Fe ciega en los Ruiz-Mateos
Afectados de Nueva Rumasa están seguros de que "saldrán del boquete" · Abogados afirman que "Jerez es un caso especial en el país con entre 1.500 y 2.000 inversores"
El desplome de Nueva Rumasa, cual efecto dominó, ha ido golpeando a los más diversos estratos sociales de la ciudad. Lo ha hecho con contundencia, provocando un seísmo en la economía de muchas familias jerezanas. Se ha tratado de un duro golpe que, pese a todo, apenas ha provocado protestas. Es más, llama poderosamente la atención la fe ciega que muchos inversores tienen, a pesar de todo, en la familia a la que confiaron sus ahorros, en muchos casos el dinero "juntado" a lo largo de toda una vida. Si algo caracteriza a ese millar largo de jerezanos afectados es que prefieren esperar acontecimientos. No hablan de sus problemas, menos aún con la prensa. La simple presencia de un periodista en las reuniones que el despacho de abogados y asesores tributarios STM Nummos ha organizado en el Hotel Jerez les incomoda. Cuando una azafata intenta plasmar en una fotografía el lleno del que goza la reunión es rápidamente desautorizada. Nadie quiere poner su cara.
Un simple vistazo a la reunión certifica lo que apunta Antonio Canales, director del referido bufete legal: "El caso Nueva Rumasa ha dejado perjudicados en todas las capas sociales de la ciudad, desde personas de la clase alta a la media baja incluso". El número de afectados en Jerez es una incógnita, aunque estos asesores lo cifran entre 1.000 y 1.500 personas. Las cantidades invertidas oscilan "entre unos pocos miles de euros a varios millones". La mayor inversión de la que ha tenido conocimiento este medio asciende a tres millones de euros. Hay quienes aseguran que algo de ese dinero es negro, capitales procedentes de las cajas 'B' de los años de bonanza.
Como es sabido, Nueva Rumasa emitió pagarés y letras de cambio con unas ventajosas condiciones que en su momento levantaron opiniones enfrentadas: unos vieron una ocasión excelente para sacarle un buen rendimiento al dinero (en torno a un 10%) y otros un caso más de duros vendidos a cuatro pesetas, algo demasiado bonito como para ser verdad. No en vano, la Comisación Nacional del Mercado de Valores alertó hasta en siete ocasiones que podía haber problemas. Y los hubo.
De los pagarés y las letras de cambio, son éstas últimas las que inundan Jerez. Hay letras de cambio -el antiquísimo título de crédito que ordena el pago de una determinada cantidad de dinero al tomador cuando llega su vencimiento- por toda la ciudad.
Entre los afectados hay un buen número de trabajadores y ex trabajadores de las empresas de Nueva Rumasa, y, sobre todo, numerosas personas mayores. También destacan los pequeños y medianos empresarios, muchos de ellos ligados al sector de la construcción, que decidieron confiar a los Ruiz-Mateos las ganancias de los ahora lejanos años de las vacas gordas. Pese a ello, las más numerosas sin duda son las familias. Fue el típico caso de inversores que comenzaban a cobrar mensualmente su dinero sin problema alguno y corrieron la voz. De hijos a hermanos y de estos a los padres.
Es por ello que Antonio Canales destaca sobre todo la trascendencia social del caso, algo que les ha hecho trasladarse de Sotogrande a Jerez (y alquilar una sede temporal) a la espera de asesorar a los afectados. "Los concursos de acreedores han provocado problemas bastante importantes, ya que hay familias enteras que han metido todos sus ahorros. Hay familias que invirtieron ahorros pero mantienen sus trabajos, mientras que hay otras que confiaron todo, pero todo, todo su dinero, y han quedado en una situación desesperada". Además de afectar a personas de todas las clases sociales, el 'crack' de Nueva Rumasa también ha dejado afectados entre el 'gremio' de desempleados y especialmente entre los jubilados. Hay empresarios, como ha quedado dicho, y trabajadores a sueldo. "Jerez es un caso aparte -sostiene Canales- dentro del panorama nacional que ha generado el caso Nueva Rumasa. Entiendo que la confianza en la familia Ruiz-Mateos ha jugado un papel esencial. Es algo casi tradicional en Jerez: tener confianza hacia una familia que respondió siempre. Tras este importante grupo están aquellos que compraron tras ver la campaña publicitaria en televisión y en prensa". No se puede olvidar que quien lo deseara podía invertir en Nueva Rumasa desde hace años.
La pregunta clave es fácil de imaginar: ¿se podrá recuperar el dinero invertido? La respuesta no lo es tanto. El director de STM Nummos apunta que "lo primero es que el procedimiento concursal depare con certeza cuál es la masa acreedora, así como cuáles son los activos y los pasivos. Hasta entonces no podremos decir nada. Una vez esté todo recogido se valorará y se comunicará qué se podrá cobrar. Pronunciarse ahora mismo es temerario".
Entra aquí otra novedad importante: la pignoración. La familia no descarta pagar a sus inversores con el dinero que consiga como indemnización por la expropiación del holding Rumasa en 1983.
Justamente al otro lado de este contencioso está Francisco (el nombre es ficticio), un albañil con empresa propia que está parado por primera vez "desde que empecé a trabajar hace 30 años". La crisis provocó que tuviera que dejar la empresa en 'stand by' en Hacienda. "Invertí los ahorros de toda mi vida y hasta los 15.000 euros que obtuve por la venta del coche". Todo ese dinero se resume en dos letras de cambio, con importes de 110.000 y 15.000 euros respectivamente. Junto a él invirtieron también su hermana y sus padres. Con esas tres aportaciones Nueva Rumasa se hizo con más de 400.000 euros, concretamente unos 67 millones de pesetas. Según dice, será a mediados de este mes cuando vuelva a ir al banco a recoger los 1.000 euros mensuales que le garantizaba la inversión. Lo más probable es que por segundo mes consecutivo no reciba el ansiado desembolso. Hasta febrero cobró de forma puntual ese millar de euros, algo que hizo en 18 ocasiones.
Francisco no tiene otra relación con Nueva Rumasa que su condición de inversor. Nadie de su familia trabajó en el antiguo holding ni en el actual grupo de empresas. Pese a ello, la fe en la familia es enorme. "En todos sitios nos dicen que esperemos un poco, que Ruiz-Mateos necesita 3 ó 4 meses para recomponerse. Hay que tener en cuenta -dice esperanzado- que hay hasta familiares suyos que han invertido. Era lo lógico, pues se trataba de muy buen negocio". La dimensión del problema no le es ajena a este albañil que reconoce que su inversión "es de las más pequeñas" en comparación con otros muchos jerezanos.
"Siendo sincero debo decirle que yo y mi familia tenemos la máxima confianza en Ruiz-Mateos. Él no va a engañar a todo el mundo, eso no cabe en cabeza humana. ¿Qué va a hacer? ¿Irse de España él y toda su familia? Eso es imposible".
Será en junio cuando la mayor de las letras de Francisco venza. Ese día irá al banco a retirar sus 110.000 euros. Confía de forma ciega en que volverá a su domicilio con el dinero. "No es cabezonería mía -dice- pues he hablado con abogados, con directivos de Nueva Rumasa y hasta con un notario y todos me han dicho lo mismo: "Es demasiado pronto y hay que esperar".
A pesar de lo dicho, a pesar de su fe ciega, Francisco destaca que si recupera todo su dinero lo invertirá de forma bien diferente: "Me compro un pisito y yo con mi hijo mayor le lavo la cara y lo pongo de dulce. Y después lo vendo o lo alquilo. Eso lo tengo claro".
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