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Navantia celebró ayer el acto de la puesta de quilla del Buque de Acción Marítima Oceánico (BAM) para el Ministerio de Defensa que se está construyendo en el astillero de San Fernando, estando previsto que se celebre la botadura del barco, que se llamará Audaz, en el primer semestre de 2017.
Según indicó ayer Navantia en una nota de prensa (el acto sólo fue abierto para los medios gráficos), la orden de ejecución de la extensión del programa de los BAM fue firmada en diciembre de 2014 y "supone la vuelta de Navantia a la contratación militar con la Armada Española, tras más de ocho años". De esta manera, la empresa pública española continúa la serie de cuatro unidades construidas en la Bahía de Cádiz durante los años del Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero.
La compañía añadió que este contrato, por el que se lleva a cabo la construcción de un BAM en San Fernando y otro en Ferrol, supone 2,2 millones de horas de trabajo tanto para la plantilla propia como para la industria auxiliar. Además, durante el periodo de construcción "se generarán cerca de 1.350 empleos directos e indirectos. De ellos, más de 250 serían empleados directos de Navantia y más de 1.050 empleados de la industria auxiliar y otros suministradores", añadió.
En el comunicado, el presidente de Navantia, José Manuel Revuelta, destacó que "con esta extensión de dos buques adicionales de la primera serie, no sólo se recupera la contratación por parte del Ministerio de Defensa, sino que además se asegura la continuidad del programa de los BAM iniciado en agosto de 2006".
Con respecto a la situación de la compañía, manifestó (en la línea de lo ya expresado días antes en Puerto Real) que "la situación de carga de trabajo de la compañía ha cambiado, y se está consolidando su proceso de transformación para ser una empresa de construcción naval, competitiva y sostenible, eminentemente militar pero también civil, internacional y con capacidad de diversificación productiva".
Estos dos buques forman parte de la extensión de la primera serie de los BAM, que se unirán a las cuatro unidades ya existentes a partir del 2018, "e incorporan todas las medidas en materia de normativa Marpol sobre medio ambiente, como son los nuevos motores propulsores, auxiliares y de emergencia, así como la planta TAR de tratamiento de aguas residuales". Asimismo, incorporará "mejoras encaminadas a la disminución del peso, nuevos equipos derivados de la obsolescencia, adecuación para una dotación mayor y la aplicación de la normativa actualizada sobre prevención y seguridad operativa". Se trata de un buque de tamaño medio, altas prestaciones, gran versatilidad en cuanto a misiones, alto nivel de comunalidad con otros buques de la Armada y con un coste de adquisición y del ciclo de vida reducido.
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