Visto para sentencia el juicio del policía local denunciado por maltratar a su amante
Fue acusado de agredir sexualmente, vejar, maltratar e incluso encerrar a la querellante
La Fiscalía pide 25 años de prisión para un policía local de Jerez acusado de agredir sexualmente, vejar, maltratar e incluso encerrar a su amante, unos hechos que él niega y enmarca en el "acoso" al que la mujer le sometió por su "obsesión" por convertirle en su novio. Esta semana el caso quedó visto para sentencia en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Cádiz, después de un juicio en el que ambos han enfrentado sus diferentes versiones sobre una relación que duró cerca de tres años, entre 2008 y 2010. La mujer contó ante el tribunal que cuando empezaron la relación él le dijo que tenía una novia formal desde hacía años en Málaga, aunque ello no impidió que con ella iniciara una relación "de pareja formal" aunque "clandestina" en Jerez, donde ambos viven. Pocos meses después, según contó, empezaron las humillaciones, con frases como que era "su puta favorita", según recoge la agencia EFE. "A mí eso me hacía sentirme especial", explicó la joven, que contó que empezó a aguantar al principio porque se sentía "a prueba" y esperaba dejar de ser "el segundo plato" y lograr "una relación normal" con él y después porque le tenía miedo y porque "yo ya no era yo".
Ese de todo incluyó, además de una larga lista de humillaciones, un control tal que, según dijo, "sólo tuvo que decirle por teléfono que fuera para su casa para que ella no dudara en dejar el velatorio de su madre, una violencia que utilizó reiteradamente para obligarla a ver vídeos porno, para tener sexo de forma brutal, escupirle o darle patadas".
En la lista de agresiones también narró como un día el policía la dejó encerrada "castigada" en su casa y como otro, saliendo de un supermercado, él le dijo que se iba a ver a "otra putita" a Algeciras y la abandonó en el coche hasta que al día siguiente volvió. En más de veinte horas no salió del coche ni para ir al servicio, a pesar de que no estaba encerrada, porque "el miedo me podía más". Decidió poner fin a la situación en las Navidades de 2010 cuando ella iba con su hermana por la calle y le encontró con dos amigas, cuando le había dicho que estaba en Málaga.
El policía contó una historia muy distinta. Según su versión, tenía una relación de amistad y "sexo esporádico" con la chica, cuyo comportamiento empezó a alarmarle después de que le montara "varios pollos", hasta el punto de que intentó sin éxito contactar con sus hermanos para informales. Explicó que ella estaba "muy obsesionada" con él a pesar de que siempre le dejó "claro" que no iba a tener una relación formal, ni siquiera después de romper con su novia "de toda la vida". Él contó que la vio en estados de "locura" romper cosas, desearle la muerte y decirle que le iba "a quitar el uniforme". "Me sentía acosado, me recordaba a la película 'Instinto Básico'", aseguró ante el tribunal, al que recordó que en algún momento reconoció que le denunció "por rabia".
Sin apenas testigos presenciales ni pruebas de los delitos, en el proceso ha cobrado especial relevancia el informe pericial de los psicólogos. Y estos mantuvieron que la versión de ella "es creíble" y acorde con el trastorno de estrés postraumático que padece y que han achacado a la "dependencia" y la "sumisión" que presentaba porque "quería que la relación no acabase".
Al término del juicio, la fiscal elevó a definitivas sus conclusiones provisionales en las que acusa al policía de ocho delitos de violencia doméstica habitual, coacciones, agresiones sexuales, maltrato, dos detenciones ilegales, maltrato, y vejaciones. De su lado la defensa del acusado ha pedido la absolución porque cree que no hay ninguna prueba contra el agente.
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