El anciano Diego, la soledad y los bandidos: "Me dan leña para robarme, no me dejan tranquilo"

Un vecino de Alcalá de los Gazules ha sufrido numerosos asaltos en su casa por parte de una pareja de toxicómanos que han llegado a robarle y agredirle hasta que han sido enviados a prisión

A los detenidos también se les imputa el robo del bastón de mando del alcalde

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Las palabras de Diego Márquez, el anciano agredido durante robos continuos en su casa de Alcalá de los Gazules / Julio González

Las paredes de la casa de Diego están llenas de inmensos puzles enmarcados. Los hay de escenas campestres, de la Torre Eiffel, de una calle londinense... La vivienda, situada en la calle Sol de Alcalá de los Gazules, cuenta con decenas de miles de diminutas piezas repartidas por varias estancias separadas por grandes escalones que Diego salva con la ayuda de dos muletas. A pesar de sus problemas de movilidad tras una caída que sufrió hace dos semanas, y que le ha dejado como recuerdo varias costillas rotas y magulladuras por todo el cuerpo, no pierde la sonrisa ni el calor en una mirada acuosa.

Y eso que Diego Márquez lleva pasado un calvario desde que otros dos piezas, una pareja de toxicómanos muy conocida en el pueblo formada por Juan el Chiclanero, de 50 años, y Milagros la Pepona, de 40, decidieron que robarle era casi un juego de niños. Para qué complicarse la vida con pequeños hurtos si de una patada podían abrir la puerta de Diego y quitarle los ahorros acumulados tras toda una vida de trabajo en el campo. “La puerta se hinchó con tanta agua como ha caído y no cerraba bien. No podía echarle el cerrojo. Yo la dejaba encajada como podía pero estos dos le pegaban un buen puntapié y la abrían. Se llevaban lo que encontraban. A veces no me dejaban ni las monedas sueltas que tenía para cualquier desavío”, cuenta Diego sentado en una silla de la zona más baja de la casa.

Diego Márquez mira cara a cara al sargento Diego, el hombre que consiguió atrapar a sus asaltantes. / Julio González

La Pepona también nació en Alcalá de los Gazules. Diego nos dice que la conoce “de toda la vida”, que se la ha encontrado más de una vez por la calle. Su novio es de Chiclana, así que no merece la pena complicarse la vida buscándole un apodo cuando con su gentilicio va que chuta. Los dos están en prisión preventiva en Puerto II después de que agentes de la Guardia Civil de la localidad jandeña los detuvieran tras la correspondiente denuncia, aunque Diego no se hace muchas ilusiones con que su reclusión vaya para largo. “Ya te digo yo que estos dos están en la calle en unos días”, nos dice. La justicia y sus tiempos.

Porque aunque haya quien pueda pensar que son delitos menores, hablamos de allanamiento de morada, de robo con violencia con su inquilino dentro, de zarandeos y maltrato de un anciano de casi 80 años que vive solo y que no tiene otras ambiciones que ver otro amanecer rodeado de sus recuerdos. Diego tiene lagunas pero recuerda lo que le están haciendo pasar el Chiclanero y la Pepona. “Primero entra ella y luego lo llama a él. Entre los dos me echan mano y me quitan lo que tengo. Me dan leña para robarme. Entran pegándole patás a la puerta. Se ponen a rebuscar en los cajones, se han llevado mil y pico de euros que tenía ahí. Han entrado todas las veces que han querido y más. No me dejan tranquilo”, lamenta.

Diego es soltero. Sin hijos. Tiene un único hermano y su mujer, Inés, está pendiente de él. Su sobrina, cuya foto haciendo la primera comunión preside el salón de la casa, y el novio de estas han procurado protegerlo de una pesadilla que se ha repetido demasiadas veces. ¿Tiene miedo de que vuelvan?, le preguntamos. “Pues no lo sé. Son capaces desde luego, y uno tiene miedo porque ya ves que no me puedo valer. En algunos de sus asaltos me he defendido como he podido. Una vez cogí un paraguas y pude darle al Juan en el lomo, pero las fuerzas me faltan. Me cuesta trabajo echar el paso con el pie derecho. La vejez, que es muy puñetera”, dice mientras nos echa una sonrisa enternecedora. La de un viejo a alguien que va camino de serlo. La de un ser humano atacado por otros seres humanos.

El robo del bastón de mando

Pero las andanzas de la Pepona y su novio no acaba en Diego Márquez. Han ido dando palos a diestro y siniestro sin discriminar a nadie por raza, sexo o edad, hasta el punto de llevarse el bastón de mando del alcalde, Javier Pizarro. La Guardia Civil está investigando en webs donde se venden objetos de segunda mano para tratar de encontrar su pista, aunque de momento no ha habido suerte. Eso sí, con la parejita en prisión los vecinos de Alcalá pueden recuperar esa tradición tan suya de dejar las puertas de sus casas abiertas.

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