España

La Policía estudia 'judo verbal'

  • El objetivo es que los agentes sepan utilizar la argumentación dialéctica y dejen de utilizar las manos o las armas en el desarrollo habitual de su trabajo

Hay frases que un policía no debería decir nunca si quiere evitar conflictos pero, para esquivarlos de verdad, más que trucos necesita un método con mucha mano izquierda: se llama judo verbal y es una técnica que ha triunfado en Estados Unidos y que en España no para de ganar adeptos entre los cuerpos de seguridad.

Guardias civiles, policías nacionales y agentes locales de varias zonas del país (Madrid, Murcia) han recibido ya clases de este método y medio centenar de miembros del Cuerpo Nacional de Policía de Baleares han asistido recientemente a su primer curso en Palma, organizado por el Sindicato Unificado de Policía (SUP).

El encargado de impartirlo, Juan Carlos R. S., profesor del sindicato SUP y uno de los 14 instructores de judo verbal que hay en el país, comentó a Efe algo de lo que se esconde tras este nuevo "arte marcial del lenguaje" que llegó hace apenas dos años a España.

El objetivo es básico: que el agente lleve a cabo su trabajo sin necesidad de recurrir a las manos o a las armas, explica Juan Carlos, lo que para la administración se traduce en una reducción de quejas y denuncias y una mejor imagen del agente y del cuerpo.

La clave está en el autocontrol, la estabilidad emocional y la estrategia verbal, es decir, estar preparado, tener una respuesta siempre amable para cualquiera de las agresiones verbales a las que los agentes se enfrentan en su trabajo cotidiano.

Aguantar, tener paciencia, ser más listo que el que se tiene enfrente y adelantarse es fundamental para esquivar los insultos, por lo que el agente ha de sustituir sus impulsos de dar una respuesta bronca por un "le entiendo, pero no puedo".

La idea es desarrollar un cambio de hábitos que afectan tanto a la presencia externa del agente como a sus movimientos y sus palabras partiendo siempre de la ética y del servicio público.

El diálogo gana terreno como arma, por eso el curso se centra en enseñar a ganarse al ciudadano para "que haga lo que tú quieres creyendo que es porque él quiere", incide el docente del sindicato.

Las estadísticas lo demuestran y 9 de cada 10 personas con las que se usa este método acceden a hacer lo que el policía les indica sin necesidad de forzarles a ello, una cifra que en España "podría ser incluso mayor", asegura Juan Carlos.

El curso, sin embargo, por sí solo no basta y el propio agente ha de poner mucho de su parte: "Es muy difícil diferenciar lo personal de lo profesional y aguantar los insultos de la gente", aclara Juan Carlos.

Recurrir a la fuerza, a veces, es inevitable, ya que las situaciones con las que un agente se encuentra son muy distintas y, si de entrada un delincuente te recibe a golpes, "de poco sirve la palabra", asegura este profesor del SUP.

El judo verbal es un sistema establecido por George J. Thompson que se imparte en Estados Unidos desde hace 25 años y busca que el agente se gane el respeto de la gente, dé un servicio de más calidad al ciudadano y mejore la imagen que tiene la sociedad del cuerpo policial, que aún carga con el tópico del abuso de poder.

En este caso, los agentes de la Policía Local suelen ser los que se llevan la peor fama, pues son los que se encargan de una de las áreas que más conflictos genera con los ciudadanos: el tráfico. Por ello, academias de agentes locales como las de Madrid o Murcia han incluido ya la enseñanza de judo verbal en su currículum formativo.

En el caso de la Policía Nacional, esta enseñanza sigue quedando fuera del catálogo curricular de la academia y es el Sindicato Unificado de Policía el que ofrece cursos en todo el país, aunque la realidad es que por el momento sólo se han impartido clases en Huesca, Bilbao y ahora, Baleares.

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