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Hijos rehenes en una guerra entre adultos

Nace un movimiento que lucha por la igualdad entre los miembros de una pareja

El colectivo pretende manifestarse el próximo 14 de enero en Madrid

Los abuelos son uno de los colectivos que más sufren la separación de sus hijos al no poder disfrutar de la compañía de sus nietos cada vez que puedan. / D.C.
José María Ruiz

Janda, 29 de diciembre 2016 - 02:09

El diccionario de la Real Academia Española (RAE) define la palaba 'sinrazón' como la acción hecha contra justicia y fuera de lo razonable o debido, y es esa la expresión que puede definir que un hijo o nieto pueda ser usado como moneda de cambio entre las partes implicadas en un proceso de separación.

Antonia Alba, una abogada de Conil, pone voz y sentimientos a las familias que no pueden ver en estas fechas tan entrañables a hijos, nietos y sobrinos. Lo hace a través del Movimiento Femenino por la Igualdad Real, conformado por un conjunto de mujeres y hombres de todo el país que quieren decir "basta ya a tanta injusticia".

La letrada conileña recuerda que por esta época navideña salen en los medios diferentes anuncios que expresan que en muchas casas hay personas queridas que no se sentarán alrededor de la mesa porque simplemente no están, pero, en su opinión, "esos mismos después de Navidad se olvidan de poner que hay personas que no se van a sentar en esa mesa porque otras no quieren".

Así, explica que existen abuelas, sobre todo paternas, que no van a poder disfrutar de sus nietos porque sus hijos están inmersos en una separación contenciosa que le impide estar con sus pequeños, una ausencia que considera "una pena".

En este sentido, Alba manifiesta que "los padres tampoco estarán cerca de los hijos porque las madres los tienen como rehenes de una situación y una guerra que no les corresponde a ellos y que es de adultos".

Esta abogada siempre les dice a sus clientes que "una separación es como un luto, hay gente que le dura más y gente que le dura menos, pero lo que se tiene que pretender es hacerlo de la mejor manera para que no sufra la gente importante, que son los niños". Alba recuerda que son muchas las personas que no van a poder disfrutar de esos niños, que son los grandes perjudicados en este tipo de situaciones que han dado pie a la creación de este Movimiento Femenino por la Igualdad Real.

Por este tipo de injusticias es por las que este grupo pretende concentrarse el próximo 14 de enero en la Puerta del Sol de Madrid, diciendo "basta ya, sólo los valientes se levantan y nosotras lo somos", "el mundo lo mueven los valientes" y "la gente cobarde o amedrentada que se queda en un sofá llorando o esperando que otros luchen por ellas, no son las gentes que mueven el mundo". Por eso, han realizado un llamamiento a "todas esos abuelos, hombres y mujeres que juegan el papel de segundas esposas".

Antonia Alba cuenta el contenido de una carta que recientemente le llegó y en la que Sandra, una chica de Barcelona, le contó cómo era "la agonía que pasaba su pareja, que cada vez que salía a recoger a su hija iba contento para traerse un pedacito de su vida a su casa, y volvía llorando porque no se la habían dejado llevar", y ello a pesar de tener una sentencia en la que le concedían una guarda y custodia compartida. Según ese relato, "no se la dejaban ver porque la resolución judicial estaba recurrida".

Según se lamenta Antonia Alba, "esto es muy triste, porque al final estas segundas esposas se sienten ciudadanas de segunda, y estos hijos que tienen las segundas esposas terminan siendo hijos de segunda". "Muchas veces-prosigue Alba- cuando tú tienes una situación económica normal y te separas, tienes que pagar una pensión de alimentos y tienes que contribuir a llevar al niño adelante. Si tienes otro hijo con otra esposa, la tesitura se hace más apretada y pides a un juez que equilibre la situación. En muchas ocasiones te dice que si no puedes mantener a uno, por qué has tenido al segundo, a lo que se responde: quiero vivir y disfrutar de un hijo 24 horas conmigo".

Para esta abogada conileña es muy triste que "un hombre esté ejerciendo de padre, esté dando biberones, esté llevando su hijo a la guardería o al colegio, a clases extraescolares, al médico, compatibilizando su situación personal con la de su pareja para llevar la familia adelante y por el simple hecho de una separación, tiene que argumentar y probar que es un buen padre, ¿estamos locos o qué?", se lamenta.

El llanto ahogado de abuelos, hijos y otros familiares

Según recoge la carta de presentación del Movimiento Femenino por la Igualdad Real, el colectivo quiere dar expresión "al llanto ahogado de una abuela por no ver a sus nietos, del llanto de esa madre cuando ve a su hijo penar por haber perdido lo más grande que tiene en su vida, sus hijos, por una separación. Del llanto de una esposa que ve cómo su marido, abuelo de unos nietos a los que tiene prohibido ver, abraza a su hijo y lo consuela para que deje de llorar y luche". Igualmente, la entidad quiere ser la voz "de esas mujeres que se sienten las malas del cuento porque sus parejas han decidido desenamorarse de la anterior. Los ven llorar y sufrir por el castigo tan alto que tienen que pagar".

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