La firma chipionera Caromar innova con su pescado congelado
La firma, que en 2015 vendió más de medio millón de kilos de pescado, exporta a toda España su producto enharinado y listo para freír
José Caro Pimentel tiene 57 años. Corrían los primeros años del milenio y a este chipionero, que comenzó vendiendo cangrejos y camarones cocidos por las playas, se le había ocurrido que podría ser una buena idea vender pescado de calidad, congelado pero ya enharinado, listo para freir. Sabía que no lo había hecho nadie y se puso a hacer pruebas. Reconoce que su familia tuvo que probar mucho pescado frito hasta que por fin José dio con la fórmula que, con el tiempo, ha sido todo un éxito.
Durante 2015 Congelados Caromar, una empresa situada en el polígono de La Estación de Chipiona, a la salida de esta ciudad hacia Sanlúcar, comercializó más de medio millón de kilos de pescado congelado enharinado. José Caro señala que "actualmente tenemos distribuidores en todas las provincias de España".
Destaca que su fórmula se basa en "la calidad de lo que ofrecemos y el ahorro que damos al cliente". El 80% del pescado que comercializan llega desde las lonjas de Sanlúcar, Rota y Chipiona. De ahí proceden acedías, salmonetes, boquerones o chocos, una parte importante de los productos que comercializan. A las pocas horas de que el pescado llega a puerto ya está en las instalaciones de Caromar. Se limpia de forma artesanal, se enharina, utilizando la famosa harina de El Vaporcito de El Puerto de Santa María, una de las de más prestigio de España para las frituras, y en dos horas ya está a menos 35 grados para que se mantenga en las mejores condiciones posibles.
A partir de ahí lo único que queda es que llegue a los clientes sin romper la cadena de frío. Caro señala que "en muchas ocasiones el pescado sale para el cliente el mismo día que se elabora".
José Caro destaca que el éxito de su producto se basa en varias cuestiones. "Primero que ofrecemos un producto de calidad. Nuestras acedías y nuestros salmonetes son de Sanlúcar y la harina es buena. En el bar lo único que tienen que hacer es coger el pescado del congelador y freirlo sin necesidad de descongelarlo. De esta manera tienen varias ventajas. La primera es que siempre ofrecen un producto de calidad que no lleva en el bar varios días. Lo segundo es que no pierden tiempo en limpiarlo y prepararlo. Lo tercero es que obtienen también muchas ventajas económicas. Primero no pierden ningún producto. Sólo sacan el que venden y no tienen pérdidas de pescado que tengan que tirar porque se les haya estropeado al no venderse. Luego también ahorran en el consumo de aceite, ya que este pescado no desprende harina en la freidora y el aceite dura limpio más tiempo".
José Caro no dice cuáles son sus clientes "porque no estamos autorizados, pero trabajaamos con muchos hoteles, bares y restaurantes de toda España". Se siente especialmente orgulloso de productos como la acedía, el choco o los salmonetes, aunque también comercializan otros productos como la pescadilla, la merluza o el adobo, para el que utilizan caella, un tipo de marrajo cuya carne es parecida al cazón.
Caromar comenzó a funcionar en el año 2002 cuando construyeron una nave para comercializar congelados. En el año 2007 es cuando comienzan a comercializar el pescado enharinado. Entre 2011 y 2012 volvieron a agrandar sus instalaciones que ahora ocupan 800 metros cuadrados, más 200 de una segunda nave. Destaca que han recibido ayudas de la administración para llevar a cabo sus proyectos. Ahora acaban de realizar una nueva inversión, esta vez sólo con capital propio, para poner en marcha una planta de empaquetado de sus productos. La idea es que su pescado, que ahora tan sólo se comercializa en formato de cajas de varios kilos, se venda en paquetes de tan sólo 500 gramos. El objetivo es que su pescado enharinado listo para freir se pueda utilizar también en los hogares. De hecho ya tienen un acuerdo con los hipermercados Carrefour para venderlos en sus tiendas y también lo tendrán en la que ellos mismos tienen junto a su fábrica en el polígono de La Estación.
José Caro señala que "esto es un nuevo salto para nuestra empresa. Hasta ahora no nos podemos quejar de como vamos. Desde la Semana Santa y ya hasta que finaliza el verano trabajamos muchas jornadas incluso a tres turnos. La fábrica no para en ningún momento para poder atender el volumen de pedidos". En la actualidad trabajan en la firma más de 20 personas y llegan a más de 40 en los meses de más demanda. La firma tiene ya segunda generación. Así, a José Caro y a su mujer, Isabel Victoria Cárdenas, que también trabaja en el negocio familiar, se unen ya sus cuatro hijos (Maria Isabel, Virginia, Antonio Luis y José) que se han incorporado a la planta.
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