Provincia de Cádiz

Las aventuras de la primera vuelta al mundo en 'La flota de las especias', de Luis Mollá

  • El capitán de navío divulgó en el Aula de Vista Hermosa los entresijos del periplo de Elcano y Magallanes

Antonio De León, Manuel Pimentel, Celia Ollero, Luis Mollá, José Manuel Domecq y Pepe Arévalo, ayer en el Aula. Antonio De León, Manuel Pimentel, Celia Ollero, Luis Mollá, José Manuel Domecq y Pepe Arévalo, ayer en el Aula.

Antonio De León, Manuel Pimentel, Celia Ollero, Luis Mollá, José Manuel Domecq y Pepe Arévalo, ayer en el Aula.

Los desafíos del mar en una época en la que los astrolabios precisaban la latitud no detuvieron el surco de marineros valientes que se sumaron a la expedición que marcaría un hito histórico. Las hazañas de Magallanes y ElCano protagonizan la novela de Luis Mollá La flota de las especias, dedicada a la primera vuelta a l mundo. "Es una epopeya marinera de aventuras con un componente político muy divertido, en ella hay descripciones de marinería que son tan sonoras y musicales", comenta Manuel Pimentel, que se encargó de introducir la presentación de esta novela el miércoles en el Real Club de Golf Vista Hermosa, dentro del ciclo de conferencias del Aula de Cultura de Vista Hermosa.

Cádiz, al fondo, presenciaba el atardecer mientras el público atendía al presentador, que atribuyó el atractivo de la obra a los mitos de los lugares visitados y las costumbres de los pueblos de Oriente que se dan a conocer en sus páginas. "Cuando la lees ves la grandeza colectiva de una España que soñó lo imposible y en este caso lo consiguió", opinó Pimentel. Por su parte, Luis Mollá, a través de diapositivas, esclareció el contexto histórico e hizo un recorrido por el viaje de Magallanes, un personaje al que intentaron asesinar en varias ocasiones y al que el Rey nombró caballero de la orden de Santiago. "Una cosa muy rara porque para que te nombren tienes que haber hecho algo excepcional y todavía no había hecho nada", apuntó el novelista, que con entusiasmo mostró las fuentes a las que había recurrido para elaborar su obra. "Me ha encantado consultar el libro de asiento, que a través de 195 páginas explica todo lo que se embarcó en la flota de las especias", confesó. Entre las fuentes consultadas se encuentra la crónica de Piggetta y la Audiencia de Elcano.

Asimismo, el marino experimentado en la navegación señaló los alimentos que se embarcaban en las flotas de aquella época. En primer lugar, el bizcocho y después el vino . "El vino fue el alimento en el que más dinero se dejó la corona", dijo. Los asistentes pudieron observar un fragmento donde se relataba en castellano antiguo la presencia del "bino" en la embarcación. Otros alimentos destacados fueron el azúcar, destinada a un uso medicinal y la carne de membrillo, exclusiva para los oficiales.

Luis Mollá revivió una historia de navíos y calamidades en la que él mismo aparece. "Tengo esa costumbre de hacerme un cameo de mi mismo y aparezco en todas mis novelas, como hacía Hitchcock en sus películas", comentó el también piloto naval.

Por último, con una copa de vino amontillado de Barbadillo en la mano, el capitán de navío brindó en honor a todos aquellos "que se han ido dejando la piel y que a cambio hicieron una España muy muy grande". Acto seguido, la caída del sol incitó a Luis Mollá a finalizar el acto recordando la oración vespertina que los marinos a bordo rezaban cada día a esa hora : "buen viaje haremos si Dios quiere", concluyó.

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