La Armada entra en una nueva etapa con el BAC 'Cantabria'
No hubo fallo. A la primera, Aurora Díaz, esposa del presidente de la comunidad de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, estampó la botella adecuadamente preparada contra el casco del flamante BAC, el Buque de Aprovisionamiento en Combate que el astillero de Navantia Puerto Real ha construido para la Armada Española. Y fue ella, porque la nueva joya marítima llevará el nombre de Cantabria, en honor de una tierra directamente vinculada a la historia de la Armada.
Además, este nuevo buque será especial por varios motivos. El BAC Cantabria es un buque de doble casco capaz de aprovisionar de combustibles líquidos, agua y sólidos (víveres, municiones y repuestos) a una agrupación naval o a un grupo de combate, pudiendo servir de apoyo a expediciones combinadas del Ejército de Tierra y la Armada. Además, adicionalmente, tiene capacidad para colaborar en la lucha contra la contaminación medioambiental en el mar y una gran capacidad hospitalaria, lo que le capacita para misiones de prevención y actuación en caso de catástrofe ecológica y en operaciones humanitarias.
El buque tendrá una dotación de 122 personas, contando con una eslora entre perpendiculares de 162 metros, una manga de trazado de 23 metros y un peso muerto de 9.800 toneladas.
En cuanto al acto en sí, media hora más tarde de lo previsto, con la llegada de las autoridades civiles y militares, comenzaba en el muelle de armamento del astillero puertorrealeño una de las ceremonias más especiales de los últimos años: la bendición y puesta a flote del BAC Cantabria, el primer barco de carácter militar que sale de esta factoría gaditana en su historia reciente.
Desde las once de la mañana, la grada preparada para la ocasión frente al muelle en el que reposaba el buque se fue llenando con los casi 600 invitados. Tras la bendición del buque llegó el descubrimiento de la placa que le da nombre. A continuación, dos aviones del Ejército realizaron dos pasadas sobre el nuevo buque. En la tribuna de autoridades, participaron en la ceremonia el presidente de Navantia, Juan Pedro Gómez Jaén; el presidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, Enrique Martínez Robles; el almirante general jefe del Estado Mayor de la Armada (AJEMA), Sebastián Zaragoza; y el director del astillero de Puerto Real, Fernando Miguélez.
El BAC permanecerá ahora aproximadamente un año en periodo de pruebas de distinto tipo, de las que se encargará Navantia, hasta que sea recepcionado por la Armada Española.
El BAC Cantabria ha supuesto un total de 2,40 millones de horas de trabajo directa por parte de la compañía estatal Navantia. De ellas, 0,45 millones de horas han correspondido a la ingeniería del desarrollo del proyecto; 1,65 millones, a la producción; 0,30 millones, a la fabricación de motores y sistemas. Además, 0,40 millones de horas han ido a parar a los trabajos de subcontratación en la zona; y 0,10, al desarrollo de ingeniería por otros suministradores nacionales.
Sin embargo, la jornada no estuvo exenta de una connotación puramente laboral. Antes de comenzar el evento, representantes de los tres comités de empresa de Navantia en la Bahía (Puerto Real, San Fernando y Cádiz) esperaron a autoridades e invitados con una pancarta en la que reclamaban, entre otras cosas, la negociación del plan industrial y un rejuvenecimiento de plantilla que asegure el futuro de la empresa.
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