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Juicio a Los Castaña

Samuel Crespo, una fuga que cruzó el límite

Momento de la detención de Samuel en Jimena.

Momento de la detención de Samuel en Jimena.

El 6 de febrero de 2018 Samuel Crespo se saltó un control policial en La Línea cuando circulaba en moto con una mujer de paquete. Considerado uno de los hombres de confianza de Antonio Tejón, de Los Castaña, Samuel se había fugado aprovechando un permiso carcelario cuando aún le restaban dos años por cumplir tras una condena por narcotráfico. Una vez parado, bajó a la mujer de la moto y emprendió una veloz huida que terminó con una caída que le provocó lesiones en una pierna. La Policía lo trasladó al hospital de La Línea y un par de agentes lo custodiaban mientras que una enfermera y una auxiliar lo atendían en la sala de curas. Fue en ese momento cuando una docena de personas, la mayoría encapuchadas, irrumpieron para llevarse por la fuerza a uno de los peces gordos del clan linense.

Tras escapar del hospital, Samuel pilló una moto de agua y se fugó a Marruecos, donde estuvo prófugo de la justicia española hasta el 27 de mayo de 2018, cuando fue detenido en una hacienda rural situada en Jimena de la Frontera y propiedad de un vecino de La Línea. En el momento de ser arrestado estaba en compañía de otro miembro de Los Castaña, David Amat, alías El Tinte, y de integrantes de la ‘Ndrangheta calabresa, con los que negociaba un importante alijo de hachís.

El asalto al hospital linense marcó un punto de inflexión para el Ministerio del Interior. Este hecho fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de Grande-Marlaska y compañía, que pensaron que había que poner límites en una ciudad que parecía controlada por los narcos.

En julio de 2018 el nuevo ministro autorizó la puesta en marcha del Plan Especial de Seguridad del Campo de Gibraltar. La mayor presión policial restableció el orden, aunque provocó el llamado efecto globo, que no es otra cosa que el desplazamiento de los alijos a otras playas de la provincia, sobre todo La Janda y la costa Noroeste, aunque también a Chiclana, San Fernando o El Puerto de Santa María.

Pero, además, con Samuel se inició la persecución no sólo del hachís sino de todo lo que lo rodeaba. Porque en febrero de 2020 la Policía Nacional lo detuvo, junto a sus padres y su mujer, por un delito de blanqueo de capitales provenientes del narcotráfico.

La investigación policial permitió descubrir un patrimonio valorado en más de 500.000 euros. Los detenidos disfrutaban de un alto nivel de vida. Su mujer, que entonces contaba con 25 años, se movía por La Línea en un coche de alta gama valorado en 40.000 euros y vivía en un chalet de lujo, a pesar de no tener trabajo. Según los investigadores, los padres de Samuel actuaron como presuntos testaferros de su hijo al comprar cuatro viviendas, dos de ellas de un gran valor inmobiliario y compradas, en su mayor parte, con dinero en efectivo.

Tras su detención, Samuel Crespo fue internado en la prisión de Murcia II para cumplir los seis años de sus tres condenas. Posteriormente, la junta de tratamiento dio el visto bueno a su traslado a Botafuegos. Su buena conducta y el hecho de ser padre de un bebé de pocos meses, jugó a su favor para que se le permitiera salir a la calle y acudir solo a dormir entre semana al Centro de Inserción Social Manuel Montesinos de Algeciras, a sólo un cuarto de hora de su casa.

La juez recogió la evolución “muy favorable” de Samuel en la cárcel y el hecho que desde julio de 2020 tenía una oferta laboral para trabajar en una carpintería metálica.

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