 500, procedentes de los 23.400 obtenidos en el atraco en Cádiz y la totalidad del botín del atraco de Torremolinos, donde sólo consiguieron hacerse con unos 400 euros .

Los detenidos pasaron a disposición judicial de los juzgados de instrucción de guardia de Almería y Torremolinos respectivamente, donde decretaron su inmediato ingreso en prisión.

Fue el pasado 15 de noviembre poco después de las dos de la tarde cuando dos individuos a cara descubierta entraron en el banco gaditano, como si fueran clientes normales. A ellos les siguió un tercero, que sí ocultaba su rostro con gorra, gafas de sol y un pañuelo, que fue el que blandió el cúter (ésa es el arma que empleaban en sus golpes, junto a pistolas de fogueo) y conminó a los empleados a que accionaran el dispositivo para abrir la caja.

Una vez que la caja se abrió, los tres asaltantes, provistos de bolsas de plástico, desvalijaron la caja fuerte. Y antes de darse a la fuga, encerraron bajo llave a los dos empleados de la entidad.

Desde el principio, la Policía gaditana trabajó con una única línea de investigación que ha acabado confirmándose: los atracadores debían ser extranjeros, llegados desde otra provincia, para asestar un golpe rápido y huir sin contratiempos, y súper profesionales. Prueba de su pericia la da el hecho de que se personaron en la entidad con un letrero con el logotipo de Cajasol, en el que ponía 'Cerrado', que colocaron en la puerta, para robar sin imprevistos.

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