España

Jaque de los verdes a los azules

  • La moción de censura contra Sánchez se convierte en un cuadrilátero en el que Abascal pugna por arrebatar a Casado la hegemonía de la derecha

Santiago Abascal, presidente de Vox. Santiago Abascal, presidente de Vox.

Santiago Abascal, presidente de Vox. / Mariscal / Efe

Parece que fue hace un siglo por la pandemia del coronavirus, pero Pedro Sánchez fue investido presidente del Gobierno el 7 de enero de este 2020. Nueve meses y medio lleva el socialista al frente del Gobierno de esta decimocuarta legislatura. O sea, si todo siguiera su curso natural, le quedarían al secretario general del PSOE otros tres años en La Moncloa. Pero la política del siglo XXI está en continua campaña electoral y a esa estrategia se agarró Vox para plantear la quinta moción de censura de la democracia, una iniciativa contra el Gobierno de Pedro Sánchez pero que tiene como objetivo desnudar a la "derechita cobarde" del PP de Pablo Casado.

El líder popular está en boca de todos: Vox, PSOE, Ciudadanos, independentistas catalanes, PNV, barones del PP... ¿Qué ordenará Casado: abstención o negativa a la moción? El jaque de Santiago Abascal, presidente de la formación ultraconservadora con su emblema verde, sirve para dirimir en el cuadrilátero las fuerzas del PP –los azules– y las de Vox, simplemente para eso. La iniciativa no obtendrá el respaldo mayoritario de la Cámara Baja y, por tanto, no saldrá adelante –la única que sirvió para tumbar a un presidente fue la del 1 de junio de 2018, cuando Sánchez desbancó de La Moncloa a Mariano Rajoy–. A Abascal no le importa. Sólo quiere retratar a Casado, ponerlo delante del espejo y embolsarse futuros votos aprovechando la mala gestión, a su juicio, que el Ejecutivo ha hecho de la pandemia.

Los golpes al jefe del Ejecutivo los recibirá Casado en su trasero, para felicidad paradójicamente de Sánchez, quien replicará este miércoles a Abascal con la ventaja de que no está siendo él examinado.En cierto modo, la jugada de Vox ya la intentó Ciudadanos en 2019 –también parece que fue un siglo, pero ocurrió hace año y medio–, cuando Albert Rivera no llegó a un acuerdo con el PSOE para gobernar y forzó los siguientes comicios. El político barcelonés, venido arriba y con la moral por las nubes para dinamitar al PP y lograr el sorpasso de la derecha, fue laminado por las urnas y presentó su dimisión.

Abascal tiene entre ceja y ceja demostrar a la nación que su formación es la que defiende los intereses de los españoles y de sus tradiciones como adalid de las esencias contra el independentismo, el nacionalismo vasco, el comunismo y el socialismo antipatriótico que, a su modo de entender, practica Sánchez. Ése es el señuelo del faro de Vox, pero en realidad la mirilla apunta a Casado para presentarse como única alternativa válida de la derecha en nuestro país.

Como candidato alternativo a la Moncloa, Abascal presentará un programa de Gobierno completo, con continuas referencias a la situación actual marcada por la pandemia o el contexto internacional. El azote al Ejecutivo quedará reservado para el diputado Ignacio Garriga, quien abrirá el debate este miércoles a las 09:00 con un discurso sin límite de tiempo con el que justificar la censura al Gobierno. Garriga afrontará con ello su puesta de largo parlamentaria poco antes de dejar las Cortes Generales para ser el candidato en las elecciones al Parlamento de Cataluña de febrero.

El PP seguía ayer sin desvelar qué votará en la moción ni si Casado será quien tome la palabra en el debate. Lo que sí comunicó la formación popular es que su líder se reunirá a las 13:30 por videoconferencia con el vicepresidente de la Comisión Europea y comisario del Euro y Diálogo Social, Valdis Dombrovskis; de esta forma, sigue con su propia agenda, pese a que este encuentro es el mismo día que arranca el debate de la moción.

Entretanto, Sánchez se deleitará desde su escaño viendo la pugna por la hegemonía de la derecha.

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