Provincia de Cádiz

Jornada agitada el domingo en Cortadura por los coletazos de una tormenta

  • Los socorristas tuvieron que sacar hasta a 15 personas con problemas por culpa de unas fuertes corrientes que los engullían.

“Fue una jornada muy dura. Se sacó a gente que casi ni lo iba a poder contar”. De esta manera tan explícita explicó ayer uno de los socorristas que estuvo trabajando en este servicio en la playa de Cortadura la situación que se vivió durante la tarde del domingo por los efectos de la corriente, que arrastraba a los bañistas hacia el interior sin dejarles alcanzar la orilla y obligó a izar la bandera roja. 

Fuentes de este servicio apuntaron que tuvieron que realizar una veintena de rescates, especialmente en Cortadura, aunque también se tuvo que actuar en La Victoria, en donde se colocó la bandera amarilla. El motivo estuvo en un cambio en la dinámica de las corrientes debido a la cola de un huracán tropical que se originó en el océano Atlántico. Antes de que se alcanzara la pleamar, las corrientes de retorno hicieron que muchas personas lo pasaran mal mientras que se daban un baño, ya que cuando el mar está en torno al 75% de su alcance es cuando estas corrientes adquieren una mayor fuerza, que además se ven favorecidas por las características físicas de la propia playa.

Aunque la actividad de rescate comenzó a activarse sobre las tres de la tarde, conforme iba avanzando la tarde fue aumentando el número de llamadas de auxilio. El punto crítico, tal y como informaron ayer fuentes municipales, se alcanzó sobre las 18:30 horas, siendo alertada la Policía Local por los servicios de salvamento al avistar desde las torres de Cortadura que varias personas no podían salir del agua. 

Ante esto, los efectivos policiales que se encontraban desplegados tanto en La Victoria como en Santa María del Mar se desplazaron a Cortadura para colaborar en sus tareas a los socorristas e informar a los bañistas para que no se bañaran al estar puesta la bandera roja. De hecho, la actividad más intensa se registró entre las 18:45 y las 19:15 horas y los agentes, mientras que estuvieron en Cortadura, tuvieron que ayudar a unas 15 personas en su regreso a la orilla. Asimismo, desde la megafonía se alertó que el baño estaba prohibido. El dispositivo policial se alargó hasta las 10 de la noche. 

Cuenta uno de los socorristas  que la situación “a veces se volvió emocionante porque ves las orejas al lobo y hubo gente que nos aplaudía. Incluso, a los compañeros los abrazaban y les daban besos”. 

Este trabajador señaló que “la plantilla está muy contenta” por el trabajo desarrollado y salió en defensa de este colectivo: “Muchas veces no lo vemos todo, pero no se puede dudar de que cualquier socorrista es capaz de poner su vida en riesgo para intentar sacar del agua a una persona. Cádiz puede estar orgullosa de contar con unos socorristas profesionales dispuestos a dar lo que haya que dar”.  

Salvada ‘in extremis’

Una de las personas que salvó su vida ayer in extremis fue Raquel Ramírez, que se bañaba en Cortadura junto a su pareja . “El agua nos llegaba al pecho pero de repente vino una ola enorme y nos hizo perder pie, no nos dejaba volver, vinieron más olas seguidas y nos alejamos como 15 metros. Creíamos que nos ahogábamos. Me sentí muy indefensa, porque gritábamos y nadie nos oía. Estuvimos así como diez minutos, ya no podíamos más”. 

Sin embargo, Antonio Gómez, un gaditano valiente, cogió la pequeña tabla de su hija y se lanzó a por ellos. Más que un gesto de valentía lo fue de humanidad, de ver que dos personas se morían a diez metros suyos. “Nos salvó la vida”, decía ayer Raquel aún con el susto en el cuerpo, “porque conseguimos agarrarnos a la tabla y poco a poco la gente nos ayudó a salir”. Raquel pedía ayer más socorristas “porque estuvimos diez minutos luchando por nuestras vidas y si no llegar a ser por este hombre hoy no podría contarlo”. 

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