Francisco Martínez, 'Paco Loco'. Productor musical.

"Vivo en el lado de la música que está en permanente crisis"

  • Paco Loco, que presenta presenta su libro 'Cómo no llevar un estudio de grabación', dice que le hubiera gustado estar en las sesiones del 'Álbum Blanco' de los Beatles.

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Paco Loco  es el principal productor del indie nacional y lo que puede tener este movimiento de peculiar se le debe a él en buena medida. Como músico fue miembro de Australian Blonde y por su estudio de El Puerto han pasado Bunbury, Mikel Erentxun, Nacho Vegas o Sexy Sadie y ha atraído a Cádiz a músicos de The Posies, The Dream Syndicate o The Jayhawks. Sin su inspiración son difíciles de entender algunas iniciativas musicales que han crecido en Andalucía, como el Monkey Week. Ahora acaba de publicar en la editorial Hurtado y Ortega sus experiencias en Cómo no llevar un estudio de grabación.

-Son las ocho menos cuarto de la mañana. No recuerdo haber hecho nunca una entrevista tan pronto. Para que luego hablen del golferío del rock.

-No, no soy un buen ejemplo del rockero salvaje. Me levanto a las siete de la mañana, no soy hombre de mucho dormir. Siempre hay trabajo que hacer.

-Nació en México, se crió en Asturias y emigró a El Puerto... a montar un estudio de grabación. ¿Y eso?

-Uno cambia de ciudad por trabajo o por amor. Lo mío fue por lo segundo y me llevé lo primero. Como el amor tenía un trabajo en la base de Rota y a principios de los 90, como toda la vida, era conveniente conservar un trabajo fijo, pensamos que sería más fácil traer el estudio aquí que llevar la Base de Rota a Gijón.

-¿Uno se hace productor porque no puede ser estrella del rock?

-Yo quería ganarme la vida con la composición y por ahí llegué a la producción. Supongo que gracias a Dios, no creo que hubiera servido para eso.

-Su estudio de grabación se ha convertido en lugar de peregrinación para casi toda la escena indie nacional y algunos artistas internacionales consagrados. ¿Qué les da?

-Aquí tratamos a todos por igual. Queremos que estén como en casa. Bueno, aquí están mejor que en casa. Viven aquí, aunque en su propia casa independiente del estudio. Comemos y cenamos juntos. Los músicos conviven con nosotros.

-Pero he oído que no se permite nada de pasadas, que quien contrata a Paco Loco como productor tiene que ser formal.

-Tampoco es eso. Es que cuando vienen aquí lo hacen para trabajar y esto les cuesta un dinero. Suelen ser grupos que se autoproducen, que ponen en juego su dinero. Aquí se empieza a trabajar a las nueve de la mañana y se acaba a las once de la noche. No da tiempo a muchas más cosas.

-Ha grabado más de 800 discos, pero se dice que entre todos ellos no han vendido más que uno solo de Pablo Alborán. ¿Le molesta?

-Todo lo contrario. Es normal. La música que hago yo no es para todos los públicos igual que no es lo mismo una película de David Lynch y otra de Steve Sodenbergh. No es ni mejor ni peor. Supongo que el lenguaje de Alborán es más asequible.

-¿Y cuál de sus discos es el que más ha vendido, su gran éxito?

-Uno de Bunbury vendió más de 35.000 copias, lo que en este negocio ahora mismo es muchísimo.

-Héroes del Silencio grabó con el mítico Bob Ezrin, el productor del Berlín de Lou Reed, y usted lo ha hecho con Bunbury. Una conexión cósmica.

-Le conocí en París tras un concierto de Lou Reed, precisamente, y luego hablamos una vez por teléfono porque tenemos a Gary Louris, de The Jayhawks, como amigo común, y me dijo que quería venir con Peter a España. ¿Qué Peter? Peter Gabriel. Ese es el nivel, un tipo que habla de Peter Gabriel como su colega.

-¿En qué histórica sesión de grabación le hubiera gustado estar?

-Bueno, una sesión de grabación puede ser bastante aburrida, pero, puesto a elegir, la del Álbum Blanco de los Beatles. Me los figuro por ahí a todos tirados, haciendo lo que querían con la producción.

-Usted también es un productor muy productor, mete cosas curiosas, raras...

-Es lo que le decía de no aburrirse. En la mesa me muevo mucho por impulsos. Procuro no aburrirme y copio algo que he escuchado en alguna parte o invento cosas, aunque luego te das cuenta de que ya estaba inventado.

-Pero no deja de tocar. Cada poco se inventa un grupo nuevo.

-Tocar son mis vacaciones del estudio. Mi mujer dice que no estoy hecho para el ocio. Siempre estoy dándole vueltas a ideas. No puedo quedarme quieto.

-¿Cómo es su relación con las multinacionales?

-Le diría, como Lou Reed, que yo no hablo de los muertos. No tengo demasiada relación. He trabajado para ellas una decena de veces y nunca me han puesto ninguna traba creativa, pero ha sido más porque sus grupos querían grabar conmigo que porque ellas estuvieran interesadas. Supongo que tengo fama de vender poco.

-Pero nombre tiene. Ha sido candidato a un Grammy.

-No me preocupa mucho lo del nombre. Tuve un tiempo que quise meter la cabeza en ese mundillo, hacer algún disco que fuera un pelotazo, pero aquello ya se me pasó, ya me he acostumbrado a vivir en el lado de la permanente crisis. Yo siempre he estado en un lado de la música que no conocía otra cosa que crisis, donde vender mil discos ya era un éxito. Quién sabe, quizá cuando haya un cambio generacional en las grandes compañías hay más posibilidades. Pero, ahora que lo pienso, para entonces yo ya seré demasiado viejo.

-Veníamos aquí a hablar de su libro. Ha escrito un libro y para algunos que lo han leído va a pasar a la historia como un libro imprescindible del rock.

-Bueno, cuento cómo funciona un estudio de grabación, el mío, por dentro, en qué consiste esa experiencia. Lo hago con mi lenguaje de escribir sin saber escribir. La idea nació porque yo tenía un blog y unos editores de Barcelona lo seguían y se interesaron en que lo convirtiera en libro y a mucha gente le pareció una gran idea. A mí ni se me había pasado por la cabeza. No lo he releído, me fío de los correctores. Escribo compulsivamente y no soy de los de mirar atrás. Es el chiste ese de la mujer que va al médico y éste le dice que su marido tiene un cáncer terminal y ella contesta "por Dios, vaya al grano, no se ande con tecnicismo". Pues eso, yo sin tecnicismos.

-Ea, pues ya es escritor también.

-Es curioso que en este país si eres músico nadie te toma en cuenta, pero escribes y ya te tratan con otro estatus. Es como si cuando escribes fueras más importante que si haces un disco.

-Creo que los escritores se mueren de hambre igual que los músicos.

-Sí, eso me han dicho.

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