Coronavirus Cádiz Cero presos en el CIS de Jerez

  • Los 170 reclusos del Centro de Inserción Social Alfredo Jorge Suar Muro de Jerez cumplen el tercer grado en sus domicilios y bajo vigilancia

Un funcionario recorre los pasillos del CIS de Jerez.

Un funcionario recorre los pasillos del CIS de Jerez. / Juan Carlos Toro

El coronavirus ha cambiado nuestros hábitos cotidianos hasta un punto inimaginable. En poco más de un mes, el teletrabajo, el telecolegio, las telerelaciones... han marcado nuestras rutinas diarias de confinamiento. La cuarentena también ha condicionado la forma de cumplir condena de algunos internos, fundamentalmente, de aquellos que disfrutan de un tercer grado. 

Así, el Centro de Inserción Social (CIS) Alfredo Jorge Suar Muro de Jerez se encuentra actualmente con la población reclusa a cero. Los 170 internos del centro, la mayoría hombres (sólo hay 7 u 8 mujeres), están cumpliendo sus respectivas penas privativas de libertad en sus domicilios como medida de seguridad ante la pandemia del Covid-19. Están confinados y condenados, al mismo tiempo, en sus casas.

Antes de la pandemia, esos 170 presos ya se beneficiaban de un régimen de semilibertad. Uno salían del CIS para desempeñar su actividad laboral mientras que otro lo hacían de una forma más restringida para desarrollar otro tipo de actividades, por ejemplo, la búsqueda de empleo. No obstante, todos regresaban al CIS para pernoctar allí (a excepción de los que disfrutaban de permisos de fines de semana completos).

Ahora, como medida preventiva para evitar la posibilidad de un contagio masivo en el centro jerezano, se ha optado por otra modalidad de cumplimiento de condena que regula el artículo 86.4 del Reglamento Penitenciario, el cual contempla la posibilidad de que los presos permanezcan en sus domicilios, eso sí, bajo control.

Dos son las acciones de control que se están llevando a cabo desde Instituciones Penitenciarias para vigilar a estos presos. De una parte, 68 internos llevan pulseras telemáticas que permiten localizarlos. 60 de ellos ya las portaban antes de la crisis del Covid-19, por lo que sólo se han activado ocho pulseras nuevas. De otra parte, unos 150 presos son controlados mediante llamadas telefónicas aleatorias a sus domicilios. En caso de que alguno de ellos no respondiera a esas llamadas de manera reiterada, cosa que sólo ha ocurrido de forma "muy puntual" según fuentes penitenciarias, se da aviso a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para que detengan a esa persona e ingrese directamente en el centro penitenciario de Puerto II. 

Que el CIS de Jerez tenga cero internos no quiere decir que esté totalmente vacío. La plantilla de funcionarios acude allí a diario a trabajar para resolver, sobre todo, trámites burocráticos y que el servicio que prestan siga adelante.

Los Centro de Inserción Social puede ser de dos tipos: independientes, cuando tienen sus propios órganos colegiados, y dependientes, como el Alfredo Jorge Suar Muro, que está vinculado organizativamente a Puerto II. Dentro de los centros dependientes, el de Jerez es el más grande de España

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