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El diario turco intervenido ya hace gala de sintonía con Erdogan

La confiscación el viernes de otro medio de comunicación por parte del Gobierno turco provocó ayer una nueva oleada de críticas, tanto dentro como fuera del país, ante un nuevo ataque a la libertad de prensa.

El diario Zaman, el más vendido del país, fue puesto el viernes por orden judicial bajo control de un grupo de administradores designados por el Gobierno.

La orden se justificó en su presunta vinculación con la red del predicador islamista Fetullah Gülen, al que el Ejecutivo acusa de intentar crear un "Estado paralelo" usando su influencia en la judicatura y la Policía.

Distintas asociaciones de periodistas han criticado la confiscación del diario, cuya sede en Estambul fue ocupada en la noche del viernes por agentes antidisturbios.

La Policía llegó a usar gas lacrimógeno y cañones de agua contra los lectores y simpatizantes que se congregaron el viernes y el sábado ante el diario para protestar por su intervención.

El Sindicato de Periodistas denunció que "las libertades de prensa y conciencia son pisoteadas de nuevo". Este colectivo recordó que el Gobierno ya intervino en 2015 dos emisoras de televisión y un periódico del grupo mediático Ipek, también bajo la acusación de colaborar con Gülen. Estos medios fueron cerrados la semana pasada.

Zaman tenía hasta su intervención una línea dura contra el Gobierno, criticando tanto la marcha de la economía, la política exterior en Siria o los ataques a la libertad de prensa. El sábado, salió a la calle con una primera página en negro y el mensaje "La Constitución, suspendida". Sin embargo, la edición de ayer tenía ya un tono mucho más cercano al Gobierno y al presidente, Recep Tayyip Erdogan. La portada aludía a una ceremonia oficial sobre la construcción del tercer puente sobre el Bósforo en Estambul y el titular "Histórica excitación en el puente".

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