Vinos tintos con nombre propio
La producción gaditana, importante por sus renombrados Jerez y manzanilla, apreciados moscateles y blancos consolidados, se expande ahora hacia los tintos de autor. La Junta estima que ya hay 400 hectáreas
La personalidad del terruño se vende cada vez más en botellas de vino tinto. La provincia gaditana está afianzándose, poco a poco, como zona de diversificación de la viticultura, apostando por la producción de tintos que reflejan la identidad de las zonas donde se producen.
En esta empresa se han embarcado en los últimos seis años un puñado de productores gaditanos que están experimentando un nuevo modelo enológico para conseguir unos vinos de autor de máxima calidad. Y encima, unen sus apuestas a un concepto basado en el enoturismo para sacar valor añadido a una nueva actividad empresarial.
Cádiz es tradicionalmente enseña de la importantísima producción de las variedades blancas, en donde ha dejado su impronta. Pero desde hace unos años, distintas comarcas ponen rumbo a las variedades tintas que empiezan a ser reconocidas internacionalmente. En un lustro, la provincia ha pasado de tener una superficie de 155 hectáreas de tinto a crecer hasta las 400 hectáreas, según datos de la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía.
Y la Sierra gaditana tiene peso específico en esta nueva andadura de diversificación agroalimentaria: los conocidos como vinos de autor. Se concentran principalmente en zonas de Arcos, Prado del Rey y Zahara de la Sierra. Algunas de estas experiencias las lleva adelante desde hace algunos años Huerta Dorotea, que lleva cinco años embarcada en esta iniciativa, donde en la última cosecha se han pisado unos 30.000 kilos de uva. Le siguen otras actuaciones como la firma Sánchez Ibargüen, Dehesa Almajar, en Prado del Rey, o Regantío, en Arcos, donde se asienta también, con una fuerte inversión, Huerta Albalá.
La Consejería de Agricultura ha apoyado en los últimos seis años con más de medio millón de euros estas experiencias para recuperar la rica tradición vitivinícola que se dio en otros tiempos en la Sierra. El delegado provincial en Cádiz, Juan Antonio Blanco, apunta que el apoyo institucional se basa en promover "la innovación empresarial como clave para asentar la población a los núcleos rurales". El propio director de la Estación Enológica de Jerez, José María Mateos, dice a continuacion que la Sierra aporta elementos diferentes a los tintos por su rica mineralidad.
En estos momentos, la administración respalda otra iniciativa que abandera el empresario villamartinense Andrés Holgado, en la finca Dehesa Palomino, enclavada en el Parque Natural de Los Alcornocales. Holgado dirige un proyecto personal por el que algunos agricultores serranos se han decantado por la diversificación como alternativa. Su idea es convertir la finca, con una plantación de seis hectáreas y media de las variedades petit verdot, cabernet sauvignon, sirah y merlot, en un pequeño château, donde se conjugue la producción vitivinícola con la actividad de corte turístico. Algo que aplaude la propia administración, que ve en este modelo económico un planteamiento novedoso en la Sierra para reforzar la tradición agroalimentaria.
"Se une la tierra a un producto y, al mismo tiempo, se venden valores unidos a un turismo sostenible y de naturaleza", reflexiona el delegado provincial de Agricultura de la Junta, Juan Antonio Blanco, que recuerda que el nuevo año se presenta optimista ya que los Grupos de Desarrollo Rural que operan en la provincia de Cádiz cuentan con 20 millones de euros para subvencionar proyectos de esta índole.
Andrés Holgado es un ejemplo de empresario arriesgado, convencido de que el campo tiene futuro diversificando. Además de ganadero, dirige la quesería Pajarete, que ha cosechado ya importantes galardones en los World Cheese Awards, el top de los concursos queseros. Ahora se atreve con los vinos. Su proyecto tiene como referencia una actividad que una ecología y turismo de calidad. La dehesa de donde han salido sus primeras botas, que suman 16.000 litros, está enclavada en un área de especial interés natural. Aún no tiene bodega propia en la finca, pero tiene en capilla su construcción. La Junta ha producido su primer vino, que ha sorprendido por su altísima calidad.
El responsable de la Estación Enológica de Jerez, José María Mateos, define los primeros frutos de esta joven producción como "vinos complejos que reflejan la identidad de donde se hacen". Este especialista matiza que, de entrada, la expresión varietal de Palomino ha sido superior a lo que se esperaba, con lo que hay muchas esperanzas depositadas en que sean unos productos de referencia.
Para Mateos los llamados vinos de autor que están proliferando en la provincia han de conjugar "credibilidad" y "calidad". En este sentido, asegura que la Junta está trabajando el mensaje de vender al consumidor "un producto muy exclusivo de una zona, cuya tierra es el ingrediente principal del mismo", puntualiza Mateos.
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