Feria de Chiclana

Los pequeños toman el recinto ferial

  • La reducción del precio del billete en un 50% en las atracciones reúne a familias enteras con sus hijos. Algunas casetas celebran fiestas infantiles aprovechando el lunes festivo

El lunes de la Feria Real de Algeciras 2010 se convirtió este año en el día grande de los más pequeños. Cuando aún muchos algecireños necesitaban descansar ayer después del inagotable Domingo Especial, los más pequeños tiraban de la mano de los padres para que les llevaran a los cacharritos, un ahorro para el bolsillo de los mayores que merece la pena si a cambio se consiguen un gran puñado de sonrisas.

La elección del lunes tuvo luces y sombras. Que la selección española de fútbol jugara el mismo día no gustó a muchos padres, si bien eso permitió que más de una familia se quedara más rato del previsto en el real en las casetas que estaban preparadas para retransmitir el encuentro, otros en cambio decidieron aprovechar los minutos previos o posteriores al partido de fútbol. En cualquier caso, conociéndose que el lunes suele ser un día más desierto dentro del programa ferial, llevar el descuento de las atracciones hasta este día permitió reavivar el sentido de las fiestas y que el Parque Feria se convirtiera el lunes en territorio animado sólo apto para los más pequeños.

En este caso, el día de los cacharritos baratos dio lugar a la llegada de numerosas familias al recinto ferial en un día inesperado. Así los más pequeños de la casa tomaron la Feria Real, el motivo era disfrutar, sin buscar más explicaciones. La reducción del coste de los billetes en las atracciones en un 50% era la excusa perfecta para derrochar.

Este es el día más esperado por los niños. La cercanía de la Feria Real al fin del periodo escolar se convierte en una motivación más para la diversión de los pequeños de la ciudad. La táctica de los padres es que disfruten hasta que se cansen, aunque suele ser una tarea difícil porque dar un viaje nunca es suficiente.

Sobre las seis de la tarde las atracciones infantiles ya estaban dispuestas para funcionar. No obstante, hasta que no refrescó un poco más no se vio el movimiento ajetreado que caracteriza estos días. Aunque la crisis ha convertido a los ciudadanos un poco tacaños, por eso no derrochar, las caras de felicidad de los pequeños provocaban que el ahorro fuera casi un sacrificio.

El auge del día de los cacharros baratos tuvo su éxito también en el atardecer entrando la noche, mucha juventud se acercó para divertirse en las atracciones de los más mayores, aunque ser lunes jugó en contra de esta gran acogida.

El calor fue el principal escollo de la fiesta, aunque al atardecer se recuperó la tranquilidad y el buen clima, de todos modos los sistemas de agua permitían aliviar el calor de los feriantes. En las casetas habían grupos de amigos disfrutando de la feria de día, que no ha parado de ascender en seguimiento en los últimos años.

Como manda la tradición los padres recordaban que la bajada del precio también repercute en el tiempo de duración del viaje que se ofrece en las atracciones, ya que al final todo se compensa en la Feria Real. Los pequeños se vistieron de gitana y corto en su día mágica que, por cierto, volvió a contar con la noria después de un par de años de ausencia.

Finalmente, el buen ambiente del atardecer se adueñó de las calles que rodean las atracciones. En algunas de ellas se organizaron fiestas infantiles para que los padres pudieran ofrecer en un mismo día la mejor de las fiestas. Los pequeños con las caras pintadas se afanaban por adquirir su ticket en los puntos de venta. Con lo cual el lunes se escribió con letras grandes dentro del primer tramo de la feria.

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