Tribuna Libre

La reina de la noche

Juanjo Macías.

Juanjo Macías. / D. C.

Ya en el parvulario de la calle donde nos bautizaron, ese lugar donde un poquito más palante habita tu Amargura (que preside tu casa), y que besas cada vez que sales y que entras… Ya en el colegio La Salle Santa Natalia, que tus padres gracias a Dios podían costearte las entonces llamadas ‘permanencias’, mientras los míos se buscaban la vida para hacerlo, germinó esa coral a dos voces: la tuya y la mía. No éramos el Dúo Dinámico pero nuestra naturaleza nos apremiaba a que fuéramos dos. Teníamos que ser dos porque en un colegio de niños éramos las dos niñas, y dos éramos más fuertes que uno. Tuvimos nuestro asiento en el coro de la Prioral. Tú me recogías en casa para ser dos, o uno mucho más grande si cabe. Hemos vivido y amado tanto que nos hemos hecho mayores casi sin darnos cuenta, y el inmenso piélago del sufrimiento anónimo se ha apoderado de mí. Y te perdí. He perdido a mi amigo, a mi amigo afable, desprendido, maravilloso y artista, ¡muuuy artista! Te he perdido por tu engaño, por tu soberbia, por tu egolatría irritante, por tu querer saber hacer de todo sin ayuda de nadie, aunque esto último tiene su aquél. Te aprovechas del talento de la gente para hacerlo tuyo. Pero no olvides nunca que la mentira y la usurpación tienen las patas muy cortas. Esos presupuestos que los ciudadanos hemos depositado en tus manos de dos años para acá ¿adónde van a parar? Me has llamado y siempre he acudido. Tengo proyectos en mi ordenador solicitados por ti expresamente, que te los he mostrado en la confianza de que lo hacía ante un amigo, y que por arte de birlibirloque los has hecho tuyos sin despeinarte tan siquiera un poco. La última reunión que tuvimos en el Excmo. Ayuntamiento, esa casa de todos en la que tienes cobijo cierto hasta dentro de poco más de año y medio (ya abandonaste como lugar de encuentros la Plaza Real a la que también acudí atento a tu llamada), fue precisamente para concretar modus operandi sobre la fiesta de Halloween, esa fiesta que vas a celebrar copiando ideas y situaciones que te aporté en su momento. Hoy me llaman actrices que he preparado profesionalmente para seguir el oficio del cual es musa la bella Talía. Una de ellas está, para tu información, y ya de paso también para la concejala de cultura, Lola Campos, en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid (RESAD); otra cursa sus estudios en la Escuela de Arte Dramático de Córdoba (ESAD), y otra más que se inicia en este difícil oficio de la interpretación en la Escuela de Antonio Banderas en Málaga. ¿A que eso no tiene importancia, verdad? Para mí sí que la tiene. Y ni una mala nota de prensa por vuestra parte, es más importante alguien que gana una regata (con todos mis respetos), que los artistas que salen de aquí, porque aquí por lo visto no hay arte fuera del tuyo. Aquí lo que hay cada día que pasa es más vacío de contenido. Perdí a mi amigo querido en el camino, un camino que él decidió, y en el cual yo no quiero estar. Querer ser la única reina de la noche te ha superado. Con muchísima tristeza.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios