La vergüenza de la familia real británica, Carlos III confina a su hermano Andrés y colaborará con la policía
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En un movimiento sin precedentes que profundiza el aislamiento del expríncipe Andrés, el Palacio de Buckingham ha confirmado que el rey Carlos III está “dispuesto” a colaborar con las autoridades británicas ante las nuevas y graves acusaciones que vinculan a su hermano con la trama de Jeffrey Epstein. Este respaldo oficial llega en un momento crítico: mientras la Policía del Valle del Támesis evalúa una denuncia por presunta violación de secretos oficiales, el antiguo duque de York ha completado su salida definitiva de su mansión de Royal Lodge.
A través de un comunicado, un portavoz real subrayó la “profunda preocupación” del monarca por las alegaciones que siguen saliendo a la luz. Aunque el Palacio sostiene que corresponde a Andrés Mountbatten abordar los cargos específicos, Carlos III ha dejado claro que, de ser contactado por la policía, la institución colaborará “como cabría esperar”. Este gesto marca un distanciamiento definitivo del soberano, quien ha reiterado su solidaridad con las víctimas, sumándose al malestar expresado previamente por los príncipes de Gales, Guillermo y Catalina.
La presión judicial se ha intensificado tras conocerse que la policía británica analiza si Andrés compartió información confidencial con Epstein durante su etapa como enviado especial de comercio del Reino Unido. Documentos difundidos sugieren que el entonces príncipe remitió al financiero detalles sobre viajes oficiales a Asia e informes de inversión en Afganistán supervisados por las fuerzas británicas. Esta investigación, motivada por una denuncia del grupo Republic por “mala conducta en cargo público”, se suma al escándalo ético y personal que rodea al hermano del Rey.
En el plano más personal de la familia, el desahucio de Andrés Mountbatten ya es un hecho. Tras las últimas revelaciones, el expríncipe ha abandonado su histórica mansión de Royal Lodge, al igual que su exesposa, Sarah Ferguson. Según fuentes de la BBC, se ha trasladado temporalmente a una vivienda en la finca de Sandringham, propiedad privada del Rey en Norfolk, mientras se acondiciona su residencia definitiva en Marsh Farm.
Este cambio de domicilio simboliza el final de su estatus en el núcleo de la Corona, después de que el año pasado Carlos III le despojara de sus títulos y honores. Los exduques de York ya están totalmente excluidos de los compromisos reales. Enviados al ostracismo, Andrés y Sarah intentan mantener un ritmo de vida que ya no volverá a ser el mismo.
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