Medidas de prevención del coronavirus

El Gobierno establece medidas sanitarias para seguir en los barcos de pesca

  • Unas normas que desde el sector pesquero se consideran difíciles de cumplir por el reducido espacio de trabajo que se comparte

Las normas sanitarias son de difícil cumplimiento en espacios pequeños. Las normas sanitarias son de difícil cumplimiento en espacios pequeños.

Las normas sanitarias son de difícil cumplimiento en espacios pequeños. / D.C. (Barbate)

Elaborada por la Secretaría General de Pesca, en colaboración con el Instituto Social de la Marina (ISM), se ha establecido una normativa en la que se recogen una serie de medidas sanitarias y de seguridad a adoptar en los buques pesqueros para hacer frente al Covid-19.

Las indicaciones se refieren a qué hacer en el control de acceso y previo al embarque de la tripulación, cómo llevar a cabo la organización y limpieza del buque, así como a qué hacer en caso de sospecha o un caso positivo de coronavirus a bordo.

Se trata de unas cuestiones que pretenden ofrecer respuestas al sector pesquero y que dejan en el patrón del pequero la responsabilidad de dejar subir a bordo sólo a los profesionales de la mar que cumplan con una serie de criterios, como que no se ha tenido contacto estrecho con casos posibles, probables o confirmados de Covid-19 y en caso de que exista este tipo de contacto se debe aplazar su embarque.

Igualmente se debe verificar por parte del patrón la ausencia de sintomatología como tos, problemas respiratorios o fiebre. Para confirmar el embarque, el marinero debe tener una temperatura corporal por debajo de los 37º centígrados. Una cuestión que se precisa comprobar con la utilización de un termómetro. En caso de presentar síntomas, esa persona no podrá embarcar y se tendrá que autoaislar en su domicilio durante dos semanas, hasta su completa curación.

En las embarcaciones se debe disponer de pañuelos desechables y soluciones o toallitas alcohólicas, así como un punto de información básica. Igualmente se deberá contar con equipos respiratorios de protección individual frente a partículas con nivel de protección FFP2 (mascarillas).

A todo ello se unirá el aumento de la frecuencia de limpieza de las instalaciones comunes, de tránsito y uso personal. Se colocarán contenedores cerrados específicos para pañuelos usados. Se deberá aumentar la frecuencia de la retirada de los desechos, la limpieza periódica de las superficies de contacto habitual como manillas, interruptores, pasamanos y escaleras, entre otras cuestiones.

Una de las exigencias más problemáticas es la referida a la distribución y organización para evitar la presencia esas instalaciones comunes de más de 5 personas, por ejemplo, en comedores, áreas de descanso, manteniendo en todo caso la distancia mínima de 1,5 metros entre personas con la posibilidad de establecer turnos.

Y es precisamente ahí donde han saltado las discrepancias desde el propio sector representado por la Federación Andaluza de Asociaciones Pesqueras (FAAPE). Su presidente, Pedro Maza, ha sido contundente, las considera poco viables de llevar a cabo en un barco de pesca donde el espacio es muy limitado. Los palangreros llevan entre tres y cinco tripulantes, mientras los cerco pueden llevar hasta 14 personas a bordo.

Para este representante de la patronal pesquera estos requisitos no se pueden cumplir, por lo que apuesta que este sector pueda acogerse a un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) como están realizando otras empresas.

Otro de los problemas a los que se enfrentan los pescadores gaditanos, y los que poseen licencia para la pesca en el caladero de Marruecos, es que a partir del 1 de abril pueden regresar a esas aguas, pero no consideran oportuno tocar puertos marroquíes donde también ha llegado el coronavirus y los medios sanitarios no son los mismo que se siguen en nuestro país.

Por su parte, el sector pesquero dedicado a la pesca artesanal y cuyas capturas estaban destinadas principalmente a los establecimientos de restauración han visto caer en picado sus ventas ante el cierre decretado por el estado de alarma.

Una de las preocupaciones de estos pescadores es la del contagio entre compañeros dado el poco espacio que tienen para compartir en los barcos, muchos de ellos de apenas unos pocos metros o en las furgonetas que usan para el traslado desde localidades como Barbate al puerto de Cádiz donde están amarrados sus barcos, según ha destacado, Nicolás Fernández, secretario de la Federación Gaditana de Cofradías de Pescadores.

Esto ha hecho que desde este colectivo se solicite al Gobierno que permita suspender esta actividad y que estos profesionales de la mar se puedan acoger a un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE).

Mientras se gestiona esta petición varios barcos palangreros y de cerco han estado saliendo a faenar en las aguas próximas a la bahía de Barbate y en las aguas del Golfo de Cádiz.

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