“El Puerto no hubiese sido lo que es sin la Academia Santa Cecilia”

La vicepresidenta de la institución recoge en un libro los 125 primeros años de historia de la Academia de Bellas Artes y su influencia en la ciudad

125 años cultivando las artes en El Puerto

Carmen Cebrián, posando con el libro ‘La Academia de Bellas Artes Santa Cecilia y El Puerto de Santa María’.
Carmen Cebrián, posando con el libro ‘La Academia de Bellas Artes Santa Cecilia y El Puerto de Santa María’. / D.C.

La Academia de Bellas Artes Santa Cecilia, fundada en 1900 y que acaba de concluir los actos conmemorativos de su 125 aniversario, cuenta ya con un libro en el que se narra con detalle la historia de la institución, así como su relación con El Puerto de Santa María y la gran influencia que la entidad ha ejercido en la ciudad. El libro se titula 'La Academia de Bellas Artes Santa Cecilia y El Puerto de Santa María'.

La encargada de sacar adelante este importante trabajo de búsqueda de información y localización de fuentes históricas y periodísticas ha sido la actual vicepresidenta de Santa Cecilia, Carmen Cebrián González, historiadora y profesora ya jubilada que entre los años 2015 y 2019 fue además presidenta de la Academia. Antes ya había sido vicepresidenta entre 2006 y 2015 y vocal entre 2002 y 2006, siendo además académica desde 2010. Nadie mejor que ella, por tanto, para dejar plasmada por escrito la historia de una institución que caló hondamente en la vida de El Puerto desde su creación, siendo además una herramienta imprescindible en la formación de varias generaciones de portuenses, no solo artística sino también en muchos casos profesional.

La redacción de este trabajo de investigación le ha supuesto a Carmen más de dos años de esfuerzo, en los que ha buceado en los documentos de la propia Academia y del Archivo Municipal portuense, así como en numerosos periódicos y revistas locales desde el año 1900.

El libro incluye además interesantes fotografías de eventos celebrados en la entidad, así como de El Puerto de principios del siglo XX, que ayudan a entender la importancia que una institución de estas características ha tenido en la vida local.

Al ilustre doctor Federico Rubio y Gali, portuense de origen, hay que atribuirle la mecha que encendió el interés por poner en marcha la Academia, ya que fue en una de sus charlas ofrecidas en la ciudad, al hablar de la necesidad de dar oportunidades a la juventud, cuando el entonces secretario del Ayuntamiento, José Luis García Ruiz, recogió el testigo y se puso manos a la obra. En aquel momento solo había dos colegios en El Puerto, San Luis Gonzaga y Las Carmelitas, y algunos colegios municipales en los que se enseñaban las reglas básicas, pero la mayoría de la población no tenía acceso a la educación cuando a los 10 o 12 años sus familias no podían permitírselo, ya que entonces en El Puerto no existía la clase media: las familias ricas enviaban a sus hijos a colegios de pago o a la universidad, pero la mayor parte de la población se empleaba en las bodegas, la pesca o la agricultura.

De manera altruista comenzaron entonces a ofrecerse, cuando nació la Academia, clases con profesores voluntarios, con un gran énfasis en la formación artística, pero también impartiendo materias como contabilidad, mecanografía o idiomas. Muchas niñas también encontraron un futuro laboral gracias a la Academia, recibiedo gratis clases de magisterio de las que después solo tenían que ir a Cádiz a examinarse. “El Puerto no hubiese sido lo que es sin la Academia”, asegura Carmen Cebrián, que destaca que la entidad hizo que El Puerto progresara mucho en aquellos primeros años del siglo XX.

“Ha sido una pena que se haya deslucido el final del aniversario por el desalojo de la sede”

La Academia ha tenido cuatro sedes desde su creación, la primera en la calle Larga 66, hasta 1911, cuando se instalan en el actual instituto Santo Domingo. En el año 1956 se produce el traslado a otro edificio municipal en la misma calle, y ya en 1973 el Ayuntamiento realiza una permuta con la marquesa de La Candia, entonces propietaria de la actual sede de la calle Pagador, donde a día de hoy sigue instalada la Academia, aunque en estos momentos la sede está cerrada ante la necesidad de acometer obras de emergencia en el edificio, que sigue siendo de propiedad municipal. Desde los años 80 del siglo XX la entidad compartió el edificio con el Museo Municipal, hasta el traslado de estas instalaciones, muy recientemente, al Hospitalito.

Otro de los momentos destacados de Santa Cecilia fue la creación del Cuerpo de Académicos, en 1984, con nombres tan destacados como los de Rafael Alberti, José Luis Tejada, Juan Lara, Manuel Martínez Alfonso o Manuel Alejandro, entre otros. Precisamente el célebre compositor ha tomado posesión de su nombramiento este pasado verano, con décadas de retraso, ya que cuando fue nombrado estaba en el punto más álgido de su carrera y sus compromisos profesionales le habían impedido hasta ahora acudir a formalizar el nombramiento. Fue sin duda una de las citas más destacadas del calendrio de actos organizado por el 125 aniversario, que contó además con la presencia del presidente del Parlamento Andaluz, Jesús Aguirre, y de Alfonso Guerra, entre otros actos de gran interés.

Carmen Cebrián destaca también que la Academia ha sido siempre apolítica. En estos momentos, aunque las clases están suspendidas por los graves problemas que atraviesa el edificio, la entidad cuenta con unos 200 alumnos de diferentes disciplinas artísticas, y tiene estudiantes que vienen también de otras localidades de la provincia, e incluso de Sevilla.

Para la autora del libro “tenemos que estar orgullosos de estos 125 años de historia en los que la Academia ha transmitido la cultura a personas de todas las edades”.

Las personas interesadas en hacerse con un ejemplar pueden preguntar en la propia Academia, ya que aún hay disponibles ejemplares de los que ha editado la Diputación provincial.

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