Provincia de Cádiz

El juez absuelve de maltrato al exconcejal de Barbate y a su pareja

  • La fiscal solicitó un año de prisión para cada uno de los acusados, que tuvieron una discusión en su domicilio

El Juzgado de lo Penal número 5 de la capital gaditana ha absuelto al exconcejal de Barbate Antonio Malia y a su pareja, que se sentaron juntos en el banquillo el pasado 12 de enero como acusados de haberse agredido mutuamente en su domicilio una madrugada del pasado septiembre. La fiscal acusó a ambos de un delito de maltrato y solicitó para cada uno un año de prisión. Malia, que era concejal de Juventud y Deportes, dimitió tras ese incidente. El PSOE decidió suspenderlo cautelarmente de militancia.

Los abogados de la pareja reclamaron en el juicio una sentencia absolutoria. El de Antonio Malia, Jesús Gómez Grosso, admitió en la vista oral que hubo una discusión entre ambos procesados pero sostuvo que las lesiones fueron leves y que eso no es un delito de maltrato.

Malia y su pareja pasaron por un difícil trago en el juicio porque ya entonces se habían perdonado, estaban juntos, habían superado el incidente y no querían remover agua pasada, que como se sabe de siempre, no mueve molino. Por eso se acogieron a su derecho a no declarar, como habían hecho ya en la fase de instrucción de la causa. También habían renunciado previamente a ejercer acciones civiles el uno contra el otro.

Con ese panorama, con el engorro de la asistencia al juicio de los medios de comunicación debido a la condición de concejal del acusado cuando se produjeron los hechos, la pareja se enfrentó a una petición de un año de prisión para cada uno. Tras oír a los testigos, la fiscal mantuvo su calificación inicial y dijo que había pruebas evidentes de que hubo maltrato, de que ambos se agredieron.

El magistrado no ha debido verlo tan claro, a juzgar por la sentencia absolutoria que ha dictado.

Un vecino de la pareja explicó en el juicio que la bronca se produjo hacia las cuatro y media de la madrugada del 26 de septiembre. Que oyó ruidos y a la niña de los acusados llorar. Y que subió a ver qué sucedía. El hombre contó que vio Antonio Malia con sangre en la frente, preguntó si se encontraban bien, le dijeron que sí, que ya habían llamado a la Policía, y se fue.

El testigo aclaró que en el edificio en el que residen, en Barbate, se oye cualquier voz alta de una vivienda a otra. También, a preguntas de un abogado defensor, que no vio a ninguno de los acusados agredir al otro.

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