El Plan que iba a sacar a Cádiz del subdesarrollo

El gobierno franquista elaboró en 1947 el primer documento global sobre las necesidades de la provincia, desde el empleo a la educación

Imagen del astillero de Cádiz en 1947. Sería nacionalizado tras la explosión de la base de defensas submarinas.
José Antonio Hidalgo Cádiz

11 de abril 2015 - 05:01

La segunda mitad de la década de los años cuarenta fue la etapa más dura para el régimen franquista. Su supervivencia pendía de un hilo tras la victoria Aliada en la Segunda Guerra Mundial y el rechazo de la gran parte de los países a la dictadura que imperaba en España y que, de forma soterrada, apoyó a los estados del Eje.

España, además, malvivía. La autarquía económica impuesta por la Falange, dominante en los primeros gabinetes del general Franco, era incapaz de sacar a flote a la maltrecha economía nacional, cuyos principales indicadores estaban muy por debajo de los existentes en los años previos a la Guerra Civil. Había hambre, restricciones de electricidad, faltaba trabajo... Una situación generalizada de pobreza que en la provincia de Cádiz, siempre con un paso atrás en el desarrollo industrial, social y económico, se incrementaba de forma notable.

En esta situación, a principios de 1946 el Gobierno plantea la elaboración del Plan General de Ordenación Económico-Social de España. El objetivo era "aquel que tendiese a realzar en nuestro país un vasto programa que remediase no solo los males producidos por la desastrosa gobernación de la República, ni las ruinas consecuencias de la guerra de liberación, sino también la injuria de gobiernos liberales que padeció España hasta el 18 de julio de 1936".

Con esta premisa ideológica, cada provincia comenzó la elaboración de su lista de necesidades. En Cádiz Carlos Rodríguez de Valcárcel, gobernador civil y jefe provincial del Movimiento, se puso al frente del equipo situando a José León de Carranza, que en 1948 sería nombrado alcalde de la capital, como director técnico del Plan.

Rodríguez de Valcárcel, como falangista histórico que era, tendía a mantener otros discurso político más crítico. Cuando se presentó el Plan, en noviembre de 1947, no dudó en afirmar: "asombra y entristece saber el número enorme de niños que carecen de asistencia escolar o que la reciben en condiciones lamentables; enrojece uno al tener noticia de las condiciones de habitabilidad, verdaderamente infrahumanas, en la que viven centenares de familias".

En este sentido, el Plan fijaba unas necesidades de vivienda para el conjunto de la provincia que se fijaban en unas 100.000 unidades, destacando que el 20% de la población carecía de casas en condiciones. Junto a la construcción de centros sanitarios, redes de saneamiento, mercados y otros equipamientos el Plan se fijaba una inversión de 834 millones de pesetas de la época... a ejecutar a lo largo de cuatro quinquenios.

El global del Plan suponía una inversión que rondaba los 4.000 millones de pesetas de 1947. Dividido por sectores económicos, su ejecución se dividía en actuaciones quinquenales. En algunos casos la planificación era a diez años vistas y en otros se alargaban durante décadas.

La mayor partida se dedicaba a infraestructuras: 1.000 millones de pesetas. Aquí se incluía la reforma de la línea férrea entre Cádiz y Sevilla, con doble vía entre la capital gaditana y Jerez (curiosamente no concluida hasta cerca de 70 años después), la construcción del ferrocarril Jerez-Almargén y entre San Fernando y Algeciras, un aeropuerto en la ciudad de Cádiz, reforzamiento de las líneas urbanas e interurbanas de los autobuses y trolebuses y la construcción de un puente en la Bahía.

Una buena parte de las actuaciones previstas en el Plan, en los diversos sectores en los que se dividió, se fueron desarrollando en las décadas siguientes aunque nunca se llegó a planificar una industria potente que afianzase el desarrollo de la provincia, especialmente en lo relacionado con la formación educativa y profesional.

Tras el final de la autarquía y la llegada de los tecnócratas, ya en la década de los años sesenta, el Estado puso en marcha los denominados Planes de Desarrollo, que en el caso de la provincia permitió la construcción de la autopista y el crecimiento de la industria naval.

La dictadura, en todo caso, controló con mano dura todo lo relacionado con el desarrollo de los ciudadanos como colectivo.

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