Provincia de Cádiz

Coronavirus Cádiz: Ni un positivo en las residencias de Fegadi

  • Los test a personal y residentes dan negativo en los centros para gravemente afectados de Espera y La Línea

Una residente y una trabajadora, en la residencia de Fegadi de Espera.

Una residente y una trabajadora, en la residencia de Fegadi de Espera. / D.C.

La Federación Gaditana de Personas con Discapacidad Física y /u Orgánica (Fegadi Cocemfe) ha recibido esta semana buenas noticias: no hay ni un positivo de coronavirus en la Residencia para Gravemente Afectados (RGA) Emiliano Mancheño Ibáñez de Espera ni en la RGA del Centro Polivalente de Fegadi Cocemfe de La Línea.

“En las residencias que tenemos en Espera y en La Línea se hicieron el martes y el miércoles todos los test a los usuarios (unos 70) y trabajadores y trabajadoras (80 o 90) y todos han salido negativos, con lo que algo hemos tenido que hacer bien para protegernos y proteger a nuestros usuarios”, explica, satisfecho, el presidente de Fegadi, Francisco Márquez.

Una residente y trabajadoras, en la residencia de Fegadi Cocemfe de La Línea. Una residente y trabajadoras, en la residencia de Fegadi Cocemfe de La Línea.

Una residente y trabajadoras, en la residencia de Fegadi Cocemfe de La Línea. / D.C.

La federación trabaja en distintos planos de atención a las personas con discapacidad. En asesoramiento y gestión, comenta Márquez, han conseguido salvar la situación protegiendo a los trabajadores a través de la fórmula del teletrabajo, dando servicios desde casa. Pero casi el 95% de la actividad en la atención y el conjunto de actividades de las asociaciones que forman parte de Fegadi ha quedado suspendida desde que fue decretado el estado de alarma.

Las residencias de personas gravemente afectadas sí han continuado funcionando. “En principio”, señala el presidente de Fegadi, “hubo mucho nerviosismo y estrés, porque nos enfrentábamos a una situación muy nueva. Hacían falta equipos para proteger a los usuarios, que son de especial vulnerabilidad, y a los trabajadores”.

En el mercado era imposible conseguir mascarillas, batas, guantes, gafas, pantallas... “Pero cuando ha fallado casi todo”, dice Márquez, “se ha puesto de manifiesto la solidaridad de la sociedad en general, de personas particulares, de empresas...; todos han sido capaces de colaborar con nosotros y facilitarnos equipos de protección para poder disponer de ellos antes de que nos llegasen a nivel oficial y hemos podido así trabajar con garantía”.

“Muchas personas”, agrega, “han cosido en sus casas batas de protección y mascarillas, hay empresas que nos han donado pantallas y mascarillas. Todo eso reconforta. Ver cómo colabora el tejido social en situaciones tan extremas como ésta”.

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