Aitor Marín | Periodista "A los españoles nos gusta que nos roben"

  • El periodista Aitor Marín (San Sebastián, 1967) cuenta con cariño su paso por la revista Noticias del Mundo, donde entrevistó al Niño murciélago. Actualmente, trabaja en ICON-El País. La sátira y el absurdo inundan su primera novela, Conspiración Vermú (Suma de Letras).

El periodista Aitor Marín. El periodista Aitor Marín.

El periodista Aitor Marín.

-¿Gusta de tomarse un vermú o prefiere una cerveza?

-Tengo que reconocer que soy un todoterreno. Lo mismo me da cerveza, vino que vermú, aunque el vermú me parece un poco cabezón. Espero que no ocurra lo mismo con mi libro.

-En su primera novela, Conspiración Vermú, nos ofrece un catálogo de bebidas. Hay de todo, menos gin tónic.

-Es cierto. Piense que es un libro con un ritmo bastante frenético. No podía poner a los protagonistas a prepararse un gin tónic, porque últimamente se ha convertido en una práctica bastante engorrosa. Esas modas del pepino, las frutas, las gominolas y el resto de chorradas que le ponen ahora hubieran cortado el ritmo.

-"En las resacas las ideas negras son aún peores". Una frase genial.

-Me alegra que le guste. No hay nada peor que esas resacas que te arrastran en cuerpo y alma por el arrepentimiento. No soy creyente, pero he tenido resacas que me han acercado a Dios, o al menos al castigo divino.

-¿Los bares están ligados a la frustración?

-Los bares están ligados a todo. Lo mismo son un remedio para las penas que para las alegrías. Son el ágora griego y el aquí y ahora de casi todos los españoles. No tener bar es como no tener pueblo, una tristeza.

-La trama de su novela arranca con una periodista que descubre un plan para resucitar a Franco, coincidiendo con la subida al trono de Felipe VI. ¡Vaya chaladura! O no...

-O no… Hay mucha gente que opina que Franco escogió Cuelgamuros para la ubicación del Valle de los Caídos por las extrañas y paranormales fuerzas telúricas que se dan allí cita. Partiendo de esta base, la conclusión es fácil: ¿por qué se hizo enterrar allí? Porque creía en la resurrección de su carne. Bueno, ahora que lo dice, igual un poco chaladura sí es.

-La historia es propia de la revista de los años 90 Noticias del Mundo...

-Supongo que si no llego a haber trabajado en esa mítica revista no hubiera escrito esta novela. No en todos mis destinos profesionales he podido aplicarla, pero nunca he podido quitarme de la cabeza esa combinación ganadora del periodismo: investigación, costumbrismo pedestre y conclusiones paranormales. Una fórmula insuperable que hoy tiene muchos imitadores.

-La entrevista al Niño murciélago que apareció en una cueva ha quedado en el recuerdo de muchos.

-Un hito. Bautizamos al chaval Mauricio y, aunque no tardó en escapar sin darnos tiempo a conocerle mejor, es verdad que se ganó un sitio en el corazón de todos los españoles de bien. A saber por dónde andará a estas alturas.

"Con la exhumación de Franco parecía que venía el apocalipsis, pero el mundo ha seguido como si nada"

-También se publicó que Nieves Herrero era extraterrestre o que a Roldán lo entregaron seres sobrenaturales...

-Seres extraterrestres también, efectivamente. No me dirá usted que las cosas que hacía Nieves Herrero en la tele eran normales. Y en cuanto a lo de Roldán, si es capaz de darme una explicación mejor y en menos tiempo de lo que pasó con su fuga y posterior entrega, le invito a usted a un vermú.

-Todo el mundo le dirá que el libro debió salir el verano pasado.

-También hay gente que dice que Franco no debió salir nunca del Valle de los Caídos. Si algo hemos aprendido últimamente es que las cosas salen cuando salen. O cuando le salen a alguien de ahí que salgan. No es mi caso, Conspiración Vermú ha salido cuando lo ha decidido la editorial, Suma de Letras, aunque yo tampoco se lo he puesto fácil, porque escribo muy lento.

-¿Cree que España estaba preparada para exhumar a Franco?

-Preparadísima. Me parece que los ciudadanos llevábamos décadas preparados, lo que sucede siempre es que nuestros políticos van varios pasos por detrás. Últimamente incluso los hay que van para atrás. Todo un fenómeno.

-Habrá observado que ya no se dice ni media palabra con todo lo que se formó.

-Lo que le digo. Parecía que venía el apocalipsis y una nueva guerra civil y al final todo el mundo ha seguido con su vida como si nada. Menos, Franco, claro, que sigue tan muerto como antes.

-¿Hay algo más absurdo que un gudari huyendo en coche con la banda sonora de Amante bandido de Miguel Bosé? No quiero hace spoiler, pero es brutal.

-Si se fija, en ese coche se resume un poco nuestro país. Bosé es hijo de Luis Miguel Dominguín, de quien su ex mujer, Lucía Bosé, dijo que era más franquista que el propio Franco. Canta Amante bandido, porque a los españoles nos gusta mucho que nos roben. Y luego está un aprendiz de terrorista, un señor de Madrid… Si llega a ser un coche familiar en vez de un Seat Ibiza, me hubiera cabido también algún independentista catalán y alguien de la Junta de Andalucía. Quizá si escribo una segunda parte…

-¿El mundo de lo políticamente correcto de hoy comprende la sátira?

-Con esto llevo tiempo perdido. Antes existía cierto consenso en lo que era incorrección política y lo que no, y también en que muchas veces era una práctica saludable. Ahora parece que todo es políticamente incorrecto, o sea que nada lo es. Y ahora respondo a su pregunta: me temo que no.

-¿Y las redes sociales entienden el doble sentido?

-Las redes no están para entender nada, están para lanzar soflamas y quedarse después tan pancho. Con semejante griterío es imposible escucharse ni entender nada. Ahora que lo pienso, me parece que me estoy haciendo mayor…

-¿Si Valle-Inclán resucitara sería influencer?

-¿Lo dice por la capa? ¿Por su elegancia innata? ¿Porque como bohemio era poco dado a trabajar? Influencer no sé, pero hubiera sido un tuitero excelente.

-Siempre nos quedará el Carnaval de Cádiz...

-Siempre. Pero he de confesar que, muy a mi pesar, nunca he podido asistir. Imperdonable, lo sé.

-Una última. Usted de esto sabe un rato. ¿La exclusiva ha muerto?

-Aquí me lo ha puesto fácil. Como periodista, prefiero pensar que no estaba muerta, no, no, que estaba tomando cañas. O en su defecto, un vermú, obvio.

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