Provincia de Cádiz

Desconfianza en los astilleros gaditanos tras la salida del presidente de Navantia

  • Aurelio Martínez deja el cargo por sorpresa. Lo sustituye su número dos, Luis Cacho

Los astilleros gaditanos recibieron ayer con sorpresa y cierto recelo la decisión del hasta ahora presidente de Navantia, Aurelio Martínez, de dejar su cargo. Al parecer, se trata de un paso asumido por el propio Martínez, no un cese. Pasará a ocupar la presidencia de Loterías y Apuestas del Estado.

Ayer, la compañía pública anunciaba a través de un escueto comunicado el relevo para el hasta ahora presidente. Se trata del número dos del equipo de Martínez, Luis Cacho. En el escrito, Navantia explicó ayer que el nombramiento fue acordado por el consejo de administración en su reunión de ayer. Cacho era hasta la fecha director de Coordinación y Relaciones Institucionales. La novedad reside en que no se nombra nuevo presidente, sino que Luis Cacho será el nuevo consejero delegado de la empresa. Este nombramiento se produce después de celebrar la reunión de la Junta General de Navantia.

Luis Cacho Quesada (Jaén, 1957) es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales y en Derecho. Desde 1983, pertenece al cuerpo de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado. Ha sido director general de Cofides, director general de Comercio e Inversiones en la Secretaria de Estado de Comercio, director general de Política Alimentaria en el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y consejero económico y comercial de la Embajada de España en Pekín, en La Habana, en Bucarest y en Sofía.

La última vez que Navantia no tuvo presidente, sino consejero delegado, fue en la última etapa de Izar, antes de su conversión en Navantia, cuando ocupó ese puesto Esther Rituerto.

Al conocer los cambios, el presidente del comité de empresa del astillero de San Fernando, y portavoz de los comités de las tres factorías gaditanas, José Antonio Oliva, expresó ayer en un comunicado "nuestra más enérgica protesta por la marcha de Aurelio Martínez". Afirmó que "entendemos que SEPI y el Ministerio de Economía , de los que depende nuestra empresa, no desean la estabilidad de Navantia, no quieren la tranquilidad de los trabajadores de este grupo y minusvaloran la importancia de los astilleros públicos. No entendemos esta decisión, ya que provocará un parón total de la acciones emprendidas por el presidente de Navantia, tanto en el capítulo comercial, como en el organizativo".

Además, añadió, "es una nueva muestra de la poca confianza que nos genera depender del Ministerio de Economía y Hacienda".

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