Objetivo: salvar el Fairplay

Administradores, director del hotel, comité de empresa y UGT dicen que las decisiones se han aprobado en asambleas

Vista interior del Fairplay Golf&Spa de Benalup, un hotel de lujo que atraviesa momentos complicados.
Vista interior del Fairplay Golf&Spa de Benalup, un hotel de lujo que atraviesa momentos complicados.
Pedro M. Espinosa Cádiz

20 de noviembre 2013 - 05:01

El bien común como única solución. La unidad ante la tempestad de la crisis, ante los especuladores que huelen la muerte aunque esta se produzca en un rincón alejado del mundanal ruido. El hotel Fairplay Golf&Spa de Benalup vive en el alambre por su mala situación económica, que obligó en mayo del pasado año a declarar el concurso de acreedores. Sin embargo, y pese a la difícil situación, la mayoría de las partes implicadas demostraron ayer que quieren remar en una misma dirección, que apuestan por apretarse más si cabe el cinturón con tal de mantener la supervivencia del establecimiento.

Las declaraciones efectuadas en este medio por dos delegados de personal del campo de golf del Fairplay, fueron ayer desmentidas por el director del hotel, Carlos Mayo; el presidente del Comité de Empresa, Gervasio Bravo; los dos administradores concursales, Ramón Dávila (elegido por los propios trabajadores) y José Manuel Chaves; y el secretario provincial de UGT de la rama de hostelería, Paco Abreu. Resaltaron que todas y cada una de las decisiones que se han tomado hasta el momento, el ERTE primero, el ERE, y ahora el cambio de contratos de fijos a fijos-discontinuos han sido tomadas por mayorías en asambleas y votadas en secreto.

Durante estos meses, salvo los dos últimos, se ha estado pagando la cantidad estipulada, 1.200 euros, por lo que ciertamente hay personas, con nóminas más altas, a las que se les adeuda dinero. Incluso los dos administradores concursales están cobrando ese mismo sueldo, quisieron puntualizar.

Ramón Dávila comentaba ayer tarde a este medio que conforme a los datos estadísticos de estancia en el hotel los meses de noviembre a febrero "son prácticamente nulos, es decir, de una ocupación inferior al 20%, por lo que es evidente que no tiene sentido mantenerlo abierto, y por ello la mayoría de los trabajadores en asamblea votaron a favor de pasar a fijo discontinuo y todos los representantes de los trabajadores lo firmaron menos estas dos personas", dijo.

Dávila no tuvo reparos en aclarar los motivos que, a su entender, tienen estas dos personas para actuar de este modo: "La razón es muy sencilla. Persiguen exclusivamente su interés particular. No les importa que el hotel se vaya a pique, sólo que se mantenga el campo de golf". Y sigue: "La realidad es que están actuando como agentes de los propietarios de las villas que hay alrededor y que las compraron a Zanona, ya que estos propietarios, belgas adinerados en su mayoría y que se llevan mal con Bernard Devos, quieren hacerse con el campo de golf a precio de ganga para convertirlo en un club privado, para lo que no necesitan el hotel". Ramón Dávila va a más y aseguró que "tienen una empresa que alquila las villas, haciendo competencia desleal al hotel, del que se han llevado a varios trabajadores". La labor de Dávila y Chaves, como administradores concursales, "es justamente la contraria, velar por los intereses generales de los trabajadores y acreedores, y por tanto estamos haciendo todo lo que podemos con el acuerdo de todas las partes interesadas para mantener en activo el resort en su conjunto y no vamos a consentir que se despiece y que algunos consigan llevarse el campo por nada a cambio de hundir a todos los demás".

José Manuel Chaves, el otro administrador concursal, indicó por su parte que el pasado 8 de octubre se solicitó en el Juzgado de lo Mercantil "el expediente para pasar a fijos discontinuos, y entre los documentos se han adjuntado las cuentas de los tres últimos años, el informe de los administradores y una memoria económica detallada, por lo que las cuentas están en manos del comité".

También dijo que con el ERE se han equilibrado las pérdidas, que antes eran de hasta 180.000 euros al mes y que ahora son de unos 50.000. "Con estas pérdidas sistemáticas no se puede alargar la explotación de un hotel que ahora cuenta con 130 habitaciones".

Ramón Dávila quiso dejar claro que "el comité de empresa tiene toda la información económica de la sociedad. Por otro lado, nosotros no dirigimos la empresa sino que la controlamos, por lo que las cuentas son responsabilidad de la empresa y no de los administradores", que según UGT y el propio comité "han obrado de forma ejemplar en todo momento".

Por su parte, Gervasio Bravo, presidente del comité de empresa, aseguró que todas las decisiones "las han aprobado en asambleas los trabajadores" y recordó que "en el ERE sólo siete personas salieron forzosamente, el resto fueron voluntarios". "Nuestro último recurso para defender nuestros puestos de trabajo es pasar a fijos discontinuos. Estamos pasándolo mal y es cierto que hay atrasos de los salarios que están reclamados al Fogasa (Fondo de Garantía Salarial), porque hay cantidades que nos debían cuando se declaró la ley concursal. A partir de ahí hemos ido cobrando a trancas y barrancas para llegar al tope de 1.200 euros de salario que nos pusimos, aunque puede decirse que el 80% de la plantilla cobra el total de su sueldo porque no llegan a esas cantidades". También dijo que "hasta hoy no he visto mala praxis ni mala fe a los administradores".

Paco Abreu, de UGT, aclaró por su parte que en las asambleas se votaba "en secreto" y que en el paso a fijo discontinuos "se les garantiza cotizar 12 meses al año, algo bueno a efectos de su jubilación", dijo.

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