"El PSOE no tiene nada que negociar con los verdugos del estado del bienestar"

Suspende la gestión de la nueva ejecutiva del PSOE de Cádiz por "su intento de laminar todo lo que no sea griñanismo" "Jamás volveré a ser alcalde o secretario general", aclara

"El PSOE no tiene nada que negociar con los verdugos del estado del bienestar"
"El PSOE no tiene nada que negociar con los verdugos del estado del bienestar"
Fco. Sánchez Zambrano Cádiz

19 de enero 2013 - 05:01

-Seis meses después de su relevo como secretario general del PSOE de Cádiz, ¿cuál es su valoración de la gestión de la nueva ejecutiva provincial de su partido que lidera Irene García?

-Pues la valoración no puede ser más negativa porque se han perdido las esencias propias del partido en la provincia. El de ahora no es un proyecto renovador sino un proyecto inspirado por algunos clásicos del partido que tiene una coartada estética en la persona de la secretaria general y que responde a una idea muy clara de sucursalismo con la dirección regional. No veo que el partido vea ahora con más claridad los problemas de la provincia para poder aportar soluciones.

-¿Se siete decepcionado con Irene García?

-Yo confié en Irene durante mucho tiempo, entendí que era una persona que podía representar un proyecto político... pero creo que esa Irene desapareció y lo que apareció fue una persona que está secuestrada por la dirección regional del partido. Esta Irene no tiene nada que ver con la de hace cuatro años. Ha renunciado a mucho de lo que ella era en aras a liderar un proyecto político sucursalista, que fue a lo que yo siempre me opuse.

-La impresión desde fuera es que hay mucho rencor entre los dos bandos que coexisten en el PSOE de Cádiz. ¿Lo ve así?

-Yo no utilizaría la palabra rencor, que me parece muy fuerte. Pero es cierto que no hay buen feeling, sobre todo porque desde la dirección del partido se ha ido a la laminación interna de todo lo que no suene a griñanismo, y ahí está el ejemplo de lo sucedido en el Grupo Socialista de la Diputación. Yo no comparto las formas de esta ejecutiva y jamás las voy a compartir. Eso sí, como soy un militante disciplinado tengo que acatar a una dirección que fue elegida democráticamente, aunque por un margen muy estrecho. Pero tengo clarísimo que no es mi modelo de dirección, ni mi proyecto político. Y sus tácticas son rechazables.

-¿Qué es lo que busca el sector crítico del PSOE de Cádiz? ¿Las miras están puestas en una hipotética moción de censura contra Irene García?

-Rotundamente, no. En la provincia hay muchos socialistas que no compartimos las formas que se han implantado en el partido. Y ahí hay de todo: hay cabañistas, hay que gente que apostó por Rafael Quirós y hay gente que confió en Irene García y ahora está defraudada. Eso está ahí y negarlo sería de tontos. Pero que quede claro que ni nos hemos constituido en un grupo crítico permanente, ni buscamos moción de censura alguna. Hay una ejecutiva elegida democráticamente y hay que respetar su mandato. Pero eso no quiere decir que nos tengamos que plegar, porque este es un partido con una profunda pluralidad y democracia interna.

-¿Cómo valora el litigio abierto por la portavocía del Grupo Socialista en la Diputación?

-Fue un problema que originó en solitario la dirección provincial del partido y que se convirtió en una espiral de incoherencias que hizo que nuestros diputados estuvieran más preocupados por sus problemas internos que por hacer oposición al PP. Loaiza es un hombre feliz porque ve que nadie le hace oposición en la Diputación y la culpa la tiene exclusivamente el PSOE de Cádiz.

-¿Se habría sentado usted a negociar con el presidente provincial del PP, Antonio Sanz, como ha hecho Irene García?

-Por supuesto que no. Ese acuerdo lo han vendido desde mi partido como un pacto por el empleo pero ¿cómo vamos a pactar con quienes han aprobado la última reforma laboral, han puesto en marcha todos los mecanismos de destrucción de empleo y han destruido todas las conquistas laborales de los trabajadores? Hombre, por favor. El PSOE no tiene nada que negociar con los verdugos del estado del bienestar. Creo que ha sido una estrategia desacertada y habrá que ver las consecuencias negativas que tendrá para el PSOE haber entrado en ese juego del PP.

-¿Cómo valora las relaciones actuales entre las direcciones regional y federal del partido?

-La dirección del PSOE-A demostró claramente que no quería a Rubalcaba de secretario general pero la mayoría del partido decidió lo contrario. Y desde entonces el PSOE-A tiene el síndrome del intermitente porque una semana apoya a Rubalcaba y otra no, la siguiente sí y la otra no. Creo que eso es dañino para el partido porque una delegación tan importante como la andaluza tiene que tener un posicionamiento más claro. Ha habido declaraciones de destacados dirigentes del PSOE-A que le han causado mucho daño al partido y a la figura de Rubalcaba.

-¿Cuáles son los motivos de que el PSOE no crezca en las encuestas pese a la caída del PP?

-Hoy hay una situación general de descrédito hacia la política tradicional que le está haciendo mucho daño a todos los partidos, sin excepciones. Y también hay un descrédito del bipartidismo porque la realidad social actual requiere de más pluralidad. Y ese descrédito viene provocado por las tácticas de un Gobierno que va a golpe de decreto ley, con el rodillo de su mayoría absoluta y prescindiendo del grito de la calle. Y también hay un descrédito del PSOE porque en un año no ha sido capaz de crear una alternativa. Pero yo pienso que el PSOE ya ha terminado de caer. Hacía falta un tiempo para sanar las heridas del pasado, lo que el PP llama 'la herencia de Zapataero'. Pero el tiempo de culpar a los que estaban antes ya se ha acabado y el PSOE ya está en el kilómetro cero de su recuperación. Estoy convencido de que 2013 será el año de la recuperación de la credibilidad del PSOE como opción política y real. Pero para eso hace falta que sigamos ahondando en puntos de nuestra oferta social como contrapunto a un Gobierno del PP que ya no es la solución a nada, porque los ciudadanos se han dado cuenta de que ese partido ha usado la crisis como coartada para desarrollar su programa oculto, que es la contrarreforma del estado del bienestar, destruyendo los avances sociales de muchos años.

-¿Se le ha pasado por la cabeza intentar volver a ser secretario provincial del PSOE?

-No, no. Yo no volveré jamás a ser ni alcalde, ni secretario general del PSOE de Cádiz. Esas estapas se cerraron y segundas partes nunca fueron buenas. Lo que sí seré siempre es militante universal del PSOE en todas sus esferas.

-¿Y cuál será su futuro político? Porque pienso que la dirección de su partido no le va a dejar volver a ser diputado nacional...

-Eso ya lo decidirá el partido cuando toque y cuando se valore el trabajo realizado. Yo no pienso en eso pero si mi partido no me deja volver a ser diputado, no será una tragedia. Afortunadamente yo me labré un futuro profesional y le aseguro que de profesor de instituto estaré más tranquilo que de diputado y puede incluso que gané más, porque ahora tengo que pagarme los gastos de avión, de hotel y de comidas en Madrid. O sea, que mi partido no se preocupe tanto por mí.

stats