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Coronavirus Cádiz: Tranquilos, no se alarmen, no pasa nada

  • En febrero y la primera mitad de marzo, casi nadie vio venir el peligro, a quien lo veía lo tachaban de alarmista y el Covid-19 entró de ese modo por la puerta grande

Una chirigota cantando en la calle durante el pasado Carnaval Chiquito del 8 de marzo. Una chirigota cantando en la calle durante el pasado Carnaval Chiquito del 8 de marzo.

Una chirigota cantando en la calle durante el pasado Carnaval Chiquito del 8 de marzo. / Julio González

La suspensión de la Semana Santa no está de momento encima de la mesa, aclaró el pasado 11 de marzo la alcaldesa de Jerez, Mamen Sánchez, en una rueda de prensa. El día anterior, el martes día 10, el presidente del Gobierno andaluz, Juanma Moreno, en Málaga, ante una sala hasta los topes, en un acto en el que hubo besos y apretones de manos, había dicho que no veía ninguna señal que pudiese provocar medidas como el cierre de colegios o la cancelación de eventos públicos como la Semana Santa. Todos tranquilos, que nadie se alarme. No pasa nada. Es sorprendente, ahora que ya podemos hacerlo, observar cómo el coronavirus entró como Pedro por su casa. Parece como si alguien le hubiese dado la vuelta a otro dicho popular: más vale curar que prevenir. Casi nadie vio el peligro.

A mediados de febrero, el coronavirus es “un tema delicado”. Lo dice entonces Selu García Cossío al comentar su aplaudido pasodoble. Delicado y aún muy lejano: en el Gran Teatro Falla, los chirigoteros advierten de que los productos que llegan desde China pueden venir contaminados y lanzan los pitos hacia el público. Días después, una carta al director publicada por este periódico alerta sobre las actitudes xenófobas que se están dando. Conocidos miembros de la comunidad china en España han puesto en marcha una campaña. La denominan No soy un virus.

La carta es publicada el 21 de febrero, cuando llegan noticias de que el virus ha aterrizado en Italia: 14 contagiados y 250 personas en observación. En Cádiz ha desembarcado ese mismo día en un crucero de chinos. Pero no: eso ocurre en el Concurso de Carnaval. Es una parodia del cuarteto de los Niños, que en un cuplé dicen que han tirado hasta las bolas chinas de su parienta.

Febrero avanza por su última semana y el Carnaval gaditano vive ajeno a la amenaza del coronavirus. También el Festival de Jerez. Por eso se publican dos fotos: en una, una mujer camina por las repletas calles de la capital, entre coplas, con mascarilla; la otra es de unos turistas, de los que asisten con mascarillas a ver y oír flamenco. Son imágenes inusuales. Mientras, la lejanísima Italia cancela eventos (suspende el Carnaval de Venecia) y cierra escuelas y universidades. Suma tres muertos y más de 150 contagios.

El 25 de febrero ya hay siete casos detectados en España, todos relacionados con Italia, que contabiliza 11 muertos. Alguna gente acude a las farmacias “superangustiada” y se agotan las mascarillas. Lo cuenta en este periódico Antonio Morillo, que trata de serenar al respetable: “Hay que tener calma y no angustiarse, que no es para tanto”. Morillo no lo dice por decir. Con toda lógica, se hace eco en su artículo de los mensajes de una autoridad en la materia: Jesús Rodríguez Baño, médico internista experto en enfermedades infecciosas del Hospital Macarena de Sevilla. El experto ha twiteado: “No hacen falta medidas espectaculares como con el ébola; basta con las que tomamos a diario en los hospitales con pacientes con gripe”. “No hay motivo alguno para que haya alarma social. La población puede estar tranquila y hacer vida normal. Nuestro sistema sanitario está preparado para evitar las transmisiones si hubiera algún caso”.

El Colegio de Farmacéuticos de Cádiz se une a ese llamamiento a la calma. El uso de mascarillas en la calle ni es necesario ni sirve para nada, dicen. Y argumentan: la tasa de fallecidos por la gripe es mayor que por el coronavirus y, sin embargo, “es algo que tenemos normalizado y que no provoca ninguna alarma”.

El 28 de febrero, el brote se ha extendido por España con cerca de 40 contagiados. Ese día, los representantes de las patronales hostelera y hotelera de Cádiz hablan de psicosis y de situación alarmista. “¿Hay algún miedo? Ninguno. Había un supuesto caso en Puerto Real y finalmente es un catarro”, afirma el presidente de Horeca, Antonio de María.

No es extraña esa actitud. Tampoco es hablar por hablar. Al día siguiente, sábado, la médico cordobesa Inmaculada Salcedo, que está al frente de doce profesionales que forman el Grupo Asesor de Seguimiento del Coronavirus en Andalucía, no puede ser más tranquilizadora: explica que están rompiendo la cadena de transmisión, que el sistema de sanidad público andaluz es tan potente que puede hacer frente a una situación de un agente que, de momento, está demostrando una letalidad muy baja. No hay que perder la calma, pide. Y remata: “Todo está bajo control”.

La gente le hace caso a los expertos y asesores. Ese sábado, en Cádiz, en la Cabalgata del Humor, charangas de chinos actualizan el repertorio estornudando todos juntos a la de tres. Y el domingo, 1 de marzo, segundo domingo de Carnaval, vuelven las multitudes a calle. Animadas cabalgatas despiden la fiesta en El Puerto y en San Fernando.

La extensión del coronavirus se acelera con más intensidad en Europa al comenzar la semana. Juanma Moreno la inicia con una visita a Ubrique y se muestra preocupado por las consecuencias económicas del coronavirus para el comercio con China. Algo que también afecta al sector de la piel gaditano.

Otro sector, el del turismo, también está muy preocupado. El vicepresidente de la Junta de Andalucía, el sanluqueño Juan Marín, trata de apaciguar las aguas: “El alarmismo que se ha producido no conduce a nada bueno, hay magníficos profesionales y la situación no está afectando, por el momento, al sector turístico, salvo ciertas cancelaciones a título particular, y los datos lo demuestran”.

Mucha gente acude este lunes a los vía crucis en Cádiz, Jerez, San Fernando, Chiclana. El Ministerio de Sanidad ha dicho que no se plantea por ahora la cancelación ni la suspensión de eventos sociales aunque pide que se extreme el control higiénico en las concentraciones. No obstante, si algunos acudieron a los vía crucis con dudas, Inmaculada Salcedo se las despeja al día siguiente: “Ahora mismo no hay ningún motivo para suspender actos como la Semana Santa”.

Salcedo lo dice el martes 3 de marzo, que es una fecha señalada porque llega noticia del primer fallecido por coronavirus en España: un hombre que regresó de Nepal y que murió en Valencia el 13 de febrero. Italia ya suma 79 muertos. En Cádiz, Juanma Moreno acude a un acto en el que se rodea de mujeres: un homenaje con motivo del cercano 8-M. Al final, se da un baño de masas entre los suyos con multitud de fotos.

El ambiente que reina en esta semana lo refleja muy bien un articulista: la Semana Santa, dice, no sólo son procesiones, tiene un componente turístico muy fuerte en la provincia de Cádiz porque aporta cientos de empleos, aunque sean temporales. Insinuar la suspensión es “mezquino y peligroso”.

El miércoles llegan noticias de un segundo fallecido en España, que ya va por más de 200 contagiados. Italia echa la llave a las escuelas tras superar el centenar de muertos. La escuela de chino de Cádiz también echa el cierre como medida cautelar. Pero ante los besapiés previstos para el viernes, cofradías y Obispado no plantean medida alguna de prevención. La patronal tampoco: acusa al Ministerio de Trabajo de generar alarma porque ha publicado una guía para prevenir el coronavirus en el ámbito laboral.

La tercera víctima mortal en España sorprende el jueves a unos cuantos gaditanos haciendo cola, larga, para hacerse con un topolino. La afamada heladería Los Italianos los reparte gratis.

El viernes, 6 de marzo, España registra ya 374 positivos, 27 en Andalucía, y ocho fallecidos. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, quita hierro: dice que no contempla que se desarrolle una situación similar a la de Italia. Aunque el Obispado de Cádiz recomienda no besar a las imágenes en los cultos cuaresmales, muchas personas optan por seguir la tradición. “Mi Cristo me va a proteger”, responde una mujer cuando le preguntan si no toma este año precauciones.

La situación empeora el sábado: Italia contabiliza más de 230 muertos; en España ya van diez. Y la provincia de Cádiz anota este día el primer caso confirmado de coronavirus: un hombre de 55 años que ha mantenido contacto con otros afectados. Pero mucha gente continúa sin temor alguno al contagio: miles de personas acuden el domingo en Cádiz a la manifestación del 8-M que celebra el Día Internacional de la Mujer. Allí está hasta el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo.

Es una jornada notable en esta historia: el Carnaval Chiquito también reúne a cientos de personas en las principales calles del casco histórico gaditano. Todo en un domingo en el que una mujer de 43 años de edad se convierte en el segundo caso de coronavirus en la provincia y España anota 17 muertos y más de 600 contagios.

Con ese panorama, una nueva semana arranca el lunes con un aviso del director de la OMS (“la amenaza de una pandemia se ha vuelto muy real”) y con frases tranquilizadoras. “Aquí no se suspende nada por ahora y si hay que hacerlo, se hará con normalidad”, dice Juan Marín. “Tenemos una sanidad perfectamente preparada. Lo hemos visto en otras crisis”, añade.

En la capital gaditana, un vía crucis de apoyo a los inmigrantes recorre las calles del barrio del Pópulo. En una tienda de chinos, un plástico separa a la dependienta del cliente. Y en este periódico, en una carta, la vecina de Cádiz Julia Jiao Sánchez García se lamenta de que la señalen por la calle por ser físicamente asiática; y de oír a su paso: “Coronavirus, coronavirus, corre, corre”.

El martes 10 de marzo, el día que Juanma Moreno no ve señales que inclinen a suspender eventos públicos, son suspendidas las Fallas de Valencia. La consejera de Empleo de la Junta, Rocío Blanco, tampoco ve el peligro: “Tomar hoy medidas sería precipitado; crearía alarma sin ningún dato cierto”.

El alcalde de Cádiz, José María González Kichi, se muestra confiado en que no serán suspendidas las procesiones y actos de Semana Santa. La gente hace cola ante las taquillas del Gran Teatro Falla para comprar entradas para el espectáculo Me reí león, el musimal, que ha ampliado a tres las actuaciones en abril. Sin embargo, el Ayuntamiento de Rota decide aplazar al otoño Naukas Rota 2020, el encuentro científico estatal programado para el sábado 14 de marzo.

El miércoles 11 de marzo ya son seis los casos oficialmente confirmados en la provincia de Cádiz. Entre los contagiados se encuentra Carlos Zambrano, diputado de Vox por Cádiz. Aunque no asistió al acto del domingo anterior en el que Vox reunió a miles de personas, el también concejal isleño estuvo en contacto con Ortega Smith, secretario general de ese partido, que también dio positivo.

La OMS declara el brote pandemia global. Italia cierra todos los negocios y empiezan a cambiar las tornas: Horeca distribuye entre sus miembros dos carteles con medidas preventivas para bares y restaurantes. Pero no del todo. “Es necesario el control del miedo, que es más peligroso para la economía que el virus”, dice Manuel Álvarez, director del Área de Internacional, Turismo y Formación de la Cámara de Comercio de Cádiz.

Es en la jornada siguiente, jueves 12 de marzo, cuando se encienden todas las alertas. Ya nadie es tachado de alarmista ese día. La Junta anuncia el cierre de colegios y universidades durante dos semanas. La Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras cancela los viajes marítimos entre Algeciras y Tánger y la línea entre Tarifa y Tánger. Afligidos, la hermandad gaditana del Jueves Santo, suspende su salida procesional 28 días antes. Cádiz y otras localidades de la Bahía cierran museos y bibliotecas y suspenden la programación de sus teatros. La provincia se detiene.

Y empieza a afrontar otros problemas. Pese al llamamiento de autoridades sanitarias y políticos para que la población no se desplace, tras decretarse la alerta sanitaria son muchos los que hacen caso omiso a estas indicaciones y llegan a Chiclana atraídos por el buen tiempo.

Marta Boto, una gaditana que reside en una ciudad cercana a Milán, da entonces la clave de lo que ha sucedido y de lo que seguirá sucediendo: “No te conciencias de lo que ocurre hasta que te alarmas”, le explica por teléfono desde Italia a la periodista Pilar Vera. “Cuesta encontrar la medida exacta: no puedes alarmar a la sociedad, pero no te conciencias hasta que te alarmas, hasta que te para un policía en la calle”.

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