Los buitres se comen vivos a una vaca indefensa y a su ternero recién nacido
El ataque, en una finca ubicada entre Vejer y Conil, saca de nuevo a la luz el problema de las aves hambrientas por falta de carroña
"No te vas a creer lo que ha pasado". El veterinario Vicente Peña atendía la llamada telefónica del ganadero con el que había acudido ese día, por la mañana temprano, al parto difícil de una vaca en una zona abrupta del cerro Urdiales, entre Vejer y Conil. Era la una de la tarde. "Es increíble", decía el ganadero. Tras una epidural y un par de medidas precisas, la vaca parió y luego se quedó en la finca junto a su ternero, recién nacido y satisfecho tras haber dado cuenta de una reconstituyente ración de calostro. Tres horas después, el ganadero se había acercado a ver cómo seguían los animales. Y era entonces cuando desde allí mismo, con su móvil, el hombre, incrédulo ante lo que veía, telefoneaba al veterinario. "Se los han comido vivos, Vicente. No te lo vas a creer pero los buitres se han comido a la vaca y al ternero".
Vicente Peña sí se lo creyó porque no era la primera vez que se enfrentaba a una situación así. Quien no dio crédito a la versión del ganadero, quien pensó que ese hombre se equivocaba, fue el agente de Medio Ambiente Rafael Sánchez Carrión. Los buitres son carroñeros, no comen animales vivos, le respondió el guarda forestal al ganadero cuando éste lo llamó para informarle sobre lo sucedido. Y además, cualquiera (en el campo) sabe que una vaca defiende a su ternero con una bravura que no hay buitre que se acerque. No obstante, el agente acudió al lugar en el que aún estaban los restos de la vaca. Y entonces tuvo que ponerse a buscar una explicación, porque en la escena del crimen había evidencias más que suficientes. No había duda: las plumas eran de buitre y la sangre indicaba que la vaca estaba viva cuando se la comieron. Del ternero no quedaba nada.
"Es un caso totalmente aislado e infrecuente. La vaca estaba anestesiada parcialmente por la epidural, inválida de los cuartos traseros, no se podía mover. Los buitres vieron que no se defendía y, es cierto, se la comieron y estaba viva. Yo lo comprobé. Pero insisto, es un caso totalmente aislado, muy singular, un caso especial", dice el agente de Medio Ambiente cuando habla con este periódico. El problema, explica, es que los buitres están hambrientos. Hay unas 1.500 parejas en edad reproductora en Cádiz, es quizás la segunda provincia de España con la población más alta de buitres. Son muchos bichos demandando comida.
El problema viene de la falta de reses muertas en las fincas. La enfermedad de las vacas locas llevó a la Administración a prohibir que los ganaderos abandonasen ganado muerto en el campo para alimento de los buitres. Ahora, los cadáveres los recoge un camión y son incinerados o van a los dos muladares que hay en la provincia. Pero a esos comederos no llegan suficientes animales como para alimentar a la población de buitres. Así que ahí están, sobrevolando toda la provincia en busca de comida.
Vicente Peña es de los que piensa que es necesario que se sepa lo que ocurre con los buitres. Para tomar medidas, para prevenir algo que puede ser más grave. Aunque ya era tarde, el ganadero que se encontró con los buitres devorando a su vaca y al ternero trató de espantarlos. No lo consiguió. Se le echaban encima, se enfrentaban a él.
Ese ataque, comprobado, sucedió hace unos quince días. Vicente Peña lo relató en su blog, en el que da cuenta periódica de casos y cosas relacionadas con su profesión. Lo hace desde hace años y precisamente yendo hacia atrás puede uno hallar una entrada de octubre de 2007 que tituló Devorados vivos por los buitres.
Lo que sucedió entonces fue que Vicente fue reclamado de urgencia para atender a una vaca que había parido en una finca y presentaba un prolapso de matriz. No podía levantarse. La vaca "tenía la madre fuera", explica Vicente que se dice en el campo. El caso es que camino de la finca ya observaba el cielo repleto de buitres y presentía el desenlace. Cuando el ganadero y el veterinario llegaron al lugar, sólo encontraron la piel y el esqueleto de los dos animales. Una hora antes estaban vivos. Los buitres comenzaron a comer por la vulva y por el ano a la vaca indefensa y se adentraron en el animal y fueron sacando la carne. "La escena era escalofriante", escribió Vicente Peña en su blog.
El pasado invierno, el veterinario acudió a una montería en Los Barrios y cuenta que los buitres devoraron más de la mitad de los ciervos abatidos por los cazadores. "Hay un problema que es necesario abordar. Se ha recortado el consumo de carroña y los buitres están hambrientos. Creo que hubo un error al eliminar los comederos de las fincas ", anota Vicente Peña, "porque el buitre no entra en la cadena alimentaria ni es devorado por otros animales que puedan producir o transmitir la enfermedad de las vacas locas a las personas".
En septiembre de 2012, ganaderos cordobeses del Valle del Guadiato denunciaron el ataque de unos buitres a unos corderos en una finca. Murió un animal recién nacido y la madre y otra cría perdieron un ojo. En mayo de 2010 llegaron noticias de ataques en Huelva. Un ganadero de Valverde del Camino perdió cuatro terneros. Al principio creyó que los animales eran víctimas de lobos o de perros salvajes. Pero se puso a vigilar y se topó, sorprendido, con que los atacantes eran buitres, una bandada de buitres que actuaba con determinación. "Ni se inmutan cuando intento espantarlos", contó el ganadero.
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