"Ahora sólo cruza una octava parte de los vencejos de hace 40 años"
alejandro onrubia. ornitólogo coordinador del programa migres
En el paso del Estrecho hay un aumento de cigüeñas y rapaces y un descenso alarmante de otras especies
El paso de las aves migratorias por el Estrecho de Gibraltar es un espectáculo grandioso en el mes de marzo. Lo asegura una persona que lleva 19 años observando, contando y estudiando las aves que cruzan los 14 kilómetros de mar que separan Europa de África. Alejandro Onrubia, biólogo y submarinista científico, llegó en 1996 y en el 97 empezó a trabajar como voluntario en el programa Migres. Desde hace ocho años coordina el equipo de ornitólogos que tiene aquí su base. Onrubia será uno de los participantes en la Feria de la Naturaleza del Estrecho, que se celebra los días 27,28 y 29 de marzo próximos en Huerta Grande, en Algeciras. En ella dará una conferencia que lleva por título Breve historia del seguimiento de las migraciones en el Estrecho de Gibraltar. Su diagnóstico de la situación tiene una de cal y otra de arena: Lo positivo, que las rapaces y las cigüeñas han aumentado en toda Europa sus poblaciones. Lo negativo, que las poblaciones de las demás especies están disminuyendo a un ritmo alarmante.
-¿Por qué el Estrecho es tan importante para la investigación de la Fundación Migres?
-Porque el Estrecho funciona como un lugar de concentración de millones de aves de toda Europa, que van o vienen de África. Con un esfuerzo pequeño en tres o cuatro lugares estratégicos podemos saber cómo están las poblaciones de aves de otras zonas del continente. Como contamos aves todos los años sabemos qué poblaciones aumentan, cuáles disminuyen o incluso cuáles desaparecen.
-¿Por qué el Estrecho es un lugar tan singular?
-Ahora mismo es uno de los cinco lugares más importantes del mundo. En concentraciones de cigüeñas y rapaces, pocos lugares hay como éste. Sólo los hay comparables en el Cáucaso o Israel, o en Panamá y México.
-¿Qué utilidad tiene para la sociedad su trabajo?
-Las aves migratorias son unos excelentes bioindicadores. En el contexto de crisis ambiental que vive hoy el planeta, estudiar estas aves nos puede servir para hacer un diagnóstico de cómo le van a ir las cosas a las demás especies animales. Hay expertos que ya hablan de la sexta gran extinción, que afirman que el empuje humano llevará a la extinción a miles de especies que no aguantan la contaminación ni la destrucción de sus hábitats. En este sentido, saber lo que le pasa a las aves es como poner a un canario en una mina para avisar a los mineros de lo que les espera al final del túnel. Si las aves desaparecen, otros muchos miles de especies desaparecerán y quién sabe si nosotros, como seres humanos, también.
-¿Por qué son tan útiles las aves para ese diagnóstico?
-Porque están en la cima de la pirámide ecológica y a ellas les afecta y sufren lo que sufren las especies que les sirven de alimentos: insectos, pequeños mamíferos, plantas... Las aves son fáciles de estudiar, son vistosas, llamativas, ocupan todos los hábitats de la Tierra, conocemos sus costumbres, caminos y hábitos y estudiándolas podemos tener una buena fotografía de la situación ambiental. La mitad de las aves de la Tierra son migratorias, así que venir aquí nos permite conocer cómo está la situación en muchos otros lugares.
-¿Hay alguna buena noticia para el planeta?
-Las hay buenas y malas. La buena es que las poblaciones de cigüeñas y de rapaces están aumentando mucho. La recuperación de las rapaces es muy buena noticia porque son muy exigentes, selectas, necesitan unos hábitats bien conservados. Que se hayan recuperado tanto desde los años 80 hasta ahora significa que es posible recuperar aves amenazadas.
-¿Tan crítica era la situación de las rapaces?
-En España, hasta los años 70 se premiaba a quien mataba a un águila o a un milano. Cualquier campesino recibía de las autoridades dinero si se les presentaban las patas de lo que para ellos era una alimaña. Y los pesticidas y los cebos, el DDT que se usaba en la agricultura causaron mucho daño. Algunas estuvieron al borde del exterminio. En 1980 se aprobó por fin una normativa para la protección de las rapaces, pero la recuperación de las poblaciones no la hemos visto hasta ahora porque son especies con muy pocas crías, de mucha longevidad y muy delicadas. El DDT tuvo otros efectos perniciosos. Por ejemplo, está demostrado que se acumulaba en el organismo y que los huevos que ponía una hembra con altos niveles de DDT eran tan débiles que cuando se echaba sobre ellos para incubarlos los rompía.
-¿Y las cigüeñas?
-A las cigüeñas les ha valido su capacidad de adaptación a los cambios introducidos en sus hábitats por el hombre. Es decir, ha sabido aprovecharse para comer en los vertederos. Pero esta capacidad la tienen muy pocas especies de aves, tan pocas que algunos expertos hablan de la banalización de la fauna. Es decir, que sobreviven y se imponen las adaptadas al hombre, como las cigüeñas y gaviotas, y desaparecen las más exigentes y sensibles.
-¿Cuáles son las noticias negativas?
-Pues que las demás especies están viendo disminuir sus poblaciones de un modo alarmante. Los vencejos, las golondrinas, las insectívoras en general están bajando de una forma acelerada. Ahora sólo cruza una octava parte de los vencejos que lo hacían hace 40 años y las golondrinas han disminuido un 30% en los últimos 15 años.
-¿A qué se debe?
-Al uso de pesticidas y a la intensificación agrícola. Y no sólo por la desaparición de los insectos que le sirven de alimento a muchas especies, sino también por la desaparición de algunas especies vegetales como las amapolas, el jaramago o los azulejos. Sin sus semillas se pierden los alimentos de los pajarillos granívoros.
-¿Cómo es el trabajo de un ornitólogo profesional?
-En este lado del Estrecho hay dos observatorios principales, el del Algarrobo, aquí en Algeciras, y el de Cazalla, en Tarifa. Por estos dos lugares pasa el 60%. La época de las migraciones es casi todo el año, excepto el mes que va del 15 de diciembre al 15 de enero. El resto del tiempo hay aves pasando. Entre febrero y mayo regresan de pasar el invierno en África y vienen a reproducirse en Europa. Es la migración prenupcial. Y la postnupcial, cuando vuelven a África, es entre julio y septiembre- noviembre.
-Habrá algún momento en que el paso esté más concurrido.
-Sí, el mes de marzo es espectacular. Se concentran miles de especies a la vez y en grandes masas. Hay días que hemos llegado a contar siete u ocho mil ejemplares de una misma especie. Además, si el sol brilla, el espectáculo es grandioso. El campo está verde y florecido y ves llegar a los pájaros desde el mar. Es muy, muy bonito. Otro momento impresionante es el regreso a África, porque aquí vienen juntos adultos y jóvenes que vuelan por primera vez al otro lado del estrecho. Ésta es mucho más numerosa. Hay, por ejemplo, correlimos que vienen desde Siberia para pasar todo el invierno en Sudáfrica. O golondrinas que vienen desde Escocia a pasar el invierno también en el Sur de África. Son pajarillos menudos, que solo pesan 20 ó 30 gramos, que hacen seis o siete mil kilómetros en este viaje. En los llanos de la antigua laguna de La Janda ha habido alguna vez más de un millón de golondrinas juntas, casi toda la población de Europa.
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