Provincia de Cádiz

Acción clínica en la frontera límite

  • El Centro de Valoración y Apoyo a la Calificación Operativa para el Combate de la Armada imparte instrucción sanitaria mediante un avanzado simulador

La capitan Maria Romero junto a las cabos primero Ruiz y Halcón Calleja durante un adiestramiento con maniquí en la enfermería del Centro de Adiestramiento de Seguridad Interior. La capitan Maria Romero junto a las cabos primero Ruiz y Halcón Calleja durante un adiestramiento con maniquí en la enfermería del Centro de Adiestramiento de Seguridad Interior.

La capitan Maria Romero junto a las cabos primero Ruiz y Halcón Calleja durante un adiestramiento con maniquí en la enfermería del Centro de Adiestramiento de Seguridad Interior. / Ó. Lobato

El escenario resulta inquietante, un punto aterrador. Troncos desmembrados de una mujer y dos niños, el cadáver de un varón tapado con una sábana... Un regreso a las imágenes de la guerra de Ruanda y los cuerpos descuartizados a machetazos. Sin embargo, Ruanda queda a 6.000 kilómetros de distancia de la base aeronaval de Rota y la escena descrita tiene que ver más con la Medicina, que con un conflicto en una lejana nación africana.

El paisaje de humanoides mutilados corresponde a una zona de simulación clínica del Área de Sanidad, en el Centro de Evaluación y Apoyo a la Calificación Operativa para el Combate (Cevaco) de la Armada española.El Cevaco –que este año cumple 25 años en funcionamiento– posee unas dependencias específicas para formar en acción de emergencias clínicas y evaluar al personal sanitario de los diferentes barcos de la Marina nacional:

–“No todos nuestros buques llevan médico a bordo– explica el comandante Luis Blanco Fernández de la Puente–. Sólo los que participan en misiones en zonas de conflicto, como la Operación Atalanta; o los que embarcan un elevado número de personal de dotación como el Juan Carlos I. Eso sí, todos llevan un enfermero altamente cualificado, al que se suman entre seis u ocho tripulantes que han seguido un curso de formación y adiestramiento sanitario”.

Los evaluadores del Cevaco realizan una comprobación integral del simulador clínico avanzado SinMAN-3G Los evaluadores del Cevaco realizan una comprobación integral del simulador clínico avanzado SinMAN-3G

Los evaluadores del Cevaco realizan una comprobación integral del simulador clínico avanzado SinMAN-3G / Ó. Lobato

Para ratificar esta explicación, se da la circunstancia de que el actual Jefe del Área de Sanidad del Cevaco, comandante Cesáreo Vara Gil, se encuentra ahora embarcado en una fragata en misión internacional. Eso no es óbice para que el personal de su departamento siga ejecutando los programas de evaluación y adiestramiento a diferentes tripulaciones, convocadas para afrontar la calificación operativa de sus respectivos navíos.

De improviso, el cuerpo cubierto con la sábana empieza a respirar con agitación. Es más, hasta se queja con acento agónico:—“¡Me duele mucho elpecho!”

Los capitanes Fernando Blas García y Manuel Porto Payán retiran el lienzo y descubren a un paciente artificial, que resulta ser el equipamiento más sofisticado de Cevaco-Sanidad: un simulador avanzado Sinman 3G, un androide robotizado con un coste de 35.000 euros por unidad, capaz de reproducir una amplia sintomatología que ayuda a mejorar la destreza y pericia de los equipos de emergencia.

Un sinman consta de tres equipamientos bien diferenciados. El primero es el propio maniquí antropomórfico, dotado con una asombrosa capacidad para simular estados críticos de salud. El segundo sistema consiste en un ordenador portátil, donde se programa el desarrollo del tenor de la emergencia. Así se pueden introducir agravamientos o mejorías en el estado del paciente, según los sanitarios actúen correctamente sobre el cuerpo humanoide.

El maniquí tiene varios programas de voz grabados, para “explicar” donde le duele. Sin embargo, los especialistas médicos del Cevaco pueden grabar nuevas frases para que las pronuncie y brinde breves orientaciones a los sanitarios que lo están atendiendo.

El tercer aditamento del simulador estriba en un monitor conectado al paciente simulado, que refleja parámetros clínicos de su estado: frecuencia cardíaca, oximetría de pulso (saturación de oxígeno), capnografía (medición de niveles del dióxido de carbono en la vía área del paciente), frecuencia del ciclo respiratorio, presión en cavidad pulmonar, tensión arterial...

El estado físico del “herido” puede ser agravado a voluntad mediante la programación del Sinman 3G. Todo es regulable; desde la inclinación de su cabeza y elevación del mentón, hasta la apertura de su tráquea y sus mandíbulas. Tales variables dificultan e incluso imposibilitan a los sanitarios sometidos a evaluación usar cierto herramental clínicas de emergencias, obligándolos a emplear otros recursos.

Al igual que sucedería con un paciente humano gravemente dañado, el simulador antropomórfico puede mostrar inflamación de faringe, edema de lengua, espasmo de laringe, rigidez cervical, e incluso trismo (tetanización de los músculos mandibulares) lo cual impide totalmente abrir la boca al paciente.

Una complejidad similar puede implementarse durante el proceso de maniobras de reanimación cardiopulmonar (RPC), obligando al empleo de técnicas clínicas varias, como sería el caso de la intubación respiratoria con uso de resucitador manual (ambú) para insuflar aire al paciente.

Demostración práctica

Por realizar una demostración práctica de lo que sería la prestación de asistencia clínica a un accidentado, el capitán Fernando Blas García, introduce varios parámetros en el ordenador que regula el funcionamiento del maniquí.

De inmediato este sufre un colapso orgánico, que requiere la intervención de los especialistas médicos del Cevaco para lograr su estabilización.

— “Generalmente y si el paciente se encuentra en una camilla asistencial, un equipo de emergencias se dispone de la misma manera —ilustra el comandante Luis Blanco—. El jefe del grupo se situa trás la cabeza de la víctima, pues así tiene visión de todo lo que hace el resto de su equipo sanitario y también de los monitores. Además, suele ser quien se encarga de manejar el ambú”.

A su lado, el teniente reservista médico Luis Angel Díaz Lechón, le está aplicando un masaje cardiaco al tórax del androide simulador. La pericia de la que hace gala este oficial evidencia a alguien muy habituado a este tipo de maniobras. Posteriormente explicará al periodista que, en la vida civil, trabaja como médico del servicio de emergencias de Castilla-Leon.

El capitán Fernando Blas programa el desarrollo una emergencia clínica El capitán Fernando Blas programa el desarrollo una emergencia clínica

El capitán Fernando Blas programa el desarrollo una emergencia clínica / Ó. Lobato

La zona inferior del cuerpo del simulador le compete al capitán sanitario Manuel Porto Payán. Dado que el monitor de control evidencia algun tipo de hemorragia en el paciente, el oficial enfermero lo despoja del pantalón y en la pierna izquierda aparece una herida abierta, con desgarro del tejido muscular e incluso visión del hueso.

Esta laceración es, sin embargo, lo que los especialistas del Cevaco llaman un “fantomas”. Se trata, en realidad, de un aposito hecho con maquillaje sintético, que puede adosarse al cuerpo del maniquí en diversas partes de su anatomía y existen variantes según las distintas formas de herida.

[El apodo tiene origen cinematográfico; Fantomas era un criminal, protagonisita de una saga de películas francesas, que cambiaba de rostro y aspecto físico, durante la perpetración de sus fechorías, usando máscaras y protésis sintéticas para adquirir distintas identidades].

Tras quince minutos de masaje cardiaco, aplicación de respiración artificial y contención de hemorragias; los parámetros del Sinman 3G revelan que el estado del paciente se ha normalizado y los especialistas clínicos cesan en su actividad.

En cuanto a los troncos de la mujer y los niños desmembrados que yacen sobre otra amplia mesa de la sala, sirven para entrenar a los sanitarios de los buques en maniobras RPC.

–“Es evidente que un torso femenino difiere del masculino y, logicamente, el de un niño tiene menor tamaño que el de un adulto – señala el comandante Blanco Fernández de la Puente–. Y durante las misiones en zonas de conflicto nuestros equipos clínicos deben prestar también ayuda a población civil de la zona, pues, con frecuencia, los habitantes acuden pidiendo ayuda clínica a los buque de la misión internacional”.

Existe además un cuarto maniquí, que se encuentra en dependencias del Centro de Adiestramiento de Seguridad Interior del Cevaco, Se trata de un modelo inferior en prestaciones, pero imprescindible para enseñar técnicas de RCP y traumatología.

Este equipo se halla en la enfermería que manda la capitán María Romero, y se usa para aprender a estabilizar (maniobras RPC,...) y preparar a un herido (aplicación de una vía de gotero, vendajes inmovilizadores...) para su evacuación por helicóptero.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios