El reflejo de la estupidez humana
CRÍTICA TEATRAL cine
LA ESTUPIDEZ
Road-movie, Argentina, 2h.55 min. Dirección: Fernando Soto. Ayudante de dirección: Laura Ortega. Guión: Rafael Spregelburd. Adaptación del texto: Mónica Zavala. Intérpretes: Fran Perea, Toni Acosta, Ainhoa Santamaría, Javi Coll y Javier Márquez. Diseño escenografía: Elisa Sanz. Diseño iluminación: Juan Gómez-Cornejo. Dirección técnica: Alejandro Gallo. Diseño vestuario: Arantxa Ezquerro. Música y espacio sonoro: David Angulo. Producida por: Feelgood Teatro.
La temporada otoñal del Teatro Pedro Muñoz Seca estrenaba este sábado su cartel con un título que ya desde el principio no engaña al espectador, 'La Estupidez', que narra cinco historias en una misma obra teatral que tienen como hilo conductor uno de los pecados capitales: la avaricia.
Del dramaturgo argentino Rafael Spregelburd, esta obra forma parte de la "Heptalogía de Hieronymus Bosch", una serie de siete piezas teatrales basadas en los siete pecados capitales: lujuria, pereza, gula, ira, envidia, avaricia y orgullo.
Un proyecto cuanto menos novedoso, ya que este dramaturgo juega con recursos muy poco vistos en la escena teatral como inspirarse en el formato de las road-movies, es decir en las películas que transcurren durante un viaje y casi siempre en carretera como por ejemplo el cortometraje 'Telma y Louise'. Pero esta vez el viaje de los personajes de las cinco historias transcurren en un motel de carretera, y para hablar de la avaricia no hay otro lugar del mundo como Las Vegas, ciudad de los gigantescos casinos y donde el dinero está tan presente.
Los protagonistas de estas cinco historias son dos timadores que quieren vender un cuadro antiguo robado antes de que se borre por completo, un científico que no quiere revelar una complicadísima e importante ecuación matemática y que no se entiende muy bien con su hijo ya que sus palabras no son su fuerte, un grupo de conocidos que intentan hacerse ricos en la ruleta, un actor que viaja a Las Vegas con su hermana para una prueba de una serie de éxito y dos policías que viven una experiencia que cambiará sus vidas. Además a ellos se van sumando tramas secundarias con personajes que no pasan desapercibido para el público como la charlatana Susan o la pareja de mafiosos italianos que quieren hacerse estrellas del pop.
En su afán por hacer un tipo de teatro distinto, peculiar y que no deje indiferente al espectador, cabe destacar su elenco de actores, que durante la obra se enfrentan a un gran reto encima de las tablas como es el de interpretar a 24 personajes diferentes. Los cinco intérpretes: Fran Perea, Toni Acosta, Ainhoa Santamaría, Javi Coll y Javier Márquez, cumplen con total sobresaliente esta dificilísima prueba, ya que además de aprenderse un guión bastante enrevesado y largo en muchas de las escenas, no tienen tiempo para el respiro, ya que nada más acabar una trama, salta a la siguiente cambiando radicalmente de vestimenta y lo más complicado cambiando totalmente la interpretación de todos y cada uno de los personajes que no tienen ningún tipo de relación entre sí. Durante la obra se interpreta a italianos, a una chica discapacitada en silla de ruedas, a policías, a drogadictos... muchos cambios de personaje exprés, un ejercicio difícil que además se complica cuando incluso a veces tienen lugar dos escenas al mismo tiempo que se pisan unas a las otras.
En cuanto al atrezzo está muy bien conseguido ya que traslada al espectador perfectamente a la habitación de un motel americano al que no le falta ningún lujo de detalles y que deja en la duda lo que se esconde detrás de esas dos puertas que es donde tienen lugar todos los cambios de vestuario.
Esta obra que se representa mediante dos actos, y pese a que tiene muy buenos toques de humor, resultan escasos frente a toda la trama que conlleva sus casi tres horas de duración, con un guión en ocasiones demasiado pesado para el espectador y que hace perder el hilo de algunas partes de cada una de las historias durante el primer tramo. En cuanto a la segunda, se hace mucho más amena y el espectador entra de nuevo a la sala con ganas de ver cómo finalizan cada historia y si se mezclan o no, pero realmente se sorprende con otro tipo de ritmo de la escenografía y del guión que lleva a un inesperado desenlace.
'La Estupidez' aparte de reflejar la avaricia en su mayor esplendor, no solo hace una gran crítica de hasta donde es capaz de llegar el ser humano para hacerse rico, sino también hace un amplio repaso a la política, al cine, a la literatura, a la música, a los medios de comunicación... como otros muchos asuntos cotidianos que debido a su mal uso desgraciadamente hace que vivamos "en tiempos de gran estupidez".
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