El autor del crimen del Poti-Poti alega que estaba bebido
El acusado admite que mató al dueño de la tortillería y dice que no recuerda cómo
Generoso, buena persona y que siempre ayudaba a todo el que podía. De esta manera definieron algunos testigos a J.M.B.M., dueño de la tortillería Poti-Poti, ubicada en Jerez, y conocido coloquialmente como Chema. Hasta el propio autor de su muerte, porque el joven ucraniano que se sienta desde ayer en el banquillo admitió haberlo matado en la noche del 26 de agosto de 2007, dijo que lo había ayudado, que le daba de comer y que hasta le ofreció su casa mientras encontraba trabajo en Jerez. Incluso lo llevó al hospital para que lo atendieran de una infección de oídos.
Lo único que parece que no le gustaba de él, dijo ayer el acusado al inicio del juicio en la Sección de Jerez de la Audiencia Provincial de Cádiz, era su condición sexual, ya que Chema era homosexual. Algo que ni siquiera supo por propia boca de la víctima, sino por los comentarios de otras personas como el amigo que los presentó apenas unos quince días antes de que ocurriese el terrible suceso en la calle Ídolos. El inculpado, que había vivido en Brenes (Sevilla), había estado trabajando en España antes pero vivía en el país "de forma ilegal".
No hay comentarios