Provincia de Cádiz

Costas derribará todos los edificios ruinosos del poblado de Sancti Petri

  • La actuación, que se iniciará la próxima semana, pretende evitar situaciones de riesgo · Las fincas que albergan locales de hostelería, colectivos náuticos o de pescadores se respetarán íntegramente

La Demarcación de Costas Andalucía Atlántico comenzará a poner fin, a partir del lunes, a la situación de riesgo que se viene padeciendo desde hace años en el poblado de Sancti Petri como consecuencia del estado ruinoso que presentan numerosas edificaciones.

Según el acuerdo alcanzado ayer entre Costas y el Ayuntamiento, a partir del lunes se procederá a derribar todas aquellas edificaciones que se encuentran en estado ruinoso, respetándose íntegramente las fincas que actualmente albergan locales de hostelería, sedes de colectivos náuticos y asociaciones de pescadores, además de la capilla, cuya rehabilitación se va a iniciar en breve.

Esta actuación, que se prolongará por espacio de tres meses, es continuación de la que se ha llevado a cabo recientemente para derribar las dos edificaciones situadas a ambos lados de la iglesia Nuestra Señora del Carmen Atunera.

Según el comunicado difundido ayer por la Subdelegación del Gobierno, esta actuación es "mucho mayor" que la mencionada anteriormente, y una continuación de los trabajos que supusieron el derribo de las dos edificaciones que lindaban con la iglesia, siendo su objetivo el de "eliminar cualquier tipo de riesgo para la población por el avanzado deterioro que presentan estas construcciones".

Las tareas de demolición cuentan con un presupuesto que ronda los 300.000 euros y serán ejecutadas por la empresa pública Tragsa, la misma que realizó los últimos derribos, en base al proyecto de conservación y mantenimiento que desarrolla la Demarcación de Costas Andalucía Atlántico, organismo dependiente del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino.

Las demoliciones de los edificios ruinosos había sido solicitado insistemente por el equipo de gobierno municipal en los últimos meses ante la aparición de numerosos roedores en la zona y, principalmente, por el riesgo que existía en la zona, ya que algunas de las edificaciones son ocupadas de forma habitual por indigentes, algunos de los cuales habían convertido estas construcciones en su lugar habitual de residencia.

También los colectivos presentes en el poblado habían reclamado el derribo de estas construcciones tanto por salubridad como por seguridad.

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