Tres años y un día

Ayer se cumplía el tercer aniversario de la llegada a la Alcaldía del tripartito

PSOE e IU afrontan la recta final del mandato

Una imagen del acto de la toma de posesión de los nuevos concejales, el 13 de junio de 2015.
Una imagen del acto de la toma de posesión de los nuevos concejales, el 13 de junio de 2015. / Andrés Mora
Teresa Almendros

El puerto, 16 de junio 2018 - 01:41

Si miramos la foto de la toma de posesión de la actual Corporación municipal, tomada el 13 de junio de 2015 en el teatro municipal Pedro Muñoz Seca, y la comparamos con otra instantánea reciente de un pleno municipal, es increíble comprobar lo movido que está siendo este mandato.

Ayer viernes, 15 de junio, se cumplían tres años desde que el nuevo gobierno, entonces tripartito, ponía los pies en el Ayuntamiento para iniciar su proyecto de gobierno "progresista y social", como ellos mismos lo bautizaron.

Ciudadanos, a pesar de la mala relación de sus dos ediles, ha logrado mantenerse sin cambiosLa campaña para 2019 se prevé reñida, aunque aún es pronto para hacer quinielas

Desde esa fecha hasta ahora la principal novedad es que ya no tenemos a un tripartito al frente del Ayuntamiento, sino a un bipartito formado por dos formaciones, PSOE e Izquierda Unida, sobre cuya continuidad hasta el final del mandato también se especula.

Entre tanto, ni Alfonso Candón es ya el jefe de la oposición, tras haber dimitido hace unos meses de su cargo de concejal tras perder también, por decisión de su partido, la presidencia local del mismo, ni los concejales Gonzalo Ganaza, Consuelo Lorenzo y Alejandro Merello siguen formando parte del equipo popular, tras haberse marchado también hace unos meses, disconformes con las maneras de su formación a la hora de designar a Germán Beardo como nuevo presidente local y candidato.

En el polo opuesto, Levantemos El Puerto ha pasado en estos tres años de ser parte destacada del gobierno municipal, con sus cuatro concejales y sus aires de cambio, a ser ahora casi unos outsiders que van por libre en una Corporación en la que es difícil alcanzar acuerdos. También entre sus filas se ha producido una dimisión en este tiempo, en este caso la de María José Marín (por motivos laborales), estando también menos presentes en el día a día municipal otros de sus ediles como Javier Botella y Rocío Luque, ambos igualmente por motivos de trabajo.

Entre las filas de Ciudadanos la mala relación entre la portavoz, Silvia Gómez, y el concejal Javier Cuvillo no ha llegado a hacer saltar por los aires el grupo municipal, y aunque son una evidencia sus malas relaciones personales lo cierto es que como grupo están aguantando el tipo, siendo la única formación que no ha tenido bajas en estos tres años.

También está aguantando el tipo el concejal no adscrito, Carlos Coronado, a quien muchos auguraban una breve estancia en la Corporación tras su ruptura con el antiguo PA.

Sí las han tenido los dos partidos al frente del gobierno municipal, primero el PSOE con la dimisión de Silvia Valera -que se fue prácticamente dando un portazo al no haberse sentido respaldada por el alcalde ante su encontronazo con la entonces viceinterventora- e Izquierda Unida después con la salida de Antonio Chacón, tras una larga baja por enfermedad que a la postre se saldó con la renuncia definitiva de un edil que nunca llegó a responder a las expectativas de cambio en el área de Medio Ambiente.

La ruptura del tripartito, tan solo un año después de las elecciones, marcó un antes y un después en la dinámica del actual gobierno, que en estos dos últimos años se las ha tenido que ver y desear para sacar adelante cualquier gestión. La postura claramente obstruccionista del Partido Popular en una primera fase, hasta la marcha de Candón, hizo sudar tinta china al equipo de gobierno, que veía cómo se les rechazaban un pleno tras otro asuntos de todo calado. Ahora mismo los populares parecen haber cambiado de estrategia y según las fuentes consultadas por este periódico, tras varias reuniones podrían estar dispuestos incluso a favorecer, mediante una abstención, la aprobación de las cuentas municipales para este año, que ya están terminadas y listas para pasar por el pleno, a falta de un informe de Intervención que se está retrasando por motivos laborales en este área municipal.

Si finalmente las cuentas de este año salen adelante, será al menos un mínimo respiro para un gobierno que está estirando ya hasta lo indecible los últimos presupuestos aprobados, los de 2016, cuando aún contaban con mayoría. De ello dependen no solo el normal funcionamiento municipal sino multitud de proyectos e inversiones que ahora mismo están en stand by por culpa de este enorme retraso en la aprobación de los presupuestos.

Entre otras cosas, una de las grandes apuestas de Izquierda Unida para este mandato, los presupuestos participativos, se podría quedar en nada si finalmente las cuentas de 2018 no tienen ya luz verde, ya que se van acumulando los ejercicios y los procesos sin que el ciudadano vea realmente en qué depara todo este proyecto.

Ahora, a un año vista de las próximas elecciones municipales, cada uno marca distancias con socios y competidores para posicionarse de cara a 2019. A la espera de confirmar candidatos, confluencias y demás elementos pre-electorales, el panorama se presenta interesante aunque aún es pronto para augurar un giro de tendencia en el próximo gobierno. La campaña se presenta larga y reñida.

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