Curro Malena, leyenda del flamenco puro
acto por EL día internacional del flamenco
El cantaor Francisco Carrasco, 'Curro Malena' recibe el premio Leyenda del Flamenco en la Venta de Vargas
El mosaico con la imagen de Francisco Carrasco, Curro Malena, descansará a partir de ahora en la Venta de Vargas, el templo del flamenco en La Isla, en cuyas paredes guarda detalles de su historia, recuerdos de las leyendas que por allí pasaron para mostrar su arte. Compartirá muros con José Monge Cruz, Camarón de La Isla, que tiene reservado un lugar especial en sus salones. Era el obsequio que la familia del cantaor lebrijano ofrecía a la Venta, escenario durante la mañana de ayer de un momento emotivo como la entrega del V Premio Leyenda del Flamenco al padre, tío, hermano, primo, marido, abuelo, amigo y flamenco Curro Malena, que recogía de las manos de la alcaldesa isleña, Patricia Cavada. Familiares, amistades, vecinos de la localidad sevillana, representantes de peñas de Vejer, Chiclana o San Fernando, artistas y aficionados no quisieron perderse la cita central del Día Internacional del Flamenco, el reconocimiento a un figura del flamenco que no ha pasado desapercibido a lo largo de su carrera.
No hubo dudas en Venta de Vargas, la asociación La Fragua y Flamenco La Isla cuando se propuso a Francisco Carrasco como candidato a este homenaje. Ya le dio uno la peña Aguilar de Vejer hace unos días, recordaba Agustín Benítez (fundador de la peña de Curro Malena en Chiclana), que hacía mención a un grande como Antonio Mairena y sus palabras sobre Carrasco. "Me dijo: Ha pasado por esta casa uno de los cantaores que más me han llegado. Yo ya había escuchado a Curro. Desde ese día me hice su hermano", desveló.
De nuevo, el periodista Antonio Atienza -que el año pasado se encargó de la glosa sobre Juan Peña, El Lebrijano, tristemente fallecido hace unos meses- se puso ante los presentes para destacar las bondades del homenajeado en esta quinta edición con premio Leyenda del Flamenco, también su paisano. Contó cosas de sus persona y del artista. A pesar de no ser mediático. Ni en el concepto actual, ni entonces porque no quiso, "a pesar de que tuvo oportunidades de dar ese salto de estrato". "Se mantuvo en ese flamenco puro y gitano", defendió. Curro Malena, hizo ver a los presentes, atraía por cómo era. "Porque saludaba a todo el mundo, desde el portero, desde la humildad". "Porque cuando llegaba al escenario lo daba todo". Y siempre estuvo en todos los festivales, y repetía año tras año. Y era la estrella.
Atienza agradeció al cantaor que le permitiera cumplir un sueño, cuando apenas tenía 17 años: grabar un disco. No fue posible cuando se marchó con Ignacio Torrecillas a Madrid, pero sí cuando volvió a Lebrija. "Le agradezco, no que cogiera Otro caballo galopa, y lo convirtiera en un éxito, sino que fueramos a su casa y que nos diera esa oportunidad de grabar", expresó, quien reconoció además en el cantaor a un valiente. No hubiera dudado en subirse a los escenarios a pelear la Llave de Oro del Cante, advirtió, a otros profesionales.
La convocatoria fue toda una fiesta, más allá de la emoción del homenaje, que reflejó visiblemente Curro Malena a lo largo del acto. Primera actuó Isabel Carrasco, acompañada a la guitarra por Currito Malena. Después lo haría Mateo Soleá, de Jerez; con Antonio Moya a la guitarra.
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