Sheeba Baddi. Portavoz de la Fundación Vicente Ferrer

"En la India, el hombre es el dueño de la mujer"

  • Conoce a través de su propia experiencia el proceso de transformación de la mujer en la India rural. Esta semana estuvo en Andalucía en diferentes actos benéficos y conferencias.

Licenciada en Historia, Sheeba Baddi (Anantapur, 1976) conoce, a través de su propia experiencia, el proceso de transformación de la mujer en la India rural. Creció arropada por la Fundación Vicente Ferrer. Estudió en su escuela y desde hace 20 años trabaja en la organización como traductora y guía de visitantes. Desde 2010, viaja a España con frecuencia para dar a conocer el legado de Vicente Ferrer. Esta semana, ha estado en Sevilla, Córdoba, Málaga, Huelva y Algeciras, donde ha participado en diferentes actos benéficos y conferencias. 

-Éste es ya su sexto viaje a España, ¿recuerda su primera visita? 

-Fue en 2010. Todo me llamaba la atención, era otro mundo totalmente diferente. Nunca antes había salido de la India. 

-¿Qué fue lo que más le llamó la atención?

-El tráfico. Vais muy ordenados. En la India es una locura, en la misma carretera circulan personas, coches, animales, bicicletas, motos. También me chocó ver que hombres y mujeres salían juntos a pasear o a un restaurante. Donde yo nací van en grupos separados. 

-¿Cómo conociste la Fundación Vicente Ferrer?

-Mi padre murió cuando yo tenía tres años y mi madre comenzó a trabajar en la Fundación limpiando los bungalows del campus. Yo estudié en el colegio de la Fundación y después me quedé a trabajar allí. La educación que tengo es gracias a Ferrer. 

  

-¿Cuál es el primer recuerdo que tiene de Vicente Ferrer?

-Cuando era pequeña no entendía la filosofía de la Fundación, por qué estaban los españoles allí. Pero Vicente siempre me pareció una persona cariñosa y cercana. Era un hombre que se reía mucho y te preguntaba siempre por la familia. Su mirada te transmitía mucha paz.

-Ferrer defendió desde el principio el apadrinamiento de niños. ¿A cuántos menores beneficia?

-El apadrinamiento permite conseguir fondos a largo plazo, algo necesario para la educación integral de los niños. Actualmente hay 125.000 niños apadrinados y no sólo de Anantapur. Desde hace tres años, la Fundación trabaja con la tribu de los Chenchus, que vive a cinco horas del campus.

-¿A quién va dirigido vuestro programa educativo?

-Trabajamos con tribales e intocables, la casta más baja. Para ellos la educación es un sueño. Ya hemos conseguido la escolarización del 100% de los niños pero ahora tenemos que trabajar para que los jóvenes no dejen los estudios. 

-Habla de castas, pero este sistema se abolió en 1950.

-El sistema de castas tiene miles de años. Es muy difícil erradicar algo tan arraigado.

-La realidad social de la India ha cambiado desde la llegada de Ferrer en 1969. ¿Cuál es hoy la revolución silenciosa?

-Las mujeres. Trabajamos para que salgan de sus casas y hablen de sus problemas. Gracias a la labor que realiza la Fundación, estas mujeres tienen más confianza en sí mismas y muchas chicas estudian una Ingeniería o Medicina, algo impensable hasta ahora.

-En su caso, ¿encontró alguna resistencia cuando inició sus estudios?

-Los vecinos me preguntaban por qué estudiaba. Les daba pena, decían que nunca me iba a casar, que era mayor. Pero mi madre siempre reconoció la importancia de la educación.

-¿A qué edad se casó?

-A los 22. Fui la última de mis amigas. Ellas se casaron a los 16 ó 17 años.

-¿Qué lugar ocupa la mujer hoy en la sociedad india?

-Las mujeres son discriminadas en todos los países y en la India mucho más por casta, género y pobreza.

-Los datos de la Fundación indican que el 70% de las mujeres sufren maltrato.

-Estamos trabajando contra la violencia desde hace unos tres años. Se han creado comités en los pueblos formados por tres personas que ellos mismos eligen para que identifiquen los casos de violencia y hablen con las familias.  Si es necesario, se llama a la policía, pero la mayoría no quiere. 

-¿Qué influye en esta violencia?

-En la India existe la idea de que el hombre es el dueño de la mujer. Hay otras muchas razones, como el abuso del alcohol y la dote. En una boda, la chica paga, pero una vez casado, el hombre, a veces, quiere más dinero.

-Si no hubieras conocido a Vicente Ferrer, cómo cree que sería ahora su vida.

-Me hubiera casado a los 15 ó 16 años y tendría un montón de niños. Estaría trabajando siempre en casa, no hubiera sabido que existe otro tipo de mundo. 

-¿Cómo ha notado la crisis una entidad que vive de las donaciones?

-Se ha notado mucho, sobre todo, en las aportaciones de empresas e instituciones públicas. Las donaciones de particulares también han bajado, pero la confianza que tienen las personas en la Fundación Vicente Ferrer ha ayudado mucho. 

-El Gobierno de la India pretende cerrar la oficina local de Greenpeace.

-Mejor no vamos a hablar del Gobierno.

  

-Vicente Ferrer fue expulsado del norte del país en los años 60. La situación ahora  es bien distinta. 

-Nosotros tenemos muy buena relación con el Gobierno. Nos aprecia mucho, sabe la calidad de los servicios que damos, y juntos colaboramos en proyectos ecológicos y de sanidad, como la tuberculosis y el sida. 

-¿Cómo vive desde la distancia la ola de calor que está azotando su país?

-Me preocupa mucho. Hay más de 2.000 muertos y la gran mayoría son del estado de Andhra Pradesh, donde estamos nosotros. La Fundación está realizando una importante labor de concienciación sobre las medidas que se deben tomar. 

-Es un problema entonces de falta de información.

-Sí. En la zona en la que trabajamos nosotros no ha habido ningún muerto aún. 

-¿Cuál es el futuro que desea para sus dos hijos?

-La educación es muy importante. Quiero que estudien y que tengan un buen trabajo. Y cuando puedan vivir independientemente, podrán casarse, antes no. 

-¿Cree que podrán conseguirlo en la India?

-Sí. Tengo confianza.

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